Ayudar a los pacientes a elegir una dieta baja en carbohidratos

¿Cómo puedes decidir cuál de tus pacientes se beneficiará más por seguir una dieta baja en carbohidratos o cetogénica? ¿Cómo presentarla de una forma comprensiva y respetuosa? Esta guía ayuda a responder a estas dudas.

Consta de las siguientes secciones:


1. Quién puede beneficiarse de una dieta baja en carbohidratos

Introducción

Todos sabemos lo difícil que es que los pacientes —o cualquier persona— cambien sus hábitos. Muchos médicos son pesimistas sobre las intervenciones terapéuticas de cambios de hábitos tras décadas intentando que los pacientes reduzcan las calorías, la ingesta de grasa y hagan más ejercicio.

Sin embargo, para muchos doctores que usan la alimentación baja en carbohidratos, enseñar a los pacientes a empezar una nueva intervención de estilo de vida se ha convertido en la parte más gratificante de su práctica médica. Lo que solía ser frustrante y desalentador —intentar ayudar a pacientes enfermos de forma crónica que solo empeoraban— es ahora inspirador y motivo de alegría.

En vez de aumentar las dosis y prescribir más medicamentos, los doctores que usan la alimentación baja en carbohidratos reducen las dosis de fármacos o los dejan de prescribir. Los pacientes que adoptan los cambios van a la consulta animados y empoderados.

Como señala el Dr. David Unwin, médico en el Reino Unido: “Ahora son mis pacientes favoritos. Mantengo conversaciones animadas con personas que antes estaban tristes. Usar la ‘medicina de estilo de vida’ en vez de ‘medicación de por vida’ puede ayudar a los pacientes a tomar control de su salud, resultando en una mayor resiliencia del médico y el paciente”.1


Quién se puede beneficiar: sólidas evidencias científicas

Las afecciones crónicas más comunes para las que existen evidencias científicas sólidas que respaldan el tratamiento alimentario con la dieta baja en carbohidratos son las siguientes:

Puedes encontrar más información sobre la ciencia que respalda la restricción de carbohidratos para estas afecciones y otras en nuestra guía: Ciencia de las dietas bajas en carbohidratos y cetogénicas.


Quién se puede beneficiar: evidencias científicas alentadoras

Hay evidencias científicas menos consolidadas, pero que son alentadoras y que parecen indicar que podemos ser capaces de tratar también las siguientes afecciones:


Quien más se podría beneficiar: evidencias anecdóticas o preliminares

Muchas personas informan de mejoras significativas para otras afecciones médicas con el uso de la dieta baja en carbohidratos o cetogénica, pero las evidencias actuales son anecdóticas o preliminares. No se sabe si las mejoras de las que se informa pueden deberse a pérdida de peso, cambios hormonales, efectos de las cetonas o a otros factores. Puede merecer la pena decirle lo siguiente a los pacientes: “Solo hay evidencias preliminares de que esto pueda ayudarte con tu enfermedad, ¿te gustaría probarlo?”.

Entre estas afecciones están las siguientes:

 


Cuándo recomendar la dieta baja en carbohidratos

El momento ideal de hablar con los pacientes sobre darle una oportunidad a la dieta baja en carbohidratos o cetogénica es cuando están en la consulta hablándote de un síntoma preocupante o en una revisión tras una prueba médica. Estos son algunos ejemplos típicos:

  • Nuevos resultados de pruebas, como un análisis de sangre reciente que muestre un diagnóstico nuevo de diabetes tipo 2 o prediabetes, enzimas hepáticas elevadas que indiquen que tiene hígado graso no alcohólico, marcadores inflamatorios altos, andrógenos elevados debido al síndrome del ovario poliquístico (SOP) o señales de otras enfermedades crónicas.
  • Un aumento de peso desde la última consulta, a pesar de los esfuerzos para bajar de peso usando otros métodos, como la restricción calórica y el ejercicio.
  • Hipertensión, a pesar de los intentos de cambios de estilo de vida o el uso de medicamentos.
  • Aumento de la medicación para cualquiera de las afecciones para las que la dieta baja en carbohidratos puede ser efectiva, ya sea un aumento de la dosis o una nueva medicación como la insulina.
  • Una herida que no cicatriza, como úlceras de pie o pierna debidas a la diabetes, sobre todo las que requieren antibióticos o no han respondido a ellos.
  • Síntomas preocupantes, como dolor en las articulaciones por un exceso de peso o afecciones inflamatorias; síndrome del intestino irritable; o amenorrea, aumento del peso o hirsutismo debido al síndrome del ovario poliquístico (SOP). Con algunas de las afecciones para las cuales solo hay evidencias preliminares —acné, apnea del sueño, migrañas, ardor, enfermedades de salud mental— los pacientes pueden estar más interesados en usar la dieta baja en carbohidratos que en empezar a usar medicación u otras terapias invasivas.
  • Preocupación por el costo de los medicamentos.
  • Apoyo a un ser querido con problemas de salud en los que su participación puede contribuir en gran medida a la mejora de su salud.


