Oftalmóloga mexicana usa la dieta baja en carbos para mejorar la visión y la salud

Dra. Lorenzo

Foto de Karen Roman

¿Cómo están usando los doctores las dietas bajas en carbohidratos para ayudar a sus pacientes? Conoce a la Dra. Ana Lorenzo, una oftalmóloga mexicana que está ayudando a sus pacientes a revertir la retinopatía diabética.

La Dra. Ana Lorenzo ejerce de cirujana especialista en cataratas en Ciudad de México. Es experta en la delicada operación que elimina el cristalino opaco del ojo del paciente y lo reemplaza por unas lentes intraoculares para conseguir una visión más clara.

Como parte de la atención postoperatoria, siempre examina cuidadosamente las retinas de los pacientes. Su deseo es descubrir que no es demasiado tarde para ayudarles a proteger o incluso mejorar su visión. Y la dieta baja en carbohidratos es una de sus herramientas preferidas para ayudarles.

Cuando explora la fina capa de tejido en el fondo del ojo que es esencial para la visión, busca evidencias de retinopatía diabética.

Tener la glucemia alta de forma crónica, al igual que la presión arterial sin controlar, daña los intrincados vasos sanguíneos de la retina. Ese daño producido por la diabetes es una de las principales causas de pérdida de visión en el mundo.

Las investigaciones muestran que las personas con diabetes tienen el doble de probabilidades de desarrollar cataratas, por lo que su población quirúrgica cuenta de por sí con un mayor riesgo de sufrir diabetes, y por lo tanto con un mayor riesgo de tener algún daño en las retinas, incluso si aún no se ha diagnosticado.

La Dra. Lorenzo ve evidencias de retinopatía diabética demasiado a menudo.

“En México, la diabetes y la prediabetes son problemas frecuentes”, dice la Dra. Lorenzo, y explica que México tiene una de las mayores tasas de diabetes de los países en desarrollo. Es frecuente que haya casos de diabetes sin diagnosticar.

“Muchos de mis pacientes no saben que tienen diabetes o prediabetes”, dice la Dra. Lorenzo. “Pero veo evidencias de retinopatía diabética en la exploración ocular”.

Microaneurismas, permeabilidad en vasos sanguíneos y más

Después de dilatar las pupilas de los pacientes, la Dra. Lorenzo hace un exploración a través de la lámpara de hendidura, que centra una luz de alta potencia y unas lentes de aumento en la pared del fondo del ojo.

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Foto de Karen Roman

Si se están empezando a producir daños, puede ver microaneurismas, que son pequeñas protuberancias en los vasos sanguíneos de la retina.

Si el daño está más extendido, puede ver pequeñas roturas, hemorragias o filtraciones de los vasos sanguíneos. La mácula, la parte central de la retina responsable de la visión central, puede estar inflamada con líquido, lo que se denomina edema macular.

La Dra. Lorenzo también observa depósitos de pequeñas partículas provenientes de los vasos sanguíneos rotos, llamados exudados, que aparecen como manchas en la retina y pueden distorsionar la visión. O puede ver manchas blancas, lo que se denomina isquemia macular, en la que los vasos sanguíneos se han cerrado.

“Cuando hay isquemia macular, en vez de ser roja, la zona es blanca porque el torrente sanguíneo ya no puede llegar a la retina”, explica la Dra. Lorenzo.

En las fases más avanzadas, observa que en la retina han empezado a aparecer nuevos vasos sanguíneos irregulares y disfuncionales, lo que se denomina retinopatía diabética proliferativa.

Estos nuevos vasos sanguíneos son frágiles y pueden sangrar, ya sea poco o mucho. Si sangran de forma abundante, la sangre puede acabar bloqueando toda la visión, causando ceguera permanente si no se trata.

La Dra. Lorenzo siempre espera que no haya evidencias de retinopatía diabética avanzada o edema macular crónico. “Si se han formado muchos vasos sanguíneos anómalos o hay un edema crónico, es más difícil de tratar”.

No obstante, es un alivio para ella cuando el daño de la retina está en una etapa inicial o intermedia. No es demasiado tarde para aconsejar a los pacientes la forma en que pueden mejorar la visión, así como posiblemente prevenir e incluso revertir el daño ocular.

¿Cuál es la clave? Tienen que reducir los niveles de glucemia a rangos normales y mantenerlos.

“Yo les digo, ‘No te preocupes. No es una sentencia de por vida, no es una condena. El daño ocular es reversible con la alimentación’”.

Pacientes sorprendidos y felices

En ese momento de la consulta saca el tema de la alimentación baja en carbohidratos y cetogénica y les muestra el sitio web de Diet Doctor.

“Se quedan alucinados y muy felices cuando les digo que es reversible. Se sorprenden mucho”.

Les pregunta cuáles son sus platos favoritos y los sustituye por recetas del sitio web de Diet Doctor. “Les encantan”.

“A la gente no le gusta tener limitaciones en su alimentación, les es frustrante. Así que, cuando les muestras que hay muchas opciones de alimentación, que pueden comer comidas ricas y mejorar su salud, incluso con un diagnóstico de diabetes, se alegran muchísimo”.

