Cómo tratar la resistencia a la insulina

La resistencia a la insulina es una afección común, casi silenciosa, en la que los tejidos del cuerpo dejan de responder eficazmente a la hormona insulina.1 Esto provoca que el páncreas secrete aún más insulina para mantener estable el nivel de glucosa (azúcar) en sangre.

Tal y como explicamos en profundidad en nuestra guía de apoyo Lo que necesitas saber sobre la resistencia a la insulina, esto se convierte en un círculo vicioso: la insulina aumenta más y más, y las células se vuelven aún más resistentes.

A la larga, esto puede conducir a prediabetes, a diabetes tipo 2, SOP, u otros trastornos crónicos de la salud.

Para obtener más información sobre cómo y por qué ocurre la resistencia a la insulina, sobre los trastornos salud relacionados con la resistencia a la insulina y sobre cómo se diagnostica la resistencia a la insulina, consulta nuestra guía de apoyo:

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Lo que necesitas saber sobre la resistencia a la insulina

GuíaEn esta guía te explicamos, en detalle y basándonos en la mejor evidencia científica disponible, qué es la resistencia a la insulina, por qué sucede, y cómo diagnosticarla antes de desarrollar afecciones como la diabetes tipo 2.

En esta guía describimos qué se puede hacer para tratar la resistencia a la insulina, especialmente a través de medidas que puedes tomar en relación a tu estilo de vida.


¿Ayudan los medicamentos?

Ante un diagnóstico de resistencia a la insulina, lo primero que uno podría preguntarse es si hay algún medicamento que pueda tratar esta afección. Lamentablemente, la respuesta es no. No se ha aprobado aún ningún fármaco para tratar la resistencia a la insulina.

Muchos médicos recetan a sus pacientes con resistencia a la insulina el popular medicamento contra la diabetes Metformina, también conocido por el nombre comercial Glucophage. Este medicamento disminuye la producción de glucosa en el hígado y aumenta la sensibilidad a la insulina de las células.2 Aunque la metformina puede reducir el nivel de glucosa, no trata las causas subyacentes.

Si los medicamentos no pueden tratar las causas subyacentes de la resistencia a la insulina, ¿qué podría hacerlo? Esta guía explora el estilo de vida como respuesta, basándose en las evidencias de las investigaciones más recientes.


La dieta cetogénica, baja en carbohidratos

Prácticamente cualquier intervención alimentaria que resulte en pérdida de peso especialmente en pérdida de grasa alrededor del abdomen, puede mejorar temporalmente la sensibilidad a la insulina.3 Pero para alcanzar el mayor impacto, la dieta cetogénica (muy baja en carbohidratos) puede ser mejor que las demás.4

La razón es sencilla: al no consumir azúcar ni carbohidratos, que rápidamente se convierten en azúcar en la digestión, menos azúcar entrará al torrente sanguíneo y, por lo tanto, habrá menos necesidad de aumentar los niveles de insulina para transportar el azúcar (glucosa) de la sangre a las células.

Estudios recientes muestran que una dieta baja en carbohidratos puede ser efectiva para revertir la diabetes tipo 2.5 Ya que la resistencia a la insulina es el problema subyacente detrás de la diabetes tipo 2, también es posible que una dieta baja en carbohidratos sea una buena forma de alimentarse para revertir la resistencia a la insulina preexistente, antes del desarrollo pleno de la diabetes tipo 2.

Un estudio del 2005 mostró una reducción del 75% en los niveles de insulina en 10 pacientes obesos con diabetes tipo 2 que mantuvieron una dieta baja en carbohidratos.6

En otros dos estudios, una dieta muy baja en carbohidratos resultó mejor para bajar los niveles de insulina que una dieta baja en grasas.7 Cabe resaltar que ambos grupos tuvieron igual pérdida de peso en estos estudios, lo que demuestra que la composición de la dieta, y no solo la pérdida de peso, fue la intervención más eficaz para lograr bajar los niveles de insulina.

Otro estudio demostró que, para bajar la insulina, la glucosa y los niveles de HbA1c, una dieta baja en carbohidratos era mejor que una dieta baja en grasa y un medicamento popular recetado para perder peso.8 Una vez más, ambos grupos perdieron la misma cantidad de peso, pero la dieta con los menores niveles de carbohidratos logró mejores resultados en el control del glucosa en sangre y en los niveles de insulina.

