Mi aceite milagroso

Aceite en agua

Pasé gran parte de mi vida preguntándome qué me ocurría. Era una niña obesa, y fantaseaba con un aceite mágico que pudiera poner en el agua de la tina. Un aceite que pudiera disolver la grasa sin dañarme la piel.

En esta fantasía, tenía brazos y las piernas perfectamente proporcionados, pero tenía que sumergirme por completo para aprovechar al máximo este aceite especial. Me preguntaba si mi bañera era lo suficientemente grande. Tenía solo 8 años.

Antes de la pubertad, sabía que había algo diferente en mí. Sabía que SIEMPRE tenía hambre y era obesa de forma irremediable. Odiaba esa palabra. La temía. Me habían arrojado esa palabra con absoluto asco más de una vez, tanto adultos, como compañeros y hasta niños más pequeños. No podía decir esa palabra.

Soñaba mucho cuando era niña. Fui hija única hasta los 18 (esa es otra historia). Me entretenía leyendo, comiendo y soñando despierta, y sabía que me ocurría algo.

Los personajes de los libros que leía nunca tenían sobrepeso. A veces había un compañero gordito que era amigo del personaje principal, pero nunca era el personaje principal. El chico gordo siempre era el compañero y normalmente era inteligente. ¡Fíjate en Velma de Scooby Doo! Velma era el personaje inteligente, mientras que Daphne era la rubia más delgada y alta que tenía novio. La pandilla siempre la trataba mejor que a Velma, más baja y más gordita.

Con independencia de la historia, las heroínas siempre eran bonitas y a veces inteligentes. Siempre tenían ropa linda y novios. Yo no tenía ninguna de las dos cosas. Así que soñaba despierta con las dos. Aunque admito que tenía un flechazo por el actor Scott Baio, los fantaseos con los chicos no vinieron hasta mucho más tarde, pero la pérdida de peso, la solución del Santo Grial con la que soñaba fue una fantasía constante.

Cada nuevo truco para perder peso me daba esperanzas: la dieta de la sopa de repollo, acupuntura, restricción de calorías y caminar con mi abuela. Finalmente me recetaron medicamentos para bajar de peso. Cuando el bypass gástrico fue un fracaso —perdí 56 kg (125 lb) el primer año y medio, pero luego gané más de 36 kg (80 lb)—, me lo tomé como el fracaso definitivo. Esa había sido mi “última oportunidad” y ni siquiera pude conseguir que funcionara. No tenía esperanza.

Comencé a preguntarme si la ciencia alguna vez descubriría qué es lo que no funcionaba de mí. Me aferré a la esperanza de que se descubriera mi aceite o un medicamento milagroso. Nunca soñé que la respuesta ya se había encontrado y se estaba usando desde hace décadas.

Cuando finalmente leí el libro de Gary Taubes, Cómo engordamos, él me enseñó que mis dificultades con el peso durante toda la vida no fueron un fracaso personal. Su libro da ejemplos de cómo los carbohidratos, las grasas y las proteínas se comportan en el organismo. Explicó el papel de la insulina y otras hormonas. Dio ejemplos relevantes y, por primera vez, ¡leí un libro donde yo era el personaje principal! ¡Era de no-ficción y era mi historia impresa!

Cuando llegué al final del libro, podría haber intentado cazar unicornios si él hubiera dicho que así bajaría de peso. Seamos sinceros, a pesar de que el libro es claro acerca de que el peso es un síntoma y no la enfermedad, seguía queriendo “tratar” el síntoma, lo que significaba que solo estaba interesada en perder peso.

Afortunadamente, Taubes no estaba vendiendo planes de comidas, suplementos ni cetonas exógenas. El libro de Taubes tenía un pequeño apéndice sobre cómo seguir una dieta baja en carbohidratos. Sin azúcar, sin almidón. Estaba escrito por un doctor de Duke, el Dr. Eric Westman, un hombre al que acabaría conociendo.

Leí su programa de dieta y, viendo que no había unicornios a los que perseguir, pensé en probarlo. No incluía sopa de repollo ni agujas. La Universidad de Duke está cerca desde mi casa en Carolina del Norte y es muy respetada por la medicina, aparte de por el deporte. Lo iba a intentar solo para ver si este Taubes tenía razón. Me había hablado a lo largo del libro. Sus personajes principales eran como yo. Quería ver si esta historia podría darme un final feliz.

Después de cuatro décadas de soñar y luchar, encontré mi aceite milagroso. Mis aceites milagrosos. Está en la mantequilla, en la grasa de tocino, en el ghee y en la mayonesa. Es lo delicioso de las alitas de pollo fritas y las pancetas asadas de cerdo. Puede que no me haya dado la proporción perfecta que querría, pero esta historia, con todos los giros en la trama, se dirige hacia un final mucho más feliz.

Kristie Sullivan

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Acerca de Kristie

Kristie Sullivan comenzó una alimentación baja en carbohidratos en 2013 después de luchar toda su vida con la obesidad.

A causa de su éxito personal, empezó a ayudar a otras personas para que aprendan a hacer de la alimentación baja en carbohidratos un delicioso estilo de vida. Abrió un canal en YouTube, Cooking Keto with Kristie (Cocinando Keto con Kristie), y publicó una colección de sencillas recetas cotidianas con bajos carbohidratos que se llama Un Viaje hacia la Salud: Un viaje que vale la pena hacer.

Kristie promueve una alimentación muy baja en carbohidratos que se basa en comer limpio. También tiene una página en Facebook que se llama Simply Keto y un grupo de Facebook cerrado que se llama “Low Carb Journey to Health (Cooking Keto with Kristie)”.

Kristie vive con su familia en la hermosa región de Sandhills en Carolina del Norte. Tiene un doctorado en Investigación Educacional y Análisis de Políticas de la North Carolina State University y trabaja en asesoramiento de educación superior, evaluación, investigación y acreditación.

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