2. Cómo hablar sobre las dietas bajas en carbohidratos con los pacientes

Cómo empezar la conversación

Como hemos mencionado anteriormente, muchos pacientes tienen dificultades para cambiar de conducta. Además, dado que el tiempo que los doctores pueden dedicar a los pacientes es limitado, a veces parece que lo mejor que podemos decirles es “Toma esta medicación”, “Deja de fumar”, “Reduce el alcohol” y, ahora con la dieta baja en carbohidratos, “Elimina los azúcares y los almidones”.

Aunque no tenemos una varita mágica para darte más tiempo con tus pacientes, aquí tienes recomendaciones sobre cómo ofrecer consejos sobre cómo pueden cambiar su estilo de vida, y hacerlo de una forma en la que los pacientes puedan estar más receptivos a las sugerencias.


Colaboración y motivación

Hay cada vez más evidencias de que la mayoría de los pacientes se muestran más motivados a tomar las riendas su salud si se les ofrece un enfoque de entrenamiento colaborativo.

En este enfoque se les trata en igualdad de condiciones, proporcionándoles la confianza para acometer los cambios que necesitan para mejorar su salud.

“Si les decimos ‘Tienes que hacer esto y ya‘, muchos se cierran y quizá no vuelvan en cinco años. Darles esperanza y empezar hablando sobre una vida mejor puede ser mucho más motivador. Por ejemplo, invítales a que piensen sobre un objetivo de salud que sea importante para ellos. Para ti, como doctor, quizá sea importante reducir la HbA1c, pero quizás a ellos eso no les importe tanto. Su objetivo tal vez sea poder jugar con sus hijos, respirar mejor o adelgazar. Entonces, una fantástica pregunta puede ser, ‘¿Qué cambiaría en tu vida si bajaras de peso?‘. Esta pregunta ayuda al paciente a pensar de forma más realista sobre el futuro que quiere. Solo entonces es el momento de ayudarles a decidir qué pasos pueden tomar para conseguir su objetivo”, dice el Dr. Unwin.

Este estilo de interacción colaborativa tiene muchos nombres distintos, coaching de estilo de vida, asesoramiento conductual o entrevista motivacional. Hay más de 4500 artículos publicados, además de videos y organizaciones que analizan la efectividad de las entrevistas motivacionales y proporcionan consejos específicos y métodos sobre esta técnica.

El respaldo para este enfoque de interacción con los pacientes es sólido, incluso a pesar de que su uso ha estado limitado en el pasado al modelo de “calorías ingeridas y calorías quemadas” de “comer bajo en grasas” y “comer menos y moverse más”. Involucrar a los pacientes, otorgándoles información sobre la dieta baja en carbohidratos a través de estilo empoderador, brinda el potencial de conseguir resultados duraderos.