Moraleja: Para reducir la resistencia a la insulina hay que reducir la ingesta de azúcar y de carbohidratos, que se convierten en glucosa. Ese cambio en la dieta va a resultar en una reducción de la producción de insulina.

¿Cómo es esta dieta? En nuestro sitio web encontrarás docenas de guías que profundizan en todos los aspectos de comer bajo en carbohidratos y keto. Puedes echar un vistazo a estas dos para comenzar:


Otras evidencias respecto a la alimentación

Es importante señalar que los estudios también demuestran que cualquier dieta que provoca pérdida de peso puede reducir la resistencia a la insulina y mejorar la sensibilidad a la insulina – por lo menos por un tiempo.9

Y lo contrario también es cierto. Cualquier dieta que provoque un aumento rápido de peso, como cuando se consume una dieta alta en carbohidratos, con alto contenido de grasa y calorías (lo que a veces se conoce como sobrenutrición), puede causar resistencia a la insulina en el lapso de unos días, incluso entre jóvenes sanos.10

A lo largo de los años, otras tres áreas de investigación han explorado la posibilidad de que dietas específicas disminuyan la resistencia a la insulina:

  • aumento en la ingesta de fibra
  • comer alimentos de bajo índice glucémico
  • bajar el consumo de grasa

No obstante, ninguno de estos estudios ha comparado hasta la fecha estos enfoques dietéticos con una alimentación baja en carbohidratos o cetogénica.

Para conocer más acerca de las fortalezas y debilidades de estos otros enfoques dietéticos, y por qué recomendamos la dieta baja en carbohidratos, haz clic a continuación:

Fibra alimentaria

¿Hay que comer más fibra para mejorar la sensibilidad a la insulina? La respuesta es que probablemente así sea, al menos en comparación a comer una dieta alta en carbohidratos refinados y baja en fibra.

La fibra alimentaria está presente en los carbohidratos de alimentos vegetales que el cuerpo no puede digerir. Hay dos tipos de fibra: la fibra soluble, que se disuelve en agua y la absorbe, y la fibra insoluble, que no absorbe agua y pasa a través del tracto digestivo casi sin sufrir modificaciones. La fibra soluble se encuentra en muchos vegetales comestibles como los guisantes, las verduras de hojas verdes, la avena y las frutas. La fibra insoluble está presente principalmente en el afrecho (el salvado, la parte exterior de la cáscara) de los granos integrales.

Hay estudios que demostraron que las dietas altas en ambos tipos de fibra reducen la resistencia a la insulina, en comparación a las dietas que son altas en carbohidratos refinados y bajas en fibra. 11

Las dietas bajas en carbohidratos y cetogénicas, que incluyen suficiente cantidad de vegetales que crecen en la superficie, generalmente son altas en fibra soluble. No estamos al tanto de ningún estudio que haya comparado una dieta baja en carbos y alta en fibra con una dieta alta en carbos y alta en fibra para ver cuál es más efectiva a la hora de reducir la resistencia a la insulina, pero lo más probable es que comer alimentos que sean bajos en carbohidratos y altos en fibra soluble sea lo mejor para mejorar la sensibilidad a la insulina.

Carbohidratos de bajo índice glucémico

Alimentos con la misma cantidad de carbohidratos pueden diferir en términos de respuesta a la glucemia, o sea en cuánto sube el nivel de glucosa en sangre luego de haber consumido el alimento. A esto se lo conoce cómo “índice glucémico” (IG).

Si bien podría asumirse que los alimentos con bajo IG, que causan un menor impacto en la glucemia, promueven una mejora en la sensibilidad a la insulina, los estudios al respecto han dado resultados variables.

En el 2014, un estudio aleatorizado no encontró ninguna diferencia entre alimentos altos y bajos en IG (pero con la misma cantidad de carbohidratos) en relación a la sensibilidad de la insulina.12

Una revisión sistemática y metanálisis del 2018 encontró que los carbohidratos con bajo IG sí mejoraron los niveles de glucemia en un cierto número de mediciones, pero el análisis no examinó su impacto en los niveles de insulina o de sensibilidad a la insulina.13

Mientras sigue el debate científico, podemos considerar que aquellos alimentos bajos en carbohidratos y con bajo IG son probablemente los mejores para abordar la resistencia a la insulina.

