La parcialidad médica y cómo influye en el tratamiento que recibes

Doctor guardando billetes

Las guías de prácticas clínicas son teóricamente muy útiles, reúnen a los principales expertos para ayudar a los médicos que están en primera línea a atender a los pacientes. Los expertos a menudo pasan décadas investigando un único problema clínico; los profesionales médicos, por otro lado, lidian con multitud de problemas. Un médico general puede tratar cáncer, enfermedades cardíacas y problemas obstétricos, todo en una hora. Por lo tanto, las guías deberían servir para documentar las “prácticas óptimas” y convertirse en un estándar de atención. Las guías adecuadas identifican y difunden los consejos más válidos disponibles de forma científica.

Por lo tanto, es sumamente importante controlar la integridad de las guías. Los conflictos de intereses económicos de los autores y los patrocinadores de las guías tienen el potencial de convertirlas en simples herramientas de marketing de medicamentos y otros dispositivos.

Ya es bien sabido que estos conflictos de intereses económicos son muy comunes entre los médicos y se consideran generalizados y aceptables. Las guías sesgadas perjudican a los pacientes al exponerlos innecesariamente a medicamentos, y ponen a otros médicos en un dilema, ya que pueden ser acusados de no cumplir con el estándar de cuidado si no siguen las guías aceptadas.

Conflictos de intereses

Muchos autores han sugerido una medida de bastante sentido común: que los médicos que escriben guías no tengan conflictos de intereses económicos. De esta manera, podemos estar seguros de que realmente representan el ideal científico de la medicina. La gente no merece menos. Ya existe el problema con la medicina basada en pruebas, prácticamente todas las “pruebas” buenas están escritas por las grandes farmacéuticas. Los estudios negativos suelen ignorarse y los estudios positivos se enfatizan con fuerza y se difunden ampliamente. Por lo tanto, es especialmente importante tomar medidas para garantizar que la “mejor prueba” no tenga conflictos de intereses económicos.

Hay muchas formas en las que las grandes farmacéuticas pagan a los médicos. Cuanto más destacada sea la posición de un médico, más probable es que le hayan pagado. Lo más frecuente son los honorarios de los ponentes y de las consultorías. En el primer caso, una empresa farmacéutica le pagará a un médico para que dé una charla enlatada (que está escrita casi en su totalidad por la compañía farmacéutica) a una audiencia de otros médicos. Es algo puramente publicitario, por lo que el médico generalmente recibe un pago de $1.500 a $2.000. No está mal para una hora de trabajo, teniendo en cuenta que no tuvo que pensar en la conferencia, ni que escribir las diapositivas ni incluso saber qué tenía que decir.

La segunda forma de soborno son los honorarios de consultorías. La compañía le pagará al médico por su “asesoramiento” como consultor sobre cómo comercializar un medicamento. Por supuesto, a la compañía no le importa en absoluto lo que diga. Es una oportunidad para darles a estos doctores un anuncio de 2 horas disfrazado de consulta. Por esto el médico recibe $2.000-$5.000. No es diferente de los boletos gratis que puedes conseguir por escuchar un discurso de venta de alta presión de una empresa multipropiedad cerca de Orlando. Pero a los médicos les encanta, porque son lucrativos y escuchan a un representante de la industria farmacéutica decirles una y otra vez lo inteligentes e influyentes que son. La adulación te abre todas las puertas.

La repercusión del dinero de la investigación

La forma más pérfida de corrupción es el dinero de “investigación”. Aunque suena bien, por lo general es otra forma de soborno ligeramente disfrazada. Algunos proyectos de investigación normalmente se establecen con poco o ningún mérito académico. Las universidades que los preparan están bien pagadas. Los médicos que participan están bien pagados. Lo mejor de todo es que las reuniones de investigación se llevan a cabo regularmente en lugares encantadores como Viena y Hawái. Los “investigadores”, por supuesto, están invitados a participar con todos los gastos pagados. La gente solo ve que la compañía ha donado dinero de “investigación” y que el doctor está “investigando”.

Estas artimañas suceden a diario en todas las universidades. Si alguna vez te has preguntado por qué se recauda tanto dinero para las enfermedades cardiacas, el cáncer o la diabetes, y por qué hay tan pocos progresos médicos reales, esta es la razón. Se estima que el 80 % de los estudios de investigación se citan menos de 10 veces. Esa es la cantidad de veces que otro investigador había leído la investigación y pensó que era lo suficientemente importante como para mencionarla. Menos de 10 veces significa que solo los propios autores se han molestado en leerla.