Para más información sobre los principios claves de la interacciones efectivas entre doctor y paciente, puedes leer más a continuación:


Principios claves sobre interacciones efectivas entre doctor y paciente

Sin importar qué enfoque uses, existen algunos principios universales para conseguir una participación positiva con los pacientes y así motivar un cambio de comportamiento:

    • Relación colaborativa: Tú y el paciente identifican objetivos comunes y medidas realistas que el paciente pueden llevar a cabo para conseguir tales objetivos.
    • Empatía: Reconoces y comprendes las dificultades y experiencias previas del paciente y no juzgas sus acciones ni elecciones.
    • Respeto: Reconoces y apoyas la autonomía del paciente, junto con otras características positivas y recursos que aporte. No le avergüenzas ni le sermoneas.
    • Permiso del paciente: Le pides permiso al paciente para proceder al hablar de ciertos temas. Estas preguntas pueden ser de la siguiente forma: “¿Te gustaría escuchar más sobre algunos cambios que puedes hacer para…?”; “¿Quieres más información sobre otras opciones para tratar…?”; o “¿Puedo hablarte sobre algunos cambios de estilo de vida que pueden ayudarte…?”.
    • Información simple: No sobrecargues a los pacientes con detalles científicos y explicaciones complejas. Tener un folleto preparado con los puntos clave y remitirlos a un sitio web confiable como DietDoctor.com puede permitirte mantener la información concisa en la consulta. Entonces podrás centrarte en conceptos y medidas clave que pueden llevar a cabo (ver la siguiente sección)
    • Preguntas abiertas: Una vez tengas permiso para continuar, las preguntas que hagas deberían animar a los pacientes a hablar sobre cómo se sienten, qué quieren, qué pueden hacer y no simplemente obtener una respuesta afirmativa o negativa. Consigue que hablen con preguntas como: “¿Cómo te hace sentir eso?” O “¿Qué piensas sobre eso?”.
    • Reforzar capacidades: Di frases o realiza gestos que reconozcan las fortalezas y las conductas positivas de los pacientes, sin importar si son grandes o pequeñas. Las afirmaciones crean confianza en la capacidad de los pacientes para cambiar. Pueden ser afirmaciones simples como: “Es una fantástica recomendación” y “Lo hiciste muy bien”. Estas afirmaciones son aun más importantes cuando el paciente vuelve a verte tras varias semanas. Asegúrate de reconocer sus éxitos: “Has progresado de forma fantástica“.
    • Escucha reflexiva: Escuchar lo que los pacientes te dicen y después parafrasearlo muestra que les estás escuchando. Un lenguaje que muestre que estás prestando atención puede moverlos en una dirección positiva: “Así que dices que…” o “Quieres decir que…”.
    • Resumir los pasos siguientes: Resumir lo que has hablado en la cita puede proporcionar al paciente una lista concreta y clara de medidas que pueden llevar a cabo. Los resúmenes también aclaran cualquier cosa que no haya entendido y proporcionan una transición y finalización de la cita. “Así que hemos decidido que para ayudarte a tener la diabetes bajo control, vas a ir a casa y…”. A medida que mencionas las acciones que han acordado el paciente y tú, puedes preguntar, “¿Está bien? ¿Tienes alguna pregunta?


Hablar sobre obesidad con un paciente

Para la mayoría de los doctores es mucho más fácil hablar sobre la diabetes tipo 2 y otros diagnósticos clínicos con un paciente que empezar a hablar sobre el exceso de peso.

“Puede parecer grosero o maleducado hablar sobre su obesidad, así que muchos doctores incluso evitan sacar el tema”, dice el Dr. Unwin.

El enfoque respetuoso que usa el Dr. Unwin para hablar de problemas de peso es escuchar primero a los pacientes y sus síntomas.

En primer lugar, escucha lo que te digan sobre el dolor de rodillas o pies, fatiga, dificultad para respirar al subir escaleras y otros síntomas que puedan estar relacionados con su obesidad.

Después de haber escuchado sus síntomas, pide permiso para hablar sobre su peso. “¿Crees que el peso puede tener algo que ver con el dolor de los pies?”. Incluso si solo asientan con la cabeza, pregunta, “¿Te parecería bien si hablamos más sobre ese tema? Tengo algunas ideas que podrían ser de ayuda”.

Una vez tengas permiso para hablar sobre su peso, puedes usar los distintos principios que hemos resumido antes para comenzar una conversación más colaborativa y centrada en el paciente sobre sus objetivos para adelgazar, qué métodos pueden haber usado antes, cómo podrían ayudarles los principios de la dieta baja en carbohidratos y definir algunos pasos tangibles que estén dispuestos a hacer para reducir el consumo de carbohidratos.


