Fortalecer el sistema inmune para combatir el coronavirus: qué necesitas saber

¿Se puede fortalecer el sistema inmune para combatir el COVID-19?

Es lo que nos preguntamos todos ahora que nos enfrentamos a esta crisis mundial. Todavía no sabemos cómo prevenir o controlar totalmente el daño provocado por el COVID-19, la enfermedad causada por un coronavirus que es nuevo para todos nosotros.

En Internet leemos afirmaciones sobre que se puede “fortalecer” el sistema inmune con prácticamente cualquier cosa, desde vitamina C o vitamina D a aceites esenciales y nanopartículas de plata. Pero ¿cómo podemos saber si alguna de esas recomendaciones realmente funciona?

Es una pregunta difícil de responder, principalmente porque el sistema inmune no es algo que se pueda medir fácilmente. Es un intrincado y delicado sistema con muchos componentes diferentes. Ayudar a una parte puede empeorar otra, o es posible que fortalecer cierta sección no tenga ningún efecto para combatir los virus.

Eso hace que sea complicado saber qué hacer. Además, ¿cómo sabemos si algo que es de ayuda para combatir otros virus también lo será con este nuevo coronavirus? Cómo puedes ver, hay muchas cosas que simplemente no podemos saber.

Por último, si eres mayor o tienes una enfermedad preexistente (incluida la diabetes y la hipertensión), corres un mayor riesgo de sufrir síntomas graves, y potencialmente, de perder la vida debido al COVID-19. Recomendamos tomar todas las precauciones posibles para evitar contraerlo.

Si eres joven y con buena salud, el riesgo de complicaciones es mucho menor. Si contraes el virus, probablemente sufras síntomas leves y te recuperes totalmente en un par de semanas.

No obstante, es posible que estés contagiado por el virus y no muestres ningún síntoma, por lo que mantener una excelente higiene y adoptar el aislamiento social es fundamental para evitar propagarlo a personas de alto riesgo.


Alimentación baja en carbohidratos y función inmune

Como has podido leer en Diet Doctor, creemos que hay sólidas evidencias que respaldan los variados beneficios para la salud de las dietas bajas en carbohidratos.

De hecho, puede ser más importante ahora que nunca mantener un estilo de vida saludable, con un patrón de alimentación sano a largo plazo. Eso significa seguir un patrón de alimentación que proporcione la nutrición esencial y que también mantenga bajo control el azúcar en sangre y el peso.

Las personas con diabetes de tipo 2 y otras afecciones metabólicas tienen un mayor riesgo de complicaciones debidas al COVID-19. Las evidencias son claras respecto a que las dietas bajas en carbohidratos y cetogénica son herramientas efectivas para tratar y corregir estas enfermedades metabólicas.

Aunque no podemos probar que la alimentación baja en carbohidratos fortalezca la función inmune por sí misma, tiene sentido limitar las afecciones (p. ej. la hipertensión o la hiperglucemia) que pueden hacer empeorar la situación.

Además, un reciente estudio demostró que una dieta cetogénica reduce el riesgo de que los ratones se contagien de gripe. Eso no quiere decir que una dieta cetogénica haga lo mismo en el caso de la gripe en humanos o el COVID-19. Pero todos deberíamos preguntarnos algo, si seguimos una dieta que está demostrado que ayuda a bajar de peso y a mejorar la salud metabólica y que quizá también tenga un efecto beneficioso para la función inmune, ¿qué tenemos que perder?

Con eso en mente, aquí tienes algunos de nuestros consejos para reducir el riesgo de contraer el virus o de sufrir complicaciones derivadas del COVID-19.


Fundamentos

Estas son las medidas básicas que puedes hacer ahora y que no cuestan nada. Te recomendamos priorizar estas medidas para protegerte y mejorar tu salud, y posiblemente tu sistema inmune.

Aunque siempre es importante hacer esto para mantener una buena salud, pueden ser medidas cruciales en tiempos en los que hay un aumento del riesgo, como ahora.

