Crisis de credibilidad en la era de los clics y compartir

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Nunca vayas al supermercado con hambre; es seguro que comprarás más de lo que necesitas y que tomarás una decisión mala e impulsiva. Además, si quieres comer menos, come en un plato más pequeño. La comida parecerá más grande y psicológicamente te quedarás más satisfecho.

He repetido estos “hechos” tantas veces que nunca me paré a pensar que la ciencia que respalda estas afirmaciones podría estar equivocada. Peor aun, la ciencia podría haber sido manipulada y falsificada. No estoy diciendo que lo haya sido, pero parece que tenemos que tenerlo en cuenta.

Como The Atlantic informó esta semana, el prolífico científico de Cornell, Brian Wansink, se ha retirado como profesor después de que un total de 13 publicaciones se hayan retirado debido a importantes dudas sobre su integridad y honestidad científica. Es fácil difamar a alguien que falsifique o manipule datos para apoyar a la industria farmacéutica, alimentaria o azucarera. Pero esto es lo contrario.

El profesor Wansink ha publicado docenas de estudios que demuestran cómo las compañías alimentarias nos manipulan psicológicamente para que compremos más de sus productos, comamos más de lo que necesitamos, y así se va alimentando la epidemia de obesidad. Es el Robin Hood de los investigadores nutricionales. Sin embargo, también lo deberíamos ver como una advertencia de cómo la sociedad actual valora los “clics” y las visitas más de lo que valora la integridad científica.

Su caída comenzó cuando se le oyó por casualidad animar a una estudiante de posgrado a ser creativa con los datos para llegar a una conclusión más interesante. Más tarde admitió en un blog que cuando una hipótesis fallaba, buscaba entre los datos para encontrar una hipótesis que funcionara. Esto va en contra de un principio principal de investigación, que consiste en que identificas la hipótesis con anticipación para asegurar la validez científica.

Eso finalmente condujo a una evaluación detallada de su investigación por parte de la facultad de Cornell, que finalmente encontró “informes erróneos de los datos de la investigación, técnicas estadísticas problemáticas, falta de documentación adecuada y de preservación de los resultados de la investigación y autoría inapropiada”.

Esto llega en un momento en que las redes sociales se han convertido en las reinas de la información. La presión para conseguir clics, “me gusta” y que se comparta ha creado una “crisis de credibilidad”. La aterradora pregunta es: ¿qué tan frecuentes son estas prácticas en la comunidad científica? Si todas las investigaciones se sometieran al mismo escrutinio que la del profesor Wansink, ¿cuántos estudios despetarían sospechas? Me preocupa que la respuesta sea que bastantes.

¿A dónde nos lleva esto? ¿Cómo sabemos en quién podemos confiar y en quién no?

Ojalá tuviera una respuesta sencilla. En su lugar, tenemos que buscar continuamente fuentes de información confiables. Necesitamos buscar a las personas cuyo objetivo principal no sea llamar la atención o vendernos algo. O a las que no tienen una larga lista de fuentes de financiación de la industria y conflictos de intereses.

En su lugar, necesitamos buscar a las personas cuyo objetivo sea educarnos, colaborar con nosotros, y ayudarnos a aprender y crecer. En Diet Doctor, nos esforzamos por seguir siendo una fuente objetiva de información en la que puedas confiar, ahora y en el futuro.

Gracias por leernos,
Dr. Bret Scher, FACC

The Atlantic: Una crisis de credibilidad en la ciencia nutricional

The New York Times: Más pruebas de que los estudios de nutrición no siempre tienen sentido

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¿Deberían los periodistas no informar sobre la mayoría de los estudios de alimentos?

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