3. Reducir los carbohidratos paso a paso

Simplificar la información sobre la alimentación baja en carbohidratos: relacionarla con terrones de azúcar

Sabemos que la mayoría de los doctores tienen tiempo limitado con sus pacientes y probablemente no tengan la oportunidad de hablar de la fisiología de la glucosa en ayunas, de la respuesta de la insulina, de la gluconeogénesis ni de otros temas. Ahí es donde entra Diet Doctor. Esperamos ser una fuente confiable de conocimientos para los pacientes que quieran o necesiten profundizar.

Es por eso que tenemos algunos consejos sobre cómo enfocar la restricción de carbohidratos de una forma eficiente en el tiempo y a la vez efectiva. Recomendamos ayudar a los pacientes a entender la carga glucémica que los carbohidratos ponen en el cuerpo con una equivalencia de cucharaditas o terrones de azúcar. Este método puede proporcionar en muy poco tiempo una explicación eficaz, fácil de recordar y aplicable para los pacientes.

La mayoría de los pacientes saben que el azúcar no es bueno. Sin embargo, muchos no saben que numerosos alimentos con carbohidratos —incluida la fruta, los cereales integrales y otros alimentos normalmente considerados “saludables”— se descomponen en glucosa en el cuerpo. Se suelen sorprender al descubrir que estos alimentos, una vez digeridos, pueden compararse a una cantidad equivalente de cucharaditas o terrones de azúcar.

Algunos doctores que usan la alimentación baja en carbohidratos tienen un tarro con terrones de azúcar en su consultorio y le piden a los pacientes estimar a cuántos terrones equivale su desayuno de cereales, tostadas y un vaso de jugo. El simple hecho de ir añadiendo de forma física un número de terrones hasta alcanzar la equivalencia real puede conseguir que llegue el mensaje de que muchos alimentos con carbohidratos se descomponen en azúcar al digerirse.

El Dr. Unwin y otros doctores que recomiendan la alimentación baja en carbohidratos en el Reino Unido han creado potentes ayudas gráficas que muestran alimentos comunes con carbohidratos y su equivalencia en cucharaditas de azúcar. Estas guías están respaldadas por el Instituto Nacional de Atención Médica y Excelencia del Reino Unido y están disponibles a través de la Public Health Collaboration. Los doctores pueden descargar (enlace en inglés) estas ayudas visuales para usarlas en sus consultas. Con solo echar un vistazo a estas infografías, como la siguiente, los pacientes normalmente entienden rápidamente el concepto.

El efecto de los alimentos en la glucosa sanguínea
Alimento Índice glucémico Tamaño de la porción en g Efecto en la glucosa sanguínea comparado con una cucharadita de 4 g de azúcar de mesa
Arroz basmati 69 150 10,1
Papas, blancas, cocidas 96 150 9,1
Papas fritas asadas 64 150 7,5
Espaguetis cocidos 39 180 6,6
Maíz tierno cocido 60 80 4,0
Guisantes congelados, cocidos 51 80 1,3
Plátano 62 120 5,7
Manzana 39 120 2,3
Pan integral, rebanada pequeña 74 30 3,0
Brócoli 54 80 0,2
Huevos 0 60 0

 

Esta ayuda visual proviene del artículo de The Journal of Insulin Resistance, “Es la respuesta glucémica, no el contenido de carbohidratos de los alimentos lo que importa en la diabetes y la obesidad: replanteándonos el índice glucémico” (Unwin, Haslam y Livesey, 2016). Muestra la carga glucémica reinterpretada como una cucharadita de 4 g de azúcar:

  • Un tazón de arroz basmati equivale a 10,1 cucharaditas de azúcar
  • Una papa blanca cocida son 9,1 cucharaditas de azúcar
  • Un tazón de espaguetis son 6,6 cucharaditas de azúcar
  • Un plátano son 5,7 cucharaditas de azúcar
  • Una tostada integral son 3 cucharaditas de azúcar
  • Un ramillete de brócoli solo son 0,2 cucharaditas de azúcar
  • Un huevo son cero cucharaditas de azúcar

Al demostrar rápidamente con la guía gráfica o con el tarro con terrones de azúcar cuanta azúcar están consumiendo proveniente de carbohidratos, puedes ilustrar de forma muy clara el impacto que los carbohidratos están teniendo en su glucosa sanguínea y mostrarles cómo pueden reducir la carga de azúcar.