La Dra. Lorenzo es cirujana especialista, no su médico de familia, por lo que colabora con el médico de familia, el internista o el endocrinólogo del paciente, sobre todo si el paciente ya toma medicación para la diabetes, pues hay que reducirla al comenzar la dieta baja en carbohidratos.

No obstante, a menudo encuentra resistencia de otros doctores.

“Estoy acostumbrada al rechazo; muchos médicos mexicanos no creen que las dietas bajas en carbohidratos puedan ayudar a sus pacientes. No les enseñaron sobre ello en la facultad de medicina, pero cuando ven que sus pacientes mejoran, se dan cuenta de los beneficios por ellos mismos”.

La Dra. Lorenzo no culpa a sus colegas por su reticencia inicial a aceptar la dieta baja en carbohidratos. “Los entiendo porque yo era una de ellos”. Eso fue hasta 2016, cuando un diagnóstico de diabetes le tocó de cerca y comenzó a entender la dieta baja en carbohidratos.

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Foto de Rodolfo Rivera

Una visita determinante al hospital

La Dra. Lorenzo supo que quería ser médico cuando tenía cinco años. Esa era su edad cuando una querida tía, que era un oncóloga pediátrica, la llevó de visita a su lugar de trabajo.

Ver a niños de su misma edad sentados en las camas del hospital y sin pelo debido a la quimioterapia le provocó una huella imborrable. La Dra. Lorenzo se acuerda de sentirse muy orgullosa de su tía por ayudar a aquellos niños tan enfermos. Recuerda sentir que quería hacer algo similar.

Entonces, su tía hizo algo “increíble”. Pinchó el dedo de su sobrina y le dejó mirar la gota de sangre bajo un microscopio. “Vi glóbulos rojos y plaquetas, ¡todo! Para mí fue como descubrir un mundo nuevo”.

Esa visita consolidó un deseo de ser una doctora que siempre se mantuvo.

Ingresó en la facultad de medicina con 17 años, decidida a especializarse en la cirugía de cataratas, ya que le encantaban las especialidades quirúrgicas, le gustaba la precisión de la operación y la rapidez con la que los pacientes recuperaban la visión. Esta especialidad también le proporcionaba el control de la vida laboral que deseaba.

Manteniendo el status quo

Antes de 2016 recuerda que muchos pacientes con diabetes que llegaban a ella para someterse a la cirugía de cataratas se quejaban de tener que usar insulina. Decían que les hacía sentirse peor, y que su visión había empeorado desde que comenzaron con el tratamiento.

“Me siento mal por decir esto ahora, pero entonces simplemente no les creía. Hay muchos factores implicados. Yo les decía: “Es por tu bien. Estás reduciendo la glucemia. Debes continuar tomándola”.

Ahora ve la situación de forma diferente: la insulina puede, en efecto, reducir los niveles de glucosa en sangre, pero ¿a dónde iba toda esa glucosa? ¿Estaba la insulina llevando la glucosa a células delicadas? ¿Podría eso contribuir en realidad a un aumento del riesgo de desarrollar retinopatía diabética?

Otros investigadores se han hecho las mismas preguntas. De hecho, varios estudios pequeños realizados durante las últimas dos décadas han mostrado que el riesgo de retinopatía diabética aumenta cuando se incorpora la insulina al tratamiento de las personas con diabetes tipo 2.

Un metanálisis de 2014 de estos estudios halló una relación significativa entre el comienzo de la terapia de insulina y un aumento del riesgo de retinopatía diabética. Ya que fueron estudios observacionales y no pueden probar causa y efecto, los investigadores llegaron a la conclusión de que son necesarios más estudios.

La Dra. Lorenzo dice que, aunque sigue siendo una hipótesis, ser consciente de esta posible relación le hizo entenderlo.

“Ahora comprendo mejor a mis pacientes. Les digo, ‘Te creo. Y a la larga haremos que no necesites insulina. Quizá no de inmediato, pero podemos hacerlo”.

Un diagnóstico familiar, nuevos conocimientos

La Dra. Lorenzo no sería lo que es ahora, una oftalmóloga que promueve la dieta baja en carbohidratos, si no fuera por su padre.

En 2016, diagnosticaron diabetes a su padre a la edad de 68 años. Nadie en su familia había tenido nunca esta enfermedad. Su padre no tenía mucho sobrepeso y en apariencia no tenía demasiado riesgo de desarrollar la enfermedad.

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Foto de Laura Lorenzo

Entonces, de repente, perdió unos 10 kg en un par de semanas. Estaban preocupados de que fuera cáncer. Pero, para su sorpresa, una analítica halló que su glucemia estaba muy alta, 300 mg/dL (16 mmol/L). Se había vuelto resistente a la insulina.

Le recetaron medicamentos reductores de la glucemia que causaron que la glucemia bajara demasiado. Debido a ello perdió la conciencia dos veces. Él y sus doctores tuvieron problemas para encontrar un equilibrio estable entre los medicamentos apropiados y unos niveles adecuados de glucosa sanguínea. Los medicamentos le causaban malestar digestivo y la lista de alimentos prohibidos le parecía una “tortura”.

