Dr. Ted Naiman: tratando a pacientes con alimentación baja en carbohidratos durante 20 años

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Muchos doctores, investigadores y científicos excepcionales aportan su experiencia y conocimientos a la comunidad mundial de bajos carbohidratos. Juntos lideran la verdadera revolución alimentaria baja en carbohidratos y alta en grasa que está contribuyendo a mejorar la salud y el bienestar de millones de personas en todo el mundo.

¿Cuál fue el viaje personal que condujo a estas personas por este camino? Cada uno tiene una historia única. Este artículo es la historia del Dr. Ted Naiman. El Dr. Naiman es un médico de familia de alimentación baja en carbohidratos que ha estado asesorando a sus pacientes sobre esta alimentación durante 20 años.
 

El Dr. Ted Naiman, de 45 años, es la viva imagen de una robusta salud. Su sitio web y cuenta de Twitter presentan una imagen sin camisa de su físico atlético, mostrando sus abdominales, sus ondulados bíceps y una piel brillante.

Pero cuando echa la vista atrás 20 años, la diferencia en su propia salud es destacable. “El Ted de 45 años podría aplastar al Ted de 25 años con sus propias manos”, dice riéndose (ver fotos de antes y después).

Ahora está en el mejor estado de salud de su vida, pero hace 20 años su salud era horrible.

naiman-1-800×605Por aquel entonces Ted acababa de terminar su carrera médica en la Universidad de Loma Linda, una universidad adventista del séptimo día en el sur de California, y estaba comenzando una residencia de tres años en medicina familiar en Carolina del Sur.

Había sido criado en la tradición adventista en Seattle, en una familia casi vegetariana. “Es una dieta que sobre el papel se considera la mejor del mundo: baja en grasas, baja en grasas saturadas, baja en colesterol y muy rica en cereales integrales, frutas y verduras. Siempre echaba germen de trigo en la comida”.

Y aun así se sentía fatal. “Me veía horrible y me sentía horrible, y mi salud era una basura”.

Problemas de salud a pesar de hacer todo “bien”

De hecho, Ted tuvo un importante eccema, “el peor eccema que hayas visto”, que a menudo se agrietaba y sangraba. Tuvo episodios de trastorno obsesivo compulsivo que le hacían contar y realizar acciones repetitivas, como encender y apagar un interruptor de luz 20 veces seguidas. Su composición corporal, dice, era “suave y regordeta”.

Él se describe a sí mismo en ese entonces como un nerd de las matemáticas que no hacía deporte, un geek que amaba la ciencia y el ajedrez. Primero obtuvo el título de ingeniería mecánica porque quería ser ingeniero aeronáutico en Boeing Industries, pero la empresa despidió a cientos de ingenieros justo cuando se estaba graduando. “No pude conseguir un trabajo. Así que decidí por capricho solicitar el ingreso a la escuela de medicina”.

La mentalidad de resolución de problemas de ingeniero, sin embargo, le ayudó a darle forma a su enfoque con la medicina. A Ted no le sorprende que él y otros ingenieros como Ivor Cummins y Dave Feldman estén ahora examinando de cerca asuntos clave de la salud metabólica, ayudando a cuestionar el statu quo.

“En ingeniería tienes que encontrar el análisis de la causa raíz. Tienes que descubrir por qué está ocurriendo todo. Si no puedes, tienes que hacer ingeniería inversa para resolverlo. Se cuestiona todo. La medicina no es así en absoluto. En medicina, te enseñan expertos, todos supuestamente más inteligentes que tú, que te dicen ‘Así es como se hace, no te desvíes de esto, haz exactamente lo que dicen las pautas'”.

En Loma Linda Medical School, una “meca vegetariana”, dice, su capacitación fue que la dieta baja en grasas y basada en verduras era la clave para una buena salud. Como Ted ya comía de esa manera y consideraba que su salud era mala, el efecto en él fue creer que la dieta en realidad tenía poca importancia para la salud. En aquel entonces sentía que la buena salud dependía en gran medida de buena suerte y buenos genes.

Continuó con esa creencia cuando se mudó a Carolina del Sur para la residencia. Allí una gran proporción de sus pacientes tenía diabetes. “De verdad, casi todos los pacientes estaban gordos y enfermos y muriéndose de diabetes”.

“Mala suerte, malos genes”, era lo que él y sus colegas se decían a sí mismos. “Eso era para no sentirnos malos médicos”. Los hinchábamos a insulina; ganaban más y más peso; empeoraban cada vez más, y veía como se quedaban ciegos, iban a diálisis y literalmente les cortábamos las extremidades”.

“Nos dijimos a nosotros mismos que no era culpa nuestra como médicos que no mejoraran, sino que eran sus malos genes heredados. Nunca hablábamos sobre la alimentación”.