Grasa alimentaria

Algunos investigadores citan el alto contenido de grasa alimentaria como la causa primordial de resistencia a la insulina.14 Sin embargo, la grasa por sí sola genera que se libere muy poca insulina, sólo el consumo de carbohidratos y proteínas causa una pulsión insulínica en el páncreas.

Muchos de los estudios que dicen que la grasa alimentaria es la culpable fueron realizados en ratones, en los cuales a los ratones se los sobre-alimentó con “raciones” altas en grasas.15

Los animales en estos estudios comieron un excedente de calorías en adición a la grasa, y la grasa provenía básicamente de aceites vegetales industriales de baja calidad, altos en omega-6. Es imposible saber si la hiperinsulinemia fue resultado del exceso de calorías, del contenido de carbohidratos que comieron en combinación con la grasa, de la naturaleza inflamatoria de los alimentos sintéticos, o simplemente de la grasa en sí.

Los estudios en humanos que sugieren que la grasa, y particularmente la grasa saturada, empeora la resistencia a la insulina suelen confundir las cosas al incluir la combinación de altas grasas con altos carbohidratos. Por ejemplo, un estudio de Diabetes Care utilizó una dieta compuesta por 57% de carbohidratos y 28% de grasa, y otro estudio hizo que el 45% de las calorías proviniera de los carbohidratos.16 Además, es necesario hacer un balance entre estos resultados con los de estudios que demuestran que ingerir grasa saturada no genera un aumento en el riesgo de resistencia a la insulina.17 Para resumir, no se ha confirmado que la grasa saturada empeore la sensibilidad a la insulina, particularmente en el marco de una dieta baja en carbohidratos.

Algunas hipótesis apuntan que la inflamación podría ser el mecanismo subyacente que une la grasa con la resistencia a la insulina, con lo cual no es sorprendente que una alta ingesta de grasas en acompañamiento de alimentos altos en carbohidratos e inflamatorios pueda empeorar la resistencia a la insulina.18

De hecho, un estudio demostró que reemplazar carbohidratos con grasa monoinsaturada mejoraba la sensibilidad a la insulina, lo que sugiere que la grasa no es en realidad el problema, la clave está en reducir los carbohidratos.19 Una vez más, la grasa es el único macronutriente que no afecta significativamente los niveles de insulina.

No estamos al tanto de ningún estudio en humanos de alta calidad que controle adecuadamente la cantidad y el tipo de calorías, la cantidad y el tipo de carbohidratos, y la cantidad y el tipo de grasa de tal manera que le permite a los autores del estudio corroborar si la grasa causa (o mejora) la resistencia a la insulina o la hiperinsulinemia.

De hecho, las grasas alimentarias probablemente no sean la cuestión en absoluto. Es probable que los alimentos altamente procesados, que son altos tanto en carbohidratos como en grasas, sean los que contribuyen a la resistencia a la insulina.

 
Moraleja: Una dieta baja en carbohidratos, alta en grasa y alta en fibra soluble derivada de verduras que crecen sobre la superficie, parece estar respaldada por la mejor evidencia actual para reducir la resistencia a la insulina.


Ayuno intermitente/alimentación con tiempo restringido

El ayuno intermitente es una nueva tendencia dietética que implica exactamente lo que dice: no comer durante determinados períodos de tiempo. Aunque puede parecer una moda, una reciente investigación la encuentra prometedora.

Estudios sugieren que el ayuno intermitente puede mejorar la sensibilidad a la insulina.
20 Cuando una persona no está comiendo, especialmente si no está comiendo carbohidratos, el azúcar no entra en el torrente sanguíneo al mismo ritmo, y el organismo no libera insulina para compensar. Esto da a las células la oportunidad de recuperarse y ser más sensibles a la insulina. De la misma forma que cortar el consumo de carbohidratos, el ayuno le da al páncreas un descanso.