Por ejemplo, tras mostrar a los pacientes que su desayuno diario de jugo, cereales, leche y una tostada tiene 21 cucharaditas o terrones de azúcar, puedes enseñarles que el tocino y los huevos con café negro no tienen ninguna. Eso les da una razón sólida para cambiar.


Empoderar con sustituciones

Algunos pacientes entenderán de forma inmediata la comparación con el azúcar, pero quizá sigan confundidos sobre qué comer en su lugar. Pregúntales qué comen normalmente en un día y ofréceles una alternativa sencilla.

  • Si su desayuno normalmente está compuesto de cereales, jugo y una tostada, recomiéndales en su lugar huevos, tocino y café (si quieren, con crema para batir).
  • Si su almuerzo es un sándwich con carne, ¿qué tal una ensalada con rodajas de pollo o bistec y abundante aceite de oliva extra virgen como aderezo?
  • Si la cena es a menudo carne con un almidón como pasta, papas o arroz, pídeles que coman tanta carne como quieran y que llenen el resto del plato con verduras verdes o una ensalada. Incluso pueden probar a añadir arroz de coliflor, fideos de calabacín u otros sustitutos de alimentos almidonados.
  • Si los refrigerios entre comidas o los postres son un escollo, aconséjales eliminar las bebidas azucaradas, la comida chatarra y los postres azucarados, tomar té sin azúcar, café o agua y picar frutos secos o queso. Los arándanos con crema batida sin azúcar o el yogur con toda su grasa pueden sustituir a un postre azucarado.


¿Cómo de bajo en carbohidratos comer?

No todos los pacientes necesitan seguir una dieta baja en carbohidratos estricta para conseguir los resultados deseados. No obstante, normalmente cuanto más bajo sea el consumo de carbohidratos, mejores serán los resultados. A las personas con diabetes tipo 2 o síndrome metabólico les puede ir mejor con una dieta muy baja en carbohidratos, por debajo de 20 g de carbohidratos netos al día. Puedes conseguir que los pacientes se pongan en marcha si les recomiendas apuntarse al Reto keto de dos semanas.

A la mayoría de los doctores que usan alimentación baja en carbohidratos les parece que a los pacientes les va mejor empezando de golpe y reduciendo los carbohidratos de forma inmediata (todos los doctores deben tener en cuenta cualquier tipo de medicación que los pacientes estén usando, especialmente las que reducen la glucemia). Empezar de un día para otro parece ser la mejor forma de llevarlo para los pacientes.

Con la excepción de un corto episodio de gripe keto, la mayoría de los pacientes se sienten bien casi inmediatamente y experimentan cambios positivos y significativos en su salud. Eso les motiva a continuar con éxito.

Sin embargo, no todos los pacientes pueden estar preparados para empezar de golpe. Para más información sobre cómo hacer que tus pacientes empiecen poco a poco, haz clic a continuación.


¿Empezar poco a poco?

Algunos pacientes no están preparados para seguir una dieta estricta baja en carbohidratos, pero pueden beneficiarse de la restricción de carbohidratos. Anima a esos pacientes a introducir pequeños cambios, como reducir el azúcar en el té o el café o sustituir los carbohidratos refinados por frutas y verduras. Una pequeña mejora puede motivarles para hacer cambios más significativos a largo plazo.

Los pacientes reticentes pueden empezar y conseguir resultados significativos haciendo alguna de las siguientes cosas:

  • Eliminar las bebidas gaseosas, las bebidas deportivas, el jugo y otras bebidas dulces
  • Dejar de añadir azúcar al café o al té
  • No comer caramelos ni dulces

Estos cambios iniciales pueden tener un efecto positivo en la glucemia, la presión arterial y la circunferencia de la cintura, motivando a los pacientes para probar más cosas. Una vez que empiecen a observar cambios positivos, puedes hablarles sobre hacer más cambios en la siguiente cita.