Un paciente despertó su interés por la dieta baja en carbohidratos

Entonces un día un paciente vino habiendo perdido 14 kg (30 lb) y con la diabetes corregida. Ted quedó asombrado. “Dije, ‘Madre mía, ¿qué hiciste? ¡Tengo que informar a otros pacientes de esto!’”.

El paciente había leído uno de los libros del Dr. Robert Atkins y había adoptado la dieta Atkins. Ted recuerda contarle a dos de sus supervisores de residencia sobre la increíble mejora de salud del paciente. “Dije ‘Mirad a este tipo. Dejó de comer carbohidratos, perdió mucho peso y su diabetes está mucho mejor’”.

Ted nunca olvidará la respuesta de los médicos superiores: se rieron de él. “Me trataron como si fuera la persona más estúpida del mundo. Dijeron: “¿Qué crees que ocurrió con su colesterol? Probablemente tuvo un ataque al corazón en el estacionamiento”.

Ted echó un vistazo más de cerca a los resultados del paciente: sus triglicéridos mejoraron, la alta presión arterial volvió a la normalidad, su nivel de azúcar sanguínea era mejor, su peso era mucho mejor, pero sí, el colesterol total había subido unos 20 puntos. ¿No compensaba la multitud de mejores resultados el ligero aumento del colesterol? Sus colegas médicos dijeron que no. “Básicamente me dijeron que no podía recomendar esta dieta a nadie, ya que aumentaría el colesterol y morirían”.

El incidente y la respuesta despectiva y desdeñosa de los doctores intrigaron a Ted. Desde su punto de vista de ingeniero, se dispuso a descubrir qué estaba pasando. Primero leyó el libro de Atkins; luego él mismo probó la dieta y, milagrosamente, su TOC desapareció rápidamente, al igual que su eccema a las pocas semanas de haber seguido la dieta, y nunca volvió. “Yo estaba como, ‘¡Madre mía! ¡Sin duda hay algo aquí!’”.
En la residencia tenía que hacer una tesis de investigación y disertación sobre cualquier tema de su elección. Decidió estudiar los macronutrientes (grasa, proteínas, carbohidratos) y su relación con la dieta y la salud.

“Pasé horas en la biblioteca médica. Leí todos los artículos que pude encontrar sobre macronutrientes y salud en la historia de la literatura médica en todo el mundo. Escribí una publicación enorme con todas esas referencias. Cuando terminé, estaba convencido de que todos comían demasiados carbohidratos”.

Eso fue en 1997. Pronto regresó a Seattle para trabajar como médico de atención primaria con otros 400 médicos en un centro médico líder. Inmediatamente comenzó a dar consejos alimentarios a sus pacientes para reducir drásticamente los carbohidratos y aumentar la grasa y las proteínas, y pronto vio resultados rápidos e increíbles.

“Ha sido extraordinariamente gratificante. Tengo una gran cantidad de pacientes, cientos, que han perdido 25, 50 o 70 kg. Innumerables personas que han corregido totalmente la diabetes.

He visto las migrañas, la anorexia, la infertilidad, la fibromialgia, la artritis reumatoide, la psoriasis, el asma y el acné, incluso más enfermedades, mejorar mucho, incluso curarse con esta dieta. También mejoran mucho los problemas de salud mental como la depresión bipolar, la ansiedad y el TOC”.

Pasando desapercibido

Sin embargo, durante la mayor parte de las últimas dos décadas, fue muy discreto sobre lo que estaba haciendo, sin llamar la atención de sus colegas médicos.

“Nunca he trabajado con un grupo de médicos de ideas afines. Durante años he tenido que ser sumamente discreto sobre la supuesta locura de mis creencias alimentarias. Durante muchos años me sentí solo, sin ningún apoyo de la comunidad médica”, dijo Ted, que tiene un sitio web y una cuenta de Twitter muy activa.

Sin embargo, en los últimos años esa sensación de aislamiento ha ido desapareciendo, en gran parte debido a sus conexiones a través de internet y las redes sociales con otros profesionales médicos y científicos que defienden el estilo de vida bajo en carbohidratos en todo el mundo. “Me emociona porque parece que la alimentación baja en carbohidratos está sin duda en un punto de inflexión”. La gente puede mirar de forma instantánea las investigaciones y compartirlas; cada vez más personas se están educando a sí mismas”.

Remite pacientes a Diet Doctor a diario. Sus pacientes no solo pueden obtener excelentes consejos alimentarios, sino que también pueden establecer una conexión con una comunidad internacional de expertos e incluso aprender de su propio médico en entrevistas en video y otras publicaciones, y encontrar el camino de regreso a su propio sitio web.