  • Lavarse las manos adecuadamente: el coronavirus muere cuando nos lavamos las manos de forma adecuada durante 20 segundos con jabón o con un gel desinfectante de manos que tenga un contenido de más del 60 % de alcohol.
  • No fumes: los fumadores tienen un mayor riesgo de contraer infecciones y sufrir complicaciones graves debidas a tales infecciones.1 No deberíamos necesitar más razones para no fumar, pero en tiempos como estos está más clara que nunca su importancia.
  • Dormir el tiempo adecuado: el sueño es importante para la salud en general, y como extra, también puede ser beneficioso para nuestra función inmune. Por ejemplo, un estudio mostró que las personas con insomnio tuvieron, de media, una respuesta inmune menor a la vacuna de la gripe, y otro estudio en gemelos mostró que aquellos que durmieron peor tuvieron una expresión alterada de los genes relacionados con la función inmune.2 Por último —y podemos archivar esto en la sección de “¿Cómo convencieron a la gente para hacer este estudio?”— se inoculó a 153 voluntarios con el rinovirus (el virus que causa el resfriado común). Hallaron que las personas que durmieron menos de siete horas tenían tres veces más posibilidades de padecer síntomas que las que durmieron más de ocho horas.3

    Volvemos a recalcar que los datos científicos en esta área pueden no ser sólidos, pero cuando se trata de la salud en general, dormir de forma adecuada ayuda. En tiempos como estos, deberías priorizar la higiene del sueño.

    Si estás aislado en casa, eso significa que usarás durante más tiempo aparatos electrónicos como tabletas, teléfonos y televisores. Este puede ser un buen momento para invertir en gafas que bloqueen la luz azul y buscar actividades no relacionadas con la tecnología para la noche, como puzles, juegos de mesa, crucigramas o leer un libro de verdad (¡no un libro electrónico!).

  • Una cantidad adecuada de ejercicio: existen estudios observacionales que muestran que las personas que hacen ejercicio suelen sufrir menos infecciones que las que no lo hacen.4 Aunque estos estudios tienen variables de confusión, el consenso general es que el ejercicio general es probablemente beneficioso, con algunas salvedades.5

    Algunos estudios muestran que los episodios de ejercicios extenuantes (>1,5 horas con una frecuencia cardíaca media de >75 % de la máxima) pueden temporalmente reducir la función inmune. Además, los deportistas de élite que “sobreentrenan” suelen sufrir infecciones con más frecuencia que otras personas.6

    ¿Cuál es nuestro consejo? Mantente activo, pero recuerda: ahora no es el momento de empezar una nueva rutina de ejercicio de alta intensidad. Si ya disfrutas haciendo ejercicio extenuante, piensa en reducir la frecuencia o la intensidad en un 10-20 % (esto no está respaldado de forma científica, pero es lo que recomiendan algunos expertos). Además, intenta centrarte en hacer ejercicio en casa o en el exterior. El equipamiento compartido del gimnasio, como las pesas y las máquinas de ejercicio cardiovascular, pueden tener superficies que transmitan el virus.

  • Control del estrés: aunque los factores estresantes agudos pueden aumentar la función inmune de forma temporal, los factores estresantes crónicos probablemente mermen la función inmune.7 Preocuparse sobre el mercado de valores, estresarse por no tener suficiente papel higiénico y centrarse en las incógnitas del futuro puede aumentar los niveles de cortisol, lo que puede afectar de forma negativa a nuestra función inmune. Aunque es difícil interpretar los datos en esta área, un estudio mostró que los estudiantes de medicina con un nivel mayor de estrés antes de los exámenes finales sufrieron una disminución de la función de los linfocitos citolíticos naturales (o linfocitos NK), las células que “primero responden” en nuestro sistema inmune.

    No podemos hacer desaparecer esta situación estresante, pero podemos tomar medidas para controlar nuestra respuesta al estrés. Meditación, ejercicios de atención plena y paseos son buenos ejemplos de actividades que son gratis y relativamente fáciles de hacer.