Ir paso a paso

El siguiente paso es reducir o eliminar su consumo de carbohidratos refinados, almidones o cereales en las comidas a lo largo del día. Anímales a dar los siguientes pasos:

    • Eliminar los refrigerios que contengan almidones y cereales: Pueden ser alimentos como papas fritas, nachos, pretzels o palomitas. Pide a los pacientes que nombren sus refrigerios favoritos. Habla sobre cuáles tienen carbohidratos refinados (algunos pacientes no los saben). Recomienda otros refrigerios como frutos secos, semillas, aceitunas, queso y carnes.
    • Eliminar los almidones y los cereales del desayuno: Si los pacientes normalmente empiezan el día con un tazón de cereales, tostadas, pastas o croissant, recomiéndales que dejen de hacerlo y se pasen a tocino y huevos o huevos y algunas verduras que hayan sobrado. Puedes usar esta comida sencilla para explicarles por qué comer alimentos que se convierten rápidamente en azúcar no es una buena idea.
    • Explicar por qué la glucemia está más alta por la mañana: Muchos pacientes, particularmente aquellos con diabetes, saben que la glucemia es más alta por la mañana. Comer alimentos que se convierten en azúcar primero en la mañana hace que la glucemia suba aun más. Diles que añadir alimentos que se convierten en azúcar en el desayuno es como “echar gasolina a un fuego”. La mayoría lo entenderán.
    • Centrarse en lo que se puede controlar fácilmente: La mayoría de los pacientes desayunan en casa y tienen más control sobre sus opciones de desayuno que en el almuerzo y la cena. Recomienda tocino, huevos, salchichas y verduras sobrantes de otras comidas para el desayuno. Esto quizás les parezca un capricho muy exquisito, pero entender cómo afecta a su glucosa en sangre puede ser de ayuda para convencerlos de que merece la pena intentarlo.
    • Reducir o eliminar los almidones y cereales en la cena: Después de eliminar los carbohidratos en el desayuno, el siguiente paso es animar a los pacientes a eliminarlos de la cena. La mayoría preparan la cena en casa y tienen más control sobre lo que comen.
    • Reducir o eliminar los almidones y los cereales en el almuerzo: Esto último puede ser lo más difícil para los pacientes. Para algunas personas puede ser complicado encontrar soluciones rápidas de almuerzo. La mayoría de los comedores o restaurantes se guían por las pautas tradicionales de comida y la comodidad de proporcionar muchas comidas con carbohidratos con porciones significativas de los mismos. Recomienda pequeños cambios, como comidas rápidas en hamburgueserías sin comer el pan, alitas de pollo sin salsas con azúcar, ensaladas con carne y sin pan o carnes con queso y sin pan. Una vez el paciente desarrolle hábitos más sólidos de alimentación baja en carbohidratos, le será más fácil controlar las opciones del almuerzo.

Compartir resultados positivos

Los pacientes se suelen fijar en la báscula para determinar su éxito, pero como profesionales médicos, nuestro trabajo es señalar todo lo que mejora aparte del peso. Esto puede ayudar a los pacientes a mantenerse motivados y asegurar el éxito y la adhesión a largo plazo.

      • Si es posible, lleva un registro de la masa corporal magra y del porcentaje de grasa corporal. Destaca cualquier mejora.
      • Mide y lleva un seguimiento de la circunferencia de la cintura. Muestra a los pacientes las mediciones con cinta antes y después y felicítales por cualquier cambio positivo.
      • Lleva un seguimiento de la glucosa en ayunas, la HbA1c, la función hepática, los triglicéridos y el colesterol HDL. ¿Puedes crear gráficas para imprimir y que los pacientes se las lleven a casa? Felicítales por el progreso.

Compartir resultados con ellos y celebrar sus éxitos mantiene a los pacientes motivados para continuar.


4. Otros problemas de salud

Pacientes que ya usan medicación y otros problemas de seguridad

Si tu paciente ya usa medicación para la diabetes, quizá tengas que reducir la dosis o eliminar completamente la medicación para evitar hipoglucemias. La insulina es el ejemplo obvio, pero otros medicamentos, como los inhibidores de SGLT-2, también han de ser tenidos en cuenta. Por el contrario, la metformina es segura en el contexto de una dieta baja en carbohidratos.

Además, las dietas bajas en carbohidratos pueden ayudar a reducir la presión arterial. Si el paciente usa medicación para la presión arterial, asegúrate de que pueda medir la presión arterial en casa y háblales de los síntomas de la hipotensión, como mareos, sentirse débiles o sensación de desmayo.