Aunque ayunar y comer con tiempo restringido están relacionados, tienen significados ligeramente diferentes. Comer con tiempo restringido es un tipo de ayuno intermitente que implica comer cada día en un plazo determinado, como, por ejemplo, sólo entre las 11 am y las 7 pm. Una revisión de estudios en sujetos sanos mostró que menos comidas dentro de un tiempo más acotado, ocasionaba mejores niveles de glucosa e insulina.21

Hombres sanos que ayunaron por 20 horas cada dos días durante 15 días mostraron una mayor captación de glucosa con los mismos niveles de insulina; ellos, en esencia, mejoraron su sensibilidad a la insulina.22 Otro estudio mostró mayores mejoras en la resistencia a la insulina en mujeres mediante restricción calórica intermitente (ayuno) en comparación con restricción calórica crónica.23

En base a estos datos, la combinación de una dieta baja en carbohidratos y alta en grasas con un ayuno intermitente periódico es probablemente la intervención nutricional más eficaz para el tratamiento de la resistencia a la insulina y de la hiperinsulinemia.

El ayuno intermitente puede parecer intimidante, pero si te interesa explorarlo, echa un vistazo a nuestras guías:


Actividad física y ejercicio

Los músculos queman la glucosa para obtener energía. Cuanto más uno se mueve, más glucosa sacan los músculos de la sangre para usarla como energía; esto ayuda a reducir los niveles de glucosa en sangre. Permite una reducción en la secreción de insulina, que aligera la carga en el páncreas.

De la misma forma, los músculos que no se mueven no utilizan la glucosa de la sangre, por lo que los niveles de insulina pueden elevarse para procesar cualquier exceso. Estudios en voluntarios completamente sanos, muestran que apenas cinco días de reposo en cama inducen a un estado de resistencia a la insulina.24 Muchos estudios muestran que, a largo plazo, la inactividad está fuertemente asociada con la resistencia a la insulina, el síndrome metabólico y la prediabetes.25

Cualquier tipo de movimiento regular puede ayudar. Los estudios sugieren que el entrenamiento de intervalos de alta intensidad (HIIT), el entrenamiento de resistencia y el entrenamiento cardiovascular, mejoran la utilización de glucosa y, por lo tanto, mejoran la sensibilidad a la insulina.26

No importa cuál sea tu forma preferida de moverte o hacer ejercicio, algo está claro: la inactividad puede conducir a la resistencia a la insulina. Y el movimiento aumenta la sensibilidad a la insulina mientras se continúa con el ejercicio.27 Por lo tanto, si uno deja de moverse con regularidad, la resistencia a la insulina puede reaparecer. (¡Camarón que se duerme, se lo lleva la corriente!)

Una cosa más sobre el ejercicio: no puede contrarrestar una mala dieta. Si haces ejercicio con regularidad, pero sigues una dieta alta en carbohidratos y alta en azúcares, entonces la mayor parte de los beneficios derivados del ejercicio se neutralizarán.

Por lo tanto, el ejercicio, en combinación con una dieta baja en carbohidratos o cetogénica, es el mejor enfoque nutricional para el tratamiento de la resistencia a la insulina y de la hiperinsulinemia.


Sueño

Hay estudios que demuestran que, en el corto plazo, privarse del sueño eleva los niveles de glucosa y empeora la resistencia a la insulina.28 Los trastornos del sueño crónicos, como la apnea del sueño obstructiva, también se asocian con el empeoramiento de la resistencia a la insulina.29

No está del todo claro cuánto es dormir demasiado poco, dormir lo suficiente o cuánto dormir demasiado. ¿Hay diferencia en la sensibilidad a la insulina en una persona que duerme seis horas por noche en lugar de ocho? ¿Hay una cantidad determinada de sueño perdido, o una frecuencia o cantidad de malas noches que desencadena la resistencia a la insulina? No lo sabemos.

Pero es evidente que existe una relación entre la resistencia a la insulina y el sueño. Y tratar los problemas de sueño puede resultar en una mejor sensibilidad a la insulina.30


Estrés

Estudios muestran que la resistencia a la insulina aumenta temporalmente durante períodos de corto plazo de estrés fisiológico y psicológico, tales como una enfermedad repentina o una amenaza súbita.31 Presumiblemente esta fue una ventaja evolutiva en algún momento