¿Qué tan graso es tu hígado?

Médico auscultando a paciente

Como médico de familia con una clínica de tratamiento bajo en carbohidratos, veo informes de ecografías de hígados grasos no alcohólicos casi a diario. Sin embargo, no es una sorpresa, ya que los pacientes que se inscriben en mi clínica tienen diabetes de tipo 2 o sobrepeso en su mayor parte. Esos son los dos factores de riesgo más importantes para la enfermedad del hígado graso no alcohólico. De hecho, me gusta ver esos informes, y te diré por qué más abajo.

Cuando pregunto a mis pacientes qué les dijo el radiólogo durante el ultrasonido, invariablemente dicen: “Me dijo que dejara de beber alcohol o que comiera menos grasa. ¡Pero, doctora, no bebo, y he estado comiendo bajo en grasas toda mi vida!”. Sí, lo sé. Comer bajo en grasas es lo que causó los problemas en el hígado en primer lugar…

Mi amigo, el Dr. L’Espérance, es un radiólogo que lleva comiendo bajo en carbohidratos desde años antes de que yo supiera algo al respecto. Cuando hace una ecografía para el seguimiento del hígado graso, siempre pregunta a sus pacientes qué les dijo el médico de su familia sobre que tuvieran hígado graso. Invariablemente, responden “Me dijo que comiera menos grasa”…

¡Es una pena que no trabajemos en la misma región o con los mismos pacientes!

Hígados

Foie gras humano y carbohidratos

Es un error común pensar que comer grasa hará tu hígado graso.

La causa real y mayoritaria son los carbohidratos, en particular la fructosa.

Merece la pena leer sobre la resistencia a la insulina y la hiperinsulinemia, así como sobre el metabolismo de la fructosa, para comprender realmente el por qué (ingesta de carbohidratos e hígado graso no alcohólico: fructosa como arma de destrucción masiva y enfermedad hepática no alcohólica: una actualización clínica).

Les pido a mis paciente que comen bajo en carbohidratos que se hagan una ecografía abdominal al comienzo de su camino bajo en carbohidratos y seis meses después, al final de nuestro programa. Me gusta documentar el hígado graso en los archivos de mis pacientes porque sé que se corregirá en la mayoría de las personas, en la mayoría de los casos.

Además, no es necesariamente de conocimiento común que la enfermedad del hígado graso sea un factor de riesgo independiente de la enfermedad cardiometabólica.

Hígado graso no alcohólico

La enfermedad del hígado graso también aumenta la resistencia a la insulina, lo que contribuye a la hiperinsulinemia. Es un proceso continuo que no tiende a generar síntomas específicos, por lo que los pacientes no siempre son conscientes de su situación. El resultado final puede ser diabetes de tipo 2.

La enfermedad del hígado graso también puede progresar a esteatohepatitis, en la que el hígado está realmente inflamado. Esto puede progresar a cirrosis e incluso cáncer de hígado.

Una señal concreta

Para la mayoría de mis pacientes, tener el hígado graso es algo mucho más tangible que, por ejemplo, un resultado anormal de un análisis. Entonces, cuando ven en el papel que su esteatosis hepática se ha corregido, les ayuda a darse cuenta de cuánto más saludable se ha vuelto su cuerpo con una dieta baja en carbohidratos. No solo se ven y se sienten bien por fuera; ¡sus órganos se ven mejor y funcionan mejor en el interior!

Para los practicantes que no tienen acceso a la ecografía abdominal para todos sus pacientes en los que sospechan que hay un hígado graso, se puede usar una calculadora. Esta calculadora también se puede usar para saber qué pacientes deben remitirse a una ecografía y a cuáles hay que aconsejar sobre la dieta y otros factores de riesgo.

Como comentario aparte, permítanme señalar que generalmente esperaba que las ALT estuvieran elevadas en mis pacientes con esteatosis hepática. Sin embargo, resulta que la gran mayoría de mis pacientes con hígado graso tienen enzimas hepáticas normales.