“Estuvo muy triste y yo estaba muy preocupada. Sabía de todas las complicaciones causadas por la diabetes y no quería que siguiera por ese camino”, dice la Dra. Lorenzo.

Empezó a investigar por ella misma sobre cómo podía ayudarle. Así encontró al Dr. Jason Fung, a Diet Doctor y al mundo bajo en carbohidratos.

Acabó hablando con el Dr. Fung y le preguntó si podía ir a Toronto para hacer una rotación clínica con él. Desconocedora de los inviernos canadienses, le sugirió ir en diciembre; el Dr. Fung le dijo que mejor fuera en mayo. Eso era dos semanas después de su boda, así que ella y su marido pasaron su luna de miel en Toronto mientras ella seguía al Dr. Fung por todos lados.

“Fue maravilloso. Me dio la confianza para empezar a usar la alimentación baja en carbohidratos como un tratamiento médico legítimo”.

Empezó a probar la dieta en ella misma y, aunque ya estaba en un peso saludable, acabó bajando 5 kg (11 lb) que no ha recuperado desde entonces. “Me encanta cómo la dieta me proporciona energía y concentración”.

Su padre, Jaime Lorenzo, tuvo reticencias al comienzo sobre probar la dieta cetogénica porque lo que le decía su hija iba en conflicto directo con las instrucciones que había recibido de su endocrinólogo.

Finalmente, le convenció para que probara. Supervisaron sus niveles de glucosa de forma estrecha y en un mes su glucemia estaba en un nivel normal y había dejado por completo toda la medicación.

Su padre, que tiene ahora 73 años, está encantado con el resultado. Su glucemia está en una media de 90 mg/dL (5,0 mmol/L) y tiene un de peso saludable de 79 kg (175 lb) para su altura de 172 cm (5’8″ pies).

“Me siento ágil, ligero y bien alimentado”, dice él. “Solo tuve que olvidarme de los carbohidratos y los azúcares”.

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Foto de Laura Lorenzo

Reemplazando las tortillas, los tacos, los frijoles y el arroz

Está claro que llevar una dieta baja en carbohidratos en México requiere algo de planificación y conocimientos.

“La comida mexicana es deliciosa. Es considerada un Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco. Aunque es diversa, puede ser muy rica en carbohidratos”, dice la Dra. Lorenzo.

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Se comen tortillas en todas las comidas. La Dra. Lorenzo recomienda sustituir las tortillas de maíz o trigo por tortillas de nopal, que están hechas del cáctus nopal.

Aunque las tortillas de nopal siguen teniendo algo de harina de maíz, son considerablemente más bajas en carbohidratos.

Según la experiencia de la Dra. Lorenzo, limitar la cantidad de tortillas es lo que más ayuda a reducir la glucemia.

Recomienda dejar los frijoles por completo y comer arroz de coliflor en vez de arroz normal. Para los tacos, también se puede usar el nopal, o ella recomienda probar los tacos de coliflor, los tacos de queso de Diet Doctor o incluso usar lechuga iceberg para reemplazar el taco.

Mira más recetas mexicanas bajas en carbohidratos

“Aquí es normal tomar jugos de fruta o bebidas azucaradas en todas las comidas, así que recomiendo beber agua mineral en su lugar. Con solo ese cambio, se puede conseguir una enorme diferencia”.

Aunque los pacientes normalmente extrañan los frijoles y las tortillas (las tortillas lo que más). Suelen convencerse de que merece la pena cuando empiezan a ver los resultados. “Se motivan y siguen esforzándose”, dice ella.

“Mis pacientes ven que progresan, y es entonces cuando comienzan a entusiasmarse para seguir con ello. Su visión mejora, adelgazan y necesitan menos medicación. Si la retinopatía no lleva mucho tiempo, su visión puede recuperarse rápidamente”.

La Dra. Lorenzo, que fue una de las primeras en unirse al mapa Encuentra a un médico de Diet Doctor, está agradecida a Diet Doctor por crear una comunidad de médicos con intereses similares.

“Me hace sentirme menos sola y me da la seguridad de que lo que hago es lo mejor para mis pacientes, incluso si me encuentro con el rechazo de otros doctores en mi comunidad. Me hace tener esperanza de que más médicos adoptarán la alimentación baja en carbohidratos como un tratamiento válido”.

Ella simplemente espera poder llegar a más gente antes de que sea demasiado tarde.

“Me rompe el corazón cuando veo o escucho hablar de pacientes que han perdido la visión por la retinopatía; ninguno de ellos supo que era reversible. Me es muy frustrante poder ayudar solo a algunos de ellos. Quiero llegar a todos”.

Estamos encantados de ayudar a difundir el mensaje de la Dra. Lorenzo. ¿Tú también podrías ayudarnos? Comparte con tu familia y amigos esta inspiradora historia sobre prevenir la pérdida de visión causada por la diabetes con una dieta baja en carbohidratos.

Anne Mullens

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