Carne roja y cáncer de colon: las pruebas son insuficientes

¿Comer carne roja regularmente pero con moderación —una media de menos de una porción al día— aumenta el riesgo de cáncer? Esa es la conclusión a la que han llegado los investigadores de un nuevo estudio (en inglés) que está ocupando los titulares:

BBC: Por qué comer incluso un poco de carne roja “aumenta el riesgo de cáncer”

Desde 2006 un grupo de científicos del Reino Unido llevaron un seguimiento durante varios años de casi medio millón de adultos de mediana o avanzada edad para determinar la relación entre diferentes factores alimenticios y el riesgo de cáncer de colon. Al comienzo, todos los voluntarios rellenaron un cuestionario de frecuencia de consumo y después se les dio la oportunidad de rellenar cuatro recordatorios de consumo de 24 horas con una separación de varios meses. Al término del estudio, hubo 2600 personas diagnosticadas con cáncer colorrectal.

Los investigadores llegaron a la conclusión de que las personas que indicaron un consumo de 76 gramos (unas 2,5 onzas) de carne roja o procesada al día tuvieron un riesgo un 26 % mayor de cáncer colorrectal que las que indicaron un consumo de 21 gramos (unas 0,75 onzas). Además, mencionaron los siguientes puntos como virtudes del estudio: participó un gran número de personas, se realizó un seguimiento alimentario en intervalos regulares, se ajustó por consumo de tabaco, por consumo de alcohol, por un tamaño grande de cintura y por otros factores asociados con el riesgo de cáncer.

Si bien es cierto que fue un estudio más riguroso y detallado que otros similares, al igual que todos los demás estudios observacionales, no puede probar que consumir carne roja de forma frecuente cause cáncer de colon.

Además, hay que tener en cuenta otras observaciones importantes.

  • No todos rellenaron los recordatorios de consumo de 24 horas. De las 475.000 personas, solo 175.000 completaron al menos un recordatorio de consumo de 24 horas tras del cuestionario inicial de frecuencia de consumo. A pesar de que, según los investigadores, fue una cifra grande, la verdad es que solo un tercio de los voluntarios rellenó los cuestionarios; la mayoría solo rellenó el cuestionario de frecuencia de consumo al comienzo del estudio.
  • Los investigadores se basaron en el consumo alimentario que indicaron los propios encuestados. Es casi imposible responder con precisión a las preguntas de los cuestionarios de frecuencia de consumo, como por ejemplo: “¿cuántas veces a la semana comes carne de res?”. Un recordatorio de consumo de 24 horas permite una mayor individualización, pero a la gente le cuesta a menudo recordar con exactitud qué y cuánto comieron el día anterior. Además, algunas personas indican un consumo menor que el real de los alimentos que normalmente se consideran perjudiciales para la salud, pero dicen haber consumido más frutas y verduras de lo que hicieron realmente.
  • Las personas que comieron más carne roja solían tener hábitos alimenticios menos saludables. Al igual que ocurrió en investigaciones observacionales que estudiaron los efectos de la carne roja en la salud, los investigadores señalaron que “las personas con el nivel más alto de consumo de carne roja tenían algunos años más, más probabilidad de ser fumadoras, tenían un IMC y un porcentaje de grasa corporal mayor y consumían más alcohol y menos fruta, verduras y fibra que las personas con el nivel más bajo de consumo de carne roja”. ¿Es posible que la gente que sufrió cáncer tuviera peor salud metabólica y comiera hamburguesas, papas fritas y cerveza, no bistecs, brócoli y agua?
  • La correlación entre la carne roja y el riesgo de cáncer colorrectal fue insuficiente estadísticamente. El aumento del cociente de riesgo para cada 50 gramos (1,75 onzas) de carne roja o procesada al día fue de 1,20, lo que se considera una asociación débil que no indica una relación clara entre una conducta (como consumir carne roja) y un desenlace (como el cáncer colorrectal).

Este nuevo estudio observacional sobre la carne roja y el cáncer de colon no muestra nada nuevo. Teniendo en cuenta las débiles asociaciones que se dan una y otra vez y la necesidad de investigaciones más rigurosas en este área —semejantes al ensayo que mostró que reducir significativamente el consumo de carne roja durante varios años no redujo el riesgo de cáncer de colon— (enlace en inglés), este estudio no va a cambiar nuestra opinión de que un consumo moderado de esta fuente de proteína de gran calidad es saludable.

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