Debido al extraordinario poder de las guías de las organizaciones nacionales (la Asociación Americana del Corazón o la Red Nacional de Centros Oncológicos Integrales, por ejemplo) para ejercer influencia en la práctica de la medicina, es importante que estas guías no tengan conflictos de intereses económicos. Por ejemplo, piensa en tu junta escolar local y en los administradores. Imagina que el presidente del comité también es un consultor pagado por una compañía de marihuana. Ahora resulta que la escuela dice que “Fumar marihuana no es realmente tan malo. De hecho, debes fumar más porque te hace atractivo e inteligente”. ¿Sería aceptable?

Imagina que la oficina de planificación de tu vecindario estuviera dirigida por un hombre que recibía sobornos de traficantes de drogas. Ahora aparece una máxima que dice: “¡Las casas de crack, las plantaciones y la protección de los traficantes son geniales! Tiene que haber más”. ¿Sería aceptable? Hay nombres para este tipo de comportamiento. Sobornos, cohecho, corrupción, unto. En medicina, lo llamamos “aceptable, generalizado y positivo”.

En ambos casos, existe un claro conflictos de intereses económicos, y ambos son completamente inaceptables porque los miembros del comité tienen el deber fiduciario de proteger los intereses de su grupo y deben estar libres de conflictos de intereses económicos. Los médicos también tienen el deber fiduciario de proteger la salud pública, pero parece que nadie toma muy en serio este conflicto de intereses.

En una encuesta se observó que ¡el 71 % de los presidentes de los comités de política clínica y el 91 % de los copresidentes del comité tenían conflictos de intereses económicos! Dado que estos líderes deciden quién forma parte del comité, no es sorprendente que “lo que se decide (por los comités que crean guías) a menudo ya se decida con la selección de los que toman las decisiones”. Es decir, si llenas el comité con personas que aman los tratamientos con medicamentos, las directrices reflejarán esto, incluso si los miembros individuales del comité no son cómplices. La conversión de datos brutos en recomendaciones clínicas requiere el uso de un juicio subjetivo, por lo que es vital que las personas sean imparciales.

El Instituto de Medicina tiene guías normativas claras y el artículo declara que ha habido “Dos décadas más de poco o ningún progreso”. Esa es una clara condena del fracaso de los médicos para controlarse a sí mismos. Los médicos académicos no pueden evitar atiborrarse de la fuente de dinero sucio proveniente de los productos farmacéuticos. Ayudan a escribir guías para promocionar medicamentos que proporcionan grandes cantidades de dinero, llenando sus propios bolsillos con ganancias deshonestas. Incluso cuando existen guías claras para la creación de comités, infringen deliberadamente estas guías porque no se aplican, así que existen en una cultura de negación.

Flujo de dinero

En 2011, se revisaron 130 directrices para comprobar cuántas cumplían con 18 de las 25 normas del Instituto de Medicina. Aquí no se está buscando la perfección. La media del número de estándares de la OIM (de 18) fue solo de 8. Eso es un 44,4 %. Sin duda, un suspenso. El valor de la mayoría de las guías que hay actualmente no es ni el del papel en el que están escritas.

Las guías influyen en el tratamiento que reciben los pacientes

Existen muchas pruebas de que el conflicto de intereses económicos influye en las percepciones de los médicos acerca de los medicamentos. Eso no es sorpresa. Los médicos son humanos y tan susceptibles a la publicidad como cualquier otra persona. Pero los médicos no reconocen que estos conflictos de intereses económicos desempeñan un papel en la toma de decisiones médicas, cuando es obvio y está perfectamente demostrado que es cierto. Existen pruebas válidas de que las guías juegan un papel clave en la promoción de MÁS atención, pero no de una MEJOR atención. Es mejor pensar que las guías son materiales de marketing en lugar de planes de acción para mejorar la atención médica. Esto deriva directamente de la corrupción base de las personas que escriben estos informes corrompidos que ahora guían toda la medicina clínica.