En ocasiones, un paciente con diabetes tipo 2 empieza una dieta baja en carbohidratos y baja de peso, pero la glucemia y los niveles HbA1c no mejoran. En esos casos, asegúrate de que no estés tratando con un caso mal diagnosticado de diabetes de tipo 1 o de diabetes autoinmune latente del adulto (DALA).


Abordar otros problemas de salud

Con la experiencia, pronto te sentirás muy cómodo hablando de las dietas bajas en carbohidratos con cualquier paciente con diabetes, obesidad o síndrome metabólico.

Para otros problemas de salud, puede parecer más peligroso y poco convencional interactuar con los pacientes de esta forma. Sin embargo, cuanto más veas que a tus pacientes les va bien con la dieta, menos problemas tendrás para recomendársela a otros.

Para los pacientes con acné, migrañas, dolor articular, fibromialgia, fatiga crónica y otras enfermedades para las que hay evidencias anecdóticas, pero no estudios controlados que apoyen el uso de la alimentación baja en carbohidratos, considera abordarlo de esta forma: “Este enfoque puede ayudar y probablemente no sea perjudicial. ¿Te gustaría intentarlo y comprobar juntos qué ocurre?”. Como mínimo, los pacientes acabarán sustituyendo los carbohidratos muy procesados y refinados por opciones más naturales. Quizá su salud mejore, incluso si este enfoque no soluciona completamente todos sus síntomas.


Pacientes con cáncer y otros diagnósticos graves

Aunque es muy preliminar, la literatura científica ha demostrado que las dietas bajas en carbohidratos estrictas tienen potencial para ayudar a mejorar el tratamiento en ciertos tipos de cáncer, conjuntamente con los tratamientos médicos tradicionales como la cirugía, la radiación y la quimioterapia. Unos niveles bajos de glucemia e insulina pueden ayudar a reducir el crecimiento del tumor y hacer que el cáncer sea más susceptible a las terapias habituales.

A continuación tienes un listado de algunas investigaciones que respaldan el papel potencial de una dieta baja en carbohidratos como tratamiento complementario o adyuvante para ciertos cánceres. Sin embargo, es un campo de investigación incipiente y mayormente inexplorado. Es necesaria mucha más investigación para saber qué papel, en caso de tenerlo, puede desempeñar una dieta baja en carbohidratos en el futuro del tratamiento del cáncer. Pero, por otro lado, en el caso de un paciente que se enfrenta a un diagnóstico que potencialmente puede acortar su esperanza de vida, habría que preguntarse —y comentarlo con el paciente— si el posible beneficio podría superar cualquier riesgo potencial.

Estudios

 
Otros diagnósticos —como la esclerosis múltiple, la esclerosis lateral amiotrófica, la enfermedad de Parkinson, enfermedades de salud mental y el Alzheimer— aun no tienen una base de investigación sólida. Pero existen investigaciones preliminares que parecen indicar que la dieta baja en carbohidratos o cetogénica podrían algún día probar que son beneficiosas para estos pacientes.


Conclusión

Como médico, puedes descubrir que hablar sobre la dieta baja en carbohidratos o cetogénica proporciona un sentido de esperanza y elección a los pacientes que sienten que han agotado todas las opciones. Y ver a los pacientes mejorar con esta “nueva” intervención puede ayudar a revitalizar tu práctica y proporcionarte la alegría de ayudar a otras personas.

Nada está garantizado. Pero empieza por dar el primer paso y preguntar: “¿Una dieta baja en carbohidratos es una opción que aún no hemos explorado. Es probable que pueda ser de ayuda y que no sea perjudicial. ¿Te gustaría probarla?”.


Más

Volver a la guía principal de la guía para médicos

  1. El Dr. Unwin fue galardonado como “Innovador del año” por el Servicio Nacional de Salud del Reino Unido por su revolucionario trabajo para revertir la diabetes tipo 2 en cientos de pacientes. Creó el valorado curso de video para médicos en 16 partes junto a Diet Doctor. Revisó este módulo para contribuir con técnicas efectivas para conseguir la participación de los pacientes.