    Ya sean de ayuda o no las técnicas de control del estrés para el sistema inmune, pueden potencialmente ser beneficiosas para mejorar la hipertensión, la glucosa sanguínea y para que los días te sean mucho más agradables.

  • Si bebes alcohol, hazlo con moderación: en tiempos de estrés, algunas personas recurren al alcohol como mecanismo para sobrellevarlo. Mientras que la meditación, los paseos en la naturaleza y los ejercicios de atención plena probablemente sean formas saludables de sobrellevarlo, para algunas personas no son suficiente y el alcohol les ayuda un poco más. No estoy juzgando a nadie aquí. Todos tenemos que hacer lo necesario para sobrellevar estos tiempos difíciles.

    Sin embargo, hay estudios que muestran una relación entre un consumo abundante de alcohol de forma crónica y un aumento del riesgo de infecciones.8 Quizás lo más relevante respecto al COVID-19 es que algunos de estos estudios mostraron que las personas que consumían mucho alcohol de forma crónica tuvieron un aumento del riesgo del síndrome de dificultad respiratoria aguda, la complicación pulmonar responsable de la mayoría de las muertes relacionadas con el COVID-19.

    El truco es saber dónde poner el límite. Aunque hay poca ciencia al respecto, la mayoría de los expertos recomiendan que un límite diario razonable es de dos bebidas para los hombres y una bebida para las mujeres. Ten en cuenta que si sigues una alimentación baja en carbohidratos, la tolerancia al alcohol puede reducirse, así que quizá necesites ajustar el consumo. Puedes leer más sobre el alcohol y la alimentación baja en carbohidratos en nuestra guía basada en evidencias.


Suplementos

¿Podría ser que tomar vitaminas, minerales u otros suplementos ayude a protegerse del COVID-19? A pesar de lo que quizás hayas leído en Internet, es una pregunta que no se puede responder de forma categórica. Aquí está lo que sabemos sobre ciertos suplementos que, según se afirma, tienen propiedades para fortalecer el sistema inmune.

Vitamina C

Durante décadas se ha usado la vitamina C para ayudar a prevenir el resfriado común. Entre otras funciones, esta vitamina puede ayudar a mantener una piel sana que proporcione una barrera para los gérmenes y otros invasores nocivos. Además, algunos estudios —pero no todos— parecen indicar que puede mejorar la función de ciertos glóbulos blancos que luchan contra las infecciones.9 Asimismo, hay evidencias discordantes sobre los posibles beneficios para reducir la mortalidad con dosis altas de vitamina C para pacientes con sepsis, la forma más grave de infecciones sistémicas.10

Aunque no se sabe si tomar un suplemento de vitamina C es beneficioso para prevenir el COVID-19, para la mayoría de la gente no hay ningún peligro por tomarse hasta 2000 mg al día (el límite superior fijado por la Academia Nacional de Medicina).

En el caso de los fumadores y las personas con un riesgo alto, sin duda merece la pena considerarlo. La vitamina C es hidrosoluble, por lo que el cuerpo excreta a través de la orina la que no necesita. Sin embargo, en dosis muy altas, la vitamina C puede causar diarrea o aumentar el riesgo de cálculos renales (sobre todo en hombres), así que, asegúrate de no excederte de los 2000 mg diarios.11

Vitamina D

Tanto como hormona como vitamina, la vitamina D cumple varias funciones importantes para la salud.

En los últimos años, la gente ha tomado dosis muy altas de vitamina D con la intención de fortalecer la inmunidad. ¿Es una táctica efectiva? Una revisión sistemática de 2017 de 25 ensayos aleatorizados halló que tomar un suplemento de vitamina D parecía tener un ligero efecto protector contra las infecciones de las vías respiratorias en la mayoría de las personas, pero proporcionó una protección mucho mayor para las personas con una deficiencia grave de vitamina D.12

Si tus niveles de vitamina D son bajos, tendrás más opciones de estar bien si suplementas con 2000 IU al día (o más, con supervisión médica). Muchas —quizás incluso la mayoría— de personas sufren deficiencia de vitamina D.13 Por lo que probablemente sea sensato tomar un suplemento de vitamina D ahora, sobre todo si tienes un mayor riesgo de COVID-19.