En comparación con 1999, la última vez que se realizó una encuesta exhaustiva no hubo mejoras en la calidad de la redacción de las guías. No ha habido reducción de la corrupción en los últimos 20 años, y desde luego no hay nadie en la medicina presionando para que haya una mayor responsabilidad. ¿Por qué? Los que pueden presionar están todos en el ajo: revistas, universidades, profesores, doctores, todos pagados por las compañías farmacéuticas. Es una completa farsa. Los doctores se ganan muy bien la vida siendo doctores. Aceptar dinero sucio no es aceptable. Las compañías farmacéuticas existen para crear medicamentos y venderlos. No tienen conflicto de intereses. Sus intereses son claros y obvios a la vista de todos. No, son los médicos los que aceptan este dinero y necesitan una reforma.

Veamos algunos ejemplos específicos.

Conflictos de intereses guías

El Grupo de Trabajo de Servicios Preventivos de EE. UU. determinó que una prueba de sangre APE NO fue útil en la detección temprana del cáncer de próstata. Compara esto con la Asociación Americana de Urología, cuyas guías estaban repletas de conflictos de intereses y que promueve las pruebas.

Este aumento de las pruebas significaría más trabajo para los urólogos, cuyos miembros conforman la AUA y todo esto significa más dinero.

En otro ejemplo, la actualización de las guías sobre el colesterol del Programa Nacional de Educación sobre el Colesterol (NCEP) en 2004 consideró tres estudios sobre la prevención primaria publicados desde la actualización de 2001.

Conflictos de intereses guías

El estudio ALLHAT no mostró beneficios con medicación de estatinas en la prevención primaria. El estudio PROSPER demostró que las personas mayores (>70 años) sin signos de enfermedad no mostraron beneficios con las estatinas. El estudio ASCOT no demostró ningún beneficio en la prevención primaria en mujeres. Aun así, la actualización de NCEP 2004 amplió en gran medida la indicación para el tratamiento con estatinas. ¿Qué narices? Todo se aclara al ver quién escribió las sesgadas directrices. Parece que cuando las compañías pagan a los médicos una gran cantidad de dinero, escriben cosas buenas acerca de a quiénes se les deben administrar medicamentos, lo que hace que la compañía gane más dinero. En 2001, los 14 miembros del comité tenían conflictos de intereses económicos. En 2004, 8 de 9 (89 %) de los miembros tenían conflictos de intereses económicos. Genial… para los médicos y las grandes farmacéuticas es una situación en la que todos ganan: los médicos ganan más dinero, las grandes farmacéuticas ganan más dinero. ¿Quién pierde? Todos los demás. Más pacientes toman más medicamentos que no mejoran su salud, pero los exponen innecesariamente a los efectos secundarios.

El último ejemplo proviene del uso de medicamentos antidepresivos.

Conflictos de intereses guías

Una vez más, observamos que la guía NICE, que no contiene sospechas de conflictos de intereses económicos, DESACONSEJA explícitamente los medicamentos antidepresivos. Por otro lado, a la Asociación Estadounidense de Psiquiatría, que en 2010 se estimó que recibió $14 millones de ayuda financiera de compañías farmacéuticas, le ENCANTAN los medicamentos antidepresivos y cree que deberían distribuirse como caramelos en Halloween. Tu madre murió: ¡necesitas medicamentos!; tu perro está enfermo: ¡necesitas medicamentos!; tienes problemas conyugales: ¡necesitas medicamentos!

La razón por la cual hay tan poca confianza pública en los médicos es realmente bastante simple: no somos tan de fiar. Algunas manzanas podridas están destruyendo nuestra reputación. Es hora de terminar con la corrupción.

La solución es muy simple. Si escribes guías, ni tu organización ni ninguna persona deberían aceptar dinero de medicamentos. Esto ya es así en prácticamente en todos los demás ámbitos de los servicios públicos.

No permitimos que los políticos acepten sobornos. No permitimos que los empleados gubernamentales acepten sobornos. No permitimos que las juntas escolares acepten sobornos. ¿Por qué permitir que los médicos, universidades y profesores lo hagan?


Dr. Jason Fung

 
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El Dr. Fung tiene su propio blog en idmprogram.com. También publica frecuentemente en Twitter.

Su libro El Código de la Obesidad está disponible en Amazon.

The Obesity Code

Su libro La guía completa del ayuno también está disponible en Amazon. Ahora tiene un nuevo libro The Diabetes Code, el cual está disponible en Amazon en inglés.

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