Una calculadora de riesgo

Aquí está la calculadora que se puede usar con pacientes en riesgo: Calculadora de riesgo de índice de hígado graso, del Centro de Investigación del Hígado, en Italia (Índice de hígado graso: un diagnóstico simple y preciso de esteatosis hepática en la población general)

Puedes descargar la hoja de cálculo de Excel e introducir los datos de tus pacientes, y calculará automáticamente una puntuación para ti. Este índice se basa en los siguientes parámetros:

  • Triglicéridos (mg/dL)
  • IMC (kg/m2)
  • GGT (U/L)
  • Circunferencia de la cintura (cm)

Hay una tabla para interpretar la puntuación, pero para resumir:

  • 
≥ 60 => 78 % de probabilidad de esteatosis hepática
  • < 20 => 91 % de probabilidad de ausencia de esteatosis hepática

Aparte de una ecografía y una puntuación calculada usando el índice FLI anterior, también puedes sospechar o diagnosticar un hígado graso de la siguiente forma:

  1. Enzimas hepáticas elevadas (ALT, AST, GGT) (aunque los resultados normales no indican necesariamente un hígado normal)
  2. Elastografía hepática por impulsos
  3. Tomografía computarizada (TAC)
  4. Espectroscopia por resonancia magnética (MRS) e imágenes por resonancia magnética (MRI)
  5. Biopsia hepática (procedimiento costoso, difícil de implementar a gran escala y no libre de riesgos para el paciente)

Entonces, ¿y el tratamiento?


Actualmente no hay medicamentos para mejorar o corregir la esteatosis hepática. Pero puedes estar seguro de que están tratando de encontrarlos.

Titular periódico

Esto puede sonar paradójico, pero como médico, una de mis soluciones menos favoritas para un problema de salud es prescribir un medicamento. Especialmente cuando el problema de salud es causado por hábitos de estilo de vida.

Pero la opción que menos me gusta de todas para un problema de salud relacionado con el estilo de vida es sin duda la cirugía.

Sí, se puede corregir la enfermedad del hígado graso con cirugía bariátrica. Pero esa debería ser la última opción de la lista, después de haber intentado todo.

También puedes corregir la enfermedad del hígado graso con una pérdida de peso significativa (alrededor del 8 al 10 % de la masa corporal), con una restricción calórica fuerte. Pero si tu metabolismo se derrumba durante el proceso, es posible que todavía tengas problemas.

Puedes mejorar tu resistencia a la insulina con actividad física moderada a intensa y entrenamiento de fuerza, lo que ayudará a mejorar la esteatosis hepática.

O puedes intentar llevar una dieta baja en carbohidratos o una dieta cetogénica, amar lo que comes y no sentir hambre constante nunca más. Como efecto secundario, es probable que pierdas peso, pero también se corregirán las enfermedades crónicas asociadas con los hábitos de vida, como el hígado graso.

“La dieta baja en carbohidratos y alta en grasas ha demostrado ser eficaz para mejorar todos los parámetros clínicos y bioquímicos anormales del síndrome metabólico y del hígado graso no alcohólico en múltiples estudios. Estas intervenciones dietéticas también están asociadas con la pérdida de peso en pacientes. Sin embargo, incluso sin una pérdida de peso significativa, se descubrió que los cambios en el estilo de vida mejoran el hígado graso no alcohólico, especialmente si los pacientes se adhieren a los cambios” (Hígado graso no alcohólico: una actualización clínica).

Básicamente, no culpemos a la mantequilla por lo que hizo el pan.

Si tú o tus pacientes tienen la enfermedad del hígado graso, ¿por qué no probar a comer bajo en carbohidratos? Sin duda vale la pena intentarlo antes de contemplar cualquier otra medida más drástica.

Viñeta reina y ayudante


Dr. Èvelyne Bourdua-Roy

Más

La dieta cetogénica para principiantes

Anteriormente con la Dra. Bourdua-Roy

¿Quieres leer más de lo que Èvelyne ha escrito? Estas son sus tres publicaciones más populares:
 
  • La báscula y sus otros socios mentirosos
  • ¿Qué tan graso es tu hígado?
  • Conquistando a los pequeños quisquillosos

 
Todas las publicaciones de la Dra. Bourdua-Roy

Dejar una respuesta

Respuesta al comentario #0 por

Cargar anteriores