Por supuesto que tu cuerpo puede producir vitamina D por sí mismo cuando la piel se expone a luz del sol, así que intenta exponerte algo al sol siempre que puedas. La cantidad de tiempo al sol dependerá del momento del año y de tu ubicación. Un buen punto de partida son 15 minutos de exposición en una parte grande del cuerpo (como el torso o la espalda). Tan solo recuerda evitar las quemaduras, ya que un exceso de exposición al sol conlleva sus propios riesgos.14

Zinc

El zinc es un mineral implicado en la respuesta de los glóbulos blancos a las infecciones. Debido a esto, las personas con deficiencia de zinc son más propensas a sufrir resfriados, gripes y otros virus. Un metanálisis de siete ensayos halló que suplementar con zinc redujo la duración del resfriado común en una media de un 33 %.15 No se sabe si podría tener un efecto similar con el COVID-19.

Tomar un suplemento de zinc puede ser una buena estrategia para las personas mayores y otras con un mayor riesgo. Si decides tomar zinc, asegúrate de consumir menos del límite superior de 40 mg al día y evita administrarlo de forma nasal debido al riesgo de complicaciones olfativas.16

Cúrcuma

La cúrcuma es una especia usada de forma común en la cocina de la India y Asia, incluidos los curris. Contiene un componente de color amarillo brillante conocido como curcumina, sobre el que nuevos estudios parecen indicar que puede mejorar la función inmune.17 Sin embargo, aún no hay ninguna evidencia convincente que muestre que ayuda a combatir las infecciones virales.

Por otro lado, añadir cúrcuma a la comida le da sabor y es poco probable que tomar un suplemento de cúrcuma cause ningún daño a personas sanas. Si tienes cualquier afección médica —sobre todo si tomas anticoagulantes—, consulta con tu doctor antes de tomar suplementos con curcumina.

Equinácea

La equinácea es una hierba que, según se dice, ayuda a prevenir el resfriado común. Pero ¿merece tal reputación? Una reciente revisión sistemática de ensayos aleatorizados halló que es posible que la equinácea tenga un efecto ligeramente protector de las vías respiratorias altas, pero no parece reducir la duración ni la gravedad de la enfermedad.18 Aunque es imposible decir si puede ofrecer alguna protección contra el COVID-19, parece que no hay problema por tomarla a largo plazo. Si tienes un riesgo alto, puedes considerar tomarla durante las próximas semanas.

Ajo

El ajo, una popular y picante hierba con su característico aroma, se considera en general que tiene efectos antibacterianos y antivirales, por lo que ayuda a combatir el resfriado común. Un ensayo controlado aleatorizado de 2014 halló que las personas que tomaron un suplemento de ajo sufrieron menos resfriados y se recuperaron más rápidamente de los resfriados que las personas que no lo tomaron.19 Aunque es alentador, solo es un estudio. Hacen falta más estudios de buena calidad para confirmar si el ajo es realmente beneficioso para tratar el resfriado común u otras infecciones de las vías respiratorias altas. Por ahora, disfruta del ajo y de su inconfundible aroma en vez de dar por hecho que fortalecerá el sistema inmune durante la pandemia de coronavirus.


Nutrición

Frutas, verduras y semillas

Comer abundantes frutas, verduras y semillas es una recomendación común que dan en muchos sitios web, pero las evidencias sobre si realmente ayuda son inconcluyentes. En un estudio que a menudo se cita, voluntarios ancianos fueron asignados de forma aleatoria a menos de dos o más de cinco porciones diarias de frutas y verduras.20 Hallaron que el grupo con el consumo mayor de frutas tuvo una mejor respuesta inmune a la vacuna de la neumonía, pero no a la vacuna del tétanos.