“El Dr. Naiman tiene una capacidad impresionante para explicar temas de salud complejos con una ilustración simple”, dice el Dr. Andreas Eenfeldt, fundador de Diet Doctor. “Nuestro objetivo siempre es hacer que la alimentación baja en carbohidratos sea simple aquí en Diet Doctor, pero para obtener perlas de sabiduría nutricional de forma rápida, la cuenta de Twitter del Dr. Naiman es difícil de superar”.

 

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Todo el mundo es fisicoculturista. La pregunta es ¿qué es lo que estás cultivando?
Imagen por el Dr. Ted Naiman

Los testimonios de los pacientes de Ted también resplandecen. Tiene docenas de críticas positivas, por ejemplo en Vitals, incluyendo estas dos: “El Dr. Naiman es FANTÁSTICO. Considera que su trabajo no es reparar temporalmente a pacientes averiados, sino ayudar a los pacientes a vivir la vida más plena posible” y “Recomiendo encarecidamente al Dr. Naiman. Ya no tengo asma, prediabetes, apnea del sueño, hipertensión, HDL bajo ni triglicéridos altos, y 25 cm (10 pulgadas) menos de cintura desde que me trata”.

Ejercicio

Por el aspecto de esos marcados abdominales, parecería que entrena constantemente. De ningún modo. No está inscrito en el gimnasio, nunca usa máquinas de pesas. “Nunca he levantado una mancuerna en mi vida”. Tiene una barra de dominadas instalada en su casa y hace unos 15 minutos de ejercicios de resistencia con el peso corporal: flexiones, sentadillas, dominadas. Ahora tiene una rutina diaria corta, pero dice que solo 15 minutos tres veces a la semana es suficiente.

“Estoy tratando de democratizar el ejercicio y demostrar a mis pacientes que no necesitan ningún equipamiento. No necesitas gastar dinero en entrenadores, aparatos ni dispositivos. No necesitas invertir mucho tiempo. El 100 % de mi cuerpo lo he conseguido con ejercicios de peso corporal que puedes hacer en casa en 15 minutos”.

Además, una vez a la semana durante una hora juega a Ultimate Frisbee, principalmente por diversión. “Soy un poco adicto al Ultimate Frisbee”, dice.

¿Hay pacientes que hayan fracasado comiendo bajo en carbohidratos?

¿Ha visto a pacientes tener problemas o fracasar con la dieta baja en carbohidratos? Sí, sobre todo porque son adictos a los carbohidratos y el azúcar y no pueden romper su atracción.

“Me he dado cuenta de que una gran parte de mi trabajo es medicina de la adicción… ya sea nicotina, drogas, alcohol o carbohidratos. Algunas personas son terriblemente adictas a los carbohidratos. Tenemos algunos trucos para tratar de ayudarlos. Ofrecemos más apoyo, como hacer que una enfermera trate de llamarlos todos los días. Tal vez les decimos que tomen una foto de lo que comen a diario y nos la envíen. Podemos ayudar recetándoles un estimulante o usar edulcorantes artificiales al comienzo. Pero algunos tienen que, básicamente, desintoxicarse durante meses, tal vez sin comer absolutamente nada dulce”.

“Pero se puede superar”. Al igual que otras adicciones, tienes que llenar tu vida con otras cosas que sean más geniales, que te den ese chute de dopamina; tal vez volverse adicto al ejercicio o algo menos dañino”.

Preocupaciones en el horizonte bajo en carbohidratos

¿Hay algo que te preocupe en el horizonte del mundo bajo en carbohidratos?

“Me preocupa el cisma que podría estar desarrollándose entre las opiniones sobre la cantidad de grasas y porciones de proteínas en la dieta”.

El consumo de proteínas siempre ha sido importante para Ted durante su recorrido. De hecho, un libro temprano y muy influyente fue Protein Power del Dr. Michael Eades. “Estoy realmente en deuda con el Dr. Eades porque lo leí cuando estaba empezando, y realmente me ayudó a sentir que no era el único médico loco que había”.

A Ted le preocupa que la gente restrinja demasiado las proteínas. “Estoy firmemente en el lado de las proteínas más altas, creo que es un superpoder de la dieta. Otros están del lado de más grasa. No quiero ver una guerra sobre esto”.

Ted piensa que la proporción óptima de proteína y grasa puede depender de la variación genética individual “Pero no estamos cerca todavía de descubrirlo”.

Al final, no debería ser tan importante, dice. “Todos estamos en el equipo bajo en carbohidratos”.

Y por primera vez en 20 años, siente que realmente está en un equipo en ascenso, todos juntos en la cancha. Ya no es un jugador aislado “totalmente solo, aferrándome a mis gastadas copias de Protein Power y el libro de Atkins.”

 

By Anne Mullens

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