Si los deseos fueran papas fritas

Papas fritas

“¡Madre mía! ¡Esto me estresa tanto que quiero unas papas fritas!”. Me estaba riendo, y estaba hablando más conmigo misma que con mi compañero, pero reconociendo el estrés de tener que redactar un documento coherente de forma conjunta con otros cinco encargados. ¿Papas fritas? Ni siquiera me gustan las papas fritas, pero eso es lo que dije.

¿Papas fritas? Me preguntaba por qué me habían venido a la mente. Después de llevar un estilo de vida bajo en carbohidratos de forma muy comprometida, no había comido una papa frita desde hacía más de cuatro años, y no había sido demasiado aficionada a ellas antes de comer bajo en carbohidratos. El aderezo ranchero graso en el que me gustaba untarlas era sublime, y eso era realmente lo mejor de comer papas fritas. Podría preparar aderezo ranchero y seguir comiendo bajo en carbohidratos, así que ¿por qué les dije a mis compañeros que quería papas fritas?

Mientras me daba un minuto para respirar, comencé a negociar conmigo misma como un niño negocia con sus padres: “Si no como papas fritas, ¿puedo tomar una Coca-Cola Diet?”. Razoné, y luego me senté allí preguntándome por qué iba a querer una gaseosa dietética, ya que sé que esos edulcorantes son terribles para mí. Hacen que mis antojos empeoren, y desde que había dejado de tomarlos hace algún tiempo, su sabor ya no me atraía. ¿Qué es lo que de verdad quiero? ¿Qué es lo que me proporcionaban las papas fritas o la gaseosa?

La palabra “escape” rebotó en mi cerebro. Quería escaparme de la tarea. Quería que cesara el dolor. Salir de la oficina para tomar un refrigerio o un refresco haría que me alejara del escritorio. Incluso un descanso temporal es un descanso. En realidad no había nada que de verdad quisiera en una papa frita o en una gaseosa. De hecho, si hubiera hundido mi cara en una bolsa de salada evasión, el difícil proyecto seguiría esperándome. No solo continuaría el arduo proceso de aunar diferentes pensamientos y estilos de escritura en una artículo profesional y pulido, sino que también habría perdido más tiempo para trabajar por estar comiendo papas. Quizás lo más importante es que me habría sentado en mi escritorio con una bolsa vacía de papas fritas, un documento vacío, los dedos manchados de grasa y culpabilidad.

El arrepentimiento me dejaría un prolongado sabor a fracaso que ninguna gaseosa dietética podría eliminar. Aparte de eso, mi glucosa en sangre se dispararía, y dado mi historial de hipoglucemia, podría colapsar hasta estar cansada, con sueño y con aun menos capacidad para elaborar el documento que necesitaba toda mi atención para poder cumplir con el ajustado plazo. Disfrutar de esas papas me habría alejado aun más de mi objetivo profesional de terminar la tarea que tenía entre manos, como también de mis objetivos personales de mantenerme sana.

Respiré hondo y decidí escapar terminando otro punto de mi lista de tareas: ponerme en contacto con otro compañero para concertar una reunión en dos semanas. Mientras buscaba su extensión, pensé: “Nunca me he arrepentido de no haber comido algo”. Me reí. Ese pensamiento me había salvado más de una vez cuando escogí alejarme de alguna tentación alta en carbohidratos. Siempre escuchaba ese pensamiento con la voz de mi abuela. Tal vez sea porque ella también tuvo problemas con la obesidad, y tal vez fue porque ella conocía mi lucha muy bien. Siempre quiso desesperadamente que bajara de peso. Quería verme feliz.

Mi abuela falleció en 2003, poco después de que naciera mi primer hijo, pero ha estado conmigo. En muchos sentidos, ella es mi buena conciencia y mi determinación. Fue ella quien me enseñó: “Si los deseos fueran caballos, los mendigos cabalgarían”, y la frase similar, “Desearlo no lo convierte en realidad”. En otras palabras, si quieres que algo suceda, entonces debes actuar en consecuencia. Hacer algo, controlar la acción es con frecuencia más valioso que sentarse y desear que ocurra.

Podía comerme esa bolsa de papas fritas y desear que el documento estuviera listo o desear que la tarea estuviera el escritorio de otra persona, pero el trabajo me lo dio gente que me considera competente para hacerlo.

Muchas veces he deseado que mis problemas con la obesidad fueran de otra persona, pero esta carga fue para mí; si voy a afrontar el reto, solo con desearlo no lo conseguiré. Todos los días tengo que hacer lo mejor para mi cuerpo. Debo tomar decisiones alimentarias que no me hagan arrepentirme y que fortalezcan mi cuerpo con una mejor salud y mi mente con la confianza de que soy capaz de hacer cualquier tarea que tenga a mano, incluso si es tan simple como rechazar una bolsa de papas fritas.


Kristie Sullivan

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Acerca de Kristie

Kristie Sullivan comenzó una alimentación baja en carbohidratos en 2013 después de luchar toda su vida con la obesidad.

A causa de su éxito personal, empezó a ayudar a otras personas para que aprendan a hacer de la alimentación baja en carbohidratos un delicioso estilo de vida. Abrió un canal en YouTube, Cooking Keto with Kristie (Cocinando Keto con Kristie), y publicó una colección de sencillas recetas cotidianas con bajos carbohidratos que se llama Un Viaje hacia la Salud: Un viaje que vale la pena hacer.

Kristie promueve una alimentación muy baja en carbohidratos que se basa en comer limpio. También tiene una página en Facebook que se llama Simply Keto y un grupo de Facebook cerrado que se llama “Low Carb Journey to Health (Cooking Keto with Kristie)”.

Kristie vive con su familia en la hermosa región de Sandhills en Carolina del Norte. Tiene un doctorado en Investigación Educacional y Análisis de Políticas de la North Carolina State University y trabaja en asesoramiento de educación superior, evaluación, investigación y acreditación.

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3 Comentarios

  1. Beti ona
    Excelente relato!
  2. Carmen
    Yo estoy happy 😃 con mi alimentación Keto, pero el brócoli 🥦 es el que me da mi asco comerlo , como si estuviera repugnada de el , ya lo he hecho en crema de todas las formas, no puedo con el por lo demás, todo muy bien, que me aconsejan 🤗🌸😇
    Respuesta: #3
  3. Kim Gajraj Equipo Diet Doctor
    Carmen, lo puedes sustituir por cualquier otra verdura baja en carbohidratos.

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