Otra afirmación es que “comer el arcoíris” o consumir los “fitonutrientes adecuados” mejora la función inmune y reduce el riesgo de infección. Desafortunadamente, “comer el arcoíris” y obtener los “fitonutrientes adecuados” son términos muy mal definidos, ese tipo de mensajes normalmente se ven afectados por estar basados en estudios nutricionales epidemiológicos muy influenciados por la dieta subyacente (es decir, principalmente por dietas altas en carbohidratos) y sesgos del usuario saludable.21

Por lo tanto, no podemos concluir que ningún alimento específico mejore la función inmune. Sin embargo, al igual que muchos otros beneficios potenciales para la salud, puede tener sentido seguir una alimentación que proporcione la nutrición esencial adecuada y sea rica en alimentos naturales mínimamente procesados. Es posible que no sea más complicado que eso.

Carbohidratos refinados y azúcares

Las evidencias de laboratorio parecen indicar que el azúcar puede perjudicar a la función de los glóbulos blancos, pero no hay evidencias creíbles que muestren que consumirla cause más infecciones.22 Sin embargo, existen otras evidencias que parecen mostrar que una elevación aguda de la glucosa sanguínea puede aumentar el riesgo de infecciones y complicaciones.23 Por lo tanto, puede tener sentido limitar estas elevaciones de la glucosa sanguínea. Los carbohidratos refinados y los azúcares simples son los principales culpables de los aumentos de la glucosa sanguínea, y por ello deberías probablemente evitarlos.

Eso es distinto a decir que existen estudios que muestran que al abstenerse de estos alimentos se sufren menos infecciones (no existe tal evidencia). Además, como hemos mencionado muchas veces, es difícil aislar el efecto de un alimento, ya que los efectos de cualquier alimento tienen que estudiarse en el contexto de la alimentación subyacente (es decir una dieta occidental estándar en comparación con una dieta baja en carbohidratos).

Sin embargo, una solución sencilla es usar la cifra de tu propia glucosa sanguínea como guía. Si tener la glucosa sanguínea más alta está asociado con más complicaciones, tiene sentido querer limitarla.

Nosotros recomendamos medir la glucosa sanguínea con un glucómetro normal o, incluso mejor, con un glucómetro continuo si lo tienes. Si los alimentos que comes causan que la glucosa sanguínea aumente por encima de 140 mg/dl (7.8mmol/L), plantéate comer algo diferente.

Hay estudios que muestran que una dieta baja en carbohidratos, con proteína moderada y más alta en grasas reduce de forma efectiva la glucosa sanguínea e incluso puede corregir la diabetes de tipo 2.24 No tenemos pruebas de que esto vaya a “fortalecer tu sistema inmune”, pero puede ayudar a mantener la glucosa sanguínea bajo control, lo que puede estar asociado con una reducción del riesgo de infección.

Sopa de pollo/caldo de huesos

Tratar los resfriados y la gripe con sopa de pollo puede ser la leyenda urbana más popular de todos los tiempos. Pero, sorprendentemente, quizás no sea una leyenda al 100 %.

Un estudio mostró que la sopa de pollo “inhibió la migración de neutrófilos”, lo que según los autores, podría mejorar nuestra capacidad para recuperarnos de infecciones.25 Sin embargo, este es uno de los casos en los que los descubrimientos de laboratorio pueden no trasladarse a las mejoras clínicas como menos infecciones o infecciones menos graves. Pero es difícil negarse a una rica sopa casera con pollo, algunas verduras bajas en carbos y un buen toque de sal. Ya fortalezca el sistema inmune o no, es una comida muy apetecible para un día de invierno en autoaislamiento. Nos la apuntamos para cuidarnos bien.

Ayuno

Con todo el foco en cómo ciertos alimentos afectan al sistema inmune, quizá te preguntes qué puede hacer el ayuno. Un estudio en ratones mostró que el ayuno, o más específicamente la reintroducción de la comida después de un ayuno, restableció la función inmune que había sido inhibida por la quimioterapia.26 Sin embargo, durante el periodo de ayuno en sí, pareció afectar al sistema inmune. Además, la respuesta beneficiosa de la reintroducción de alimentos puede ser menor en las personas mayores.27

Esas son reservas muy importantes. A la larga, el ayuno intermitente y la reintroducción de la comida pueden fortalecer el sistema inmune. No obstante, durante una pandemia aguda, cuando el riesgo inmediato de infección es mayor del habitual, puede no ser un buen momento para probar el ayuno, dada la posibilidad de una reducción temporal de la inmunidad.

Esto puede sonar sorprendente para las personas que han escuchado la frase “mata de hambre a la fiebre”. La teoría es que los seres humanos hemos evolucionado para no sentir hambre y evitar deliberadamente los alimentos durante una enfermedad aguda como mecanismo protector, lo que puede a su vez limitar los nutrientes que son necesarios para que el virus se replique. Para ser claros, esto son conjeturas sin ninguna evidencia de calidad que las respalden.

Otras evidencias parecen indicar que las cetonas son beneficiosas para la función inmune, y quizá sea por eso por lo que algunas personas recomiendan el ayuno.28 Pero teniendo en cuenta todos estos datos, si ese fuera el caso, probablemente sería mejor seguir una dieta cetogénica y no ayunar.

Según los limitados datos disponibles, recomendamos no ayunar más de 36 horas durante la epidemia del coronavirus, sobre todo si tienes más de 60 años. Es lógico que puedas continuar con una alimentación con restricción de tiempo más corta, aunque tampoco hay datos sobre ello.


Analgésicos sin receta y medicación contra la fiebre para el coronavirus

¿Deberías tomar medicamentos comunes sin receta para los dolores de cabeza y la fiebre, que suelen ser los síntomas de la enfermedad COVID-19?

En particular, ¿qué hay de los medicamentos antinflamatorios no esteroideos (AINES)? Medicamentos como la aspirina, el ibuprofeno (Advil, Motrin, Midol) y naproxeno (Aleve, Naproxeno).

Algunos doctores que están atendiendo a enfermos han tuiteado sobre su experiencia de que, aunque las personas jóvenes en general tienen reacciones moderadas al coronavirus, las personas jóvenes con complicaciones graves relacionadas con el COVID-19 también suelen tomar AINES como el ibuprofeno.

El ministro de salud francés (que también es médico) hizo una recomendación muy general de usar en su lugar paracetamol (también conocido como acetaminofén). Es importante señalar que esto no es un nuevo estudio científico, son observaciones clínicas de un puñado de doctores. Pero ¿es una preocupación suficiente para que debas evitar el ibuprofeno y otros AINES y usar paracetamol en su lugar?

Algunos estudios observacionales antiguos respaldan la teoría de que surgen complicaciones de enfermedades graves derivadas de resfriados y la gripe en las personas que toman AINES. Pero esto podría deberse a que las enfermedades más graves causan más síntomas, y debido a eso, las personas toman AINES para combatir los síntomas.

Recuerda que la fiebre es parte de la reacción del cuerpo para combatir el virus. Por sí misma una fiebre no es peligrosa para la mayoría de la gente a menos que se mantenga por encima de 40 ° (104 °F).29 Es incómoda, pero no peligrosa.

Sin tener datos claros, es difícil saber qué hacer. Pero quizá merezca la pena pecar de precavidos por ahora hasta que haya datos de mejor calidad. En vez de tomar una pastilla sin receta para el dolor de cabeza o la fiebre, prueba con baños fríos con esponja o paños húmedos y acuérdate de descansar y beber una buena cantidad de líquidos con electrolitos, tal como usar la receta de Diet Doctor de esta bebida casera de electrolitos.

Si sigues necesitando un tratamiento más intensivo, una estrategia podría ser usar primero el paracetamol para los síntomas como la fiebre y los dolores corporales, y solo si eso no controla los síntomas, puedes considerar tomar AINES durante el tiempo más corto posible como ayuda para sentirte mejor.

Si ya tomas de forma diaria AINES para la artritis u otros problemas de dolor crónico, es un poco más complicado y deberías hablar con tu médico sobre si existen alternativas, o puedes plantearte usar otra medicación por ahora. Nos mantendremos atentos a los datos nuevos y actualizaremos esta sección con más información cuando esté disponible.


Resumen

Recapitulando, la razón por la que este nuevo coronavirus se está propagando tan rápidamente y teniendo un impacto tan significativo en las personas en todo el mundo es que no tenemos inmunidad para él. Nuestro sistema inmune nunca lo había visto antes.

Cuanto más hagamos por mantener una buena salud en general, mejor.

Una buena higiene de manos y el distanciamiento social pueden ayudar a prevenir que contraigamos el virus. Hacer lo que se pueda para reducir los factores de riesgo específicos puede ayudar a que tu cuerpo se recupere rápidamente si te ves expuesto.

Incluso si no te ves expuesto, tu salud puede beneficiarse de las siguientes medidas:

  1. Llevar una alimentación nutritiva que reduzca los niveles altos de glucosa en sangre
  2. Priorizar un sueño reparador
  3. Controlar el estrés
  4. Dejar de fumar
  5. Realizar ejercicios moderados que te gusten
  6. Disfrutar del sol y el aire fresco cuando sea posible

Aunque no hay evidencias científicas sólidas específicas sobre el sistema inmune y el COVID-19, tomar algunos suplementos específicos puede mejorar tu salud en general, y probablemente no sean dañinos si los tomas de la forma recomendada.

Como mínimo, recomendamos tomar vitamina D porque puedes tener deficiencia en este momento del año.

De igual forma, una dieta baja en carbohidratos que reduzca los niveles altos de glucosa en sangre y sea rica en nutrientes, natural y con alimentos mínimamente procesados puede contribuir a una mejor salud en general.

Recuerda, sin embargo, que una dieta baja en carbohidratos no tiene una cualidad mágica que te mantenga libre de infecciones. Seguirás necesitando lavarte las manos y adoptar un distanciamiento social para evitar propagar el nuevo virus. Come bajo en carbohidratos para tu vida, no por el coronavirus.

/ Dr. Bret Scher

 

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  1. International Journal of Environmental Research and Public Health 2018: El tabaco causa y altera las reacciones inmunes en los pulmones provocando inflamación, alergía, asma y otras enfermedades pulmonares: una revisión mecanicista. [revisión no sistemática; sin calificar]

  2. Behavioral Sleep medicine 2017 ¿Es el insomnio un factor de riesgo para una reducción de la respuesta a la vacuna de la gripe?
    [estudio no aleatorizado, evidencia débil]

    Sleep 2017: Características transcripcionales de la discordancia en la duración del sueño en gemelos monocigóticos
    [estudio observacional, evidencia débil]

  3. Archives of Internal Medicine 2009: Hábitos de sueño y vulnerabilidad al resfriado común.
    [estudio no aleatorizado, evidencia débil]

  4. Frontiers in Immunology 2018: Refutando el mito de la supresión inmune causada por el ejercicio: redefiniendo el impacto del ejercicio en la salud durante toda la vida.
    [revisión no sistemática; sin calificar]

  5. Journal of Sports Health Science 2019: La convincente relación entre la actividad física y el sistema de defensa del cuerpo.
    [revisión no sistemática; sin calificar]

  6. Journal of Applied Physiology 2007: Función inmune en el deporte y el ejercicio
    [revisión no sistemática; sin calificar]

    JInternational Journal of Sports Medicine 1991: El sobreentrenamiento aumenta la vulnerabilidad a las infecciones.
    [revisión no sistemática; sin calificar]

  7. Allergy, Asthma and Clinical Immunology 2008: Efectos potenciadores y efectos supresores del estrés en la función inmune: repercusiones para la inmunoprotección versus la inmunopatología [revisión no sistemática; sin calificar]

  8. Alcohol Research 2015: Alcohol y el sistema inmune [revisión no sistemática; sin calificar]

  9. Nutrients 2019: Vitamin C y función de los neutrófilos: hallazgos de ensayos aleatorizados controlados [revisión sistemática de ensayos aleatorizados; evidencia sólida]

  10. Critical Care: Vitamina C adyuvante para la sepsis: ¿mono o triple?

    World Journal of Critical Care Medicine: Vitamin C en personas gravemente enfermas: indicaciones y controversias

  11. American Journal of Kidney Disease: Ingesta total, alimentaria y suplementaria de vitamina C y riesgo de incidencia de cálculos renales

  12. British Medical Journal 2017: Suplementación con vitamina D para prevenir las infecciones agudas de las vías respiratorias: una revisión sistemática y metanálisis de datos de participantes individuales [revisión sistemática de ensayos aleatorizados; evidencia sólida]

  13. Cureus 2018: Prevalencia de deficiencia de vitamina D y factores asociados de riesgo en la población de los EE. UU. (2011-2012)
    [estudio descriptivo; sin calificar]

  14. Journal of the American Academy of Dermatology: Dudas sobre la vitamina D: ¿cuánta necesitas y cuánta deberías tomar?

  15. JRSM Open 2017: Pastillas de zinc de chupar o disolver y el resfriado común: un metanálisis comparando el acetato de zinc, el gluconato de zinc y el papel de la dosificación de zinc [revisión sistemática de estudios aleatorizados; evidencia sólida]

  16. Archives of Otolaryngology – Head and Neck Surgery: El criterio de Bradford Hill y la anosmia causada por el zinc: un análisis de causalidad

  17. Critical Reviews in Food Science and Nutrition 2019: Modulación inmune por la curcumina: el papel de la interleuquina-10[revisión no sistemática; sin calificar]

  18. Complementary Therapies in Medicine 2019: Equinácea para la prevención y tratamiento de infecciones de las vías respiratorias altas: una revisión sistemática y metanálisis [revisión sistemática de ensayos aleatorizados; evidencia sólida]

  19. The Cochrane Database of Systematic Reviews 2014:Ajo para el resfriado común[ensayo aleatorizado; evidencia moderada]

  20. American Journal of Clinical Nutrition 2012: Efecto del consumo de frutas y verduras en la función inmune en personas mayores: un ensayo controlado aleatorizado [ensayo aleatorizado; evidencia moderada]

  21. Journal of Nutrition and Metabolism 2019: Una revisión de la ciencia al respecto de los alimentos basados en plantas y coloridos y las estrategias prácticas para “comer el arcoíris” [revisión no sistemática; sin calificar]

  22. American Journal of Clinical Nutrition 1973: Papel de los azúcares en la fagocitosis neutrofílica en personas. [revisión no sistemática; sin calificar]

  23. QJM 2018: La variabilidad de los niveles altos de glucosa sanguínea está asociada con bacteriemia y mortalidad en pacientes hospitalizados con infecciones agudas [estudio observacional, evidencia débil]

  24. Diabetes Research in Clinical practice 2018: Efecto de la restricción alimentaria de carbohidratos en el control de la glucemia en adultos con diabetes: una revisión sistemática y metanálisis. [revisión sistemática de ensayos aleatorizados; evidencia sólida]

  25. Chest 2000: La sopa de pollo inhibe la quimiotaxis de lo neutrófilos in vitro. [estudio mecanístico in vitro, evidencia débil]

  26. Cell 2014: El ayuno prolongado reduce el IGF-1/PKA para promover la regeneración basada en células madres hematopoyéticas y revertir la inmunodepresión [estudio en animales; evidencia muy débil]

  27. American Journal of Clinical nutrition 2001: Respuestas inmunes específicas y no específicas al ayuno y la realimentación difieren en adultos jóvenes sanos y personas mayores [estudio no aleatorizado, evidencia débil]

    Cell 2019: El ayuno y la realimentación impactan las dinámicas de las células inmunitarias y las respuestas inmunitarias de las mucosas [estudio en animales; evidencia muy débil]

  28. Nature Medicine 2015: El metabolito cetónico β-hidroxibutirato bloquea el inflamasoma NLRP3, un mediador en la enfermedad inflamatoria. [mezcla de ensayos en animales y humanos; evidencia débil]

  29. Critical Care 2016: La base fisiopatológica y las consecuencias de la fiebre. [revisión no sistemática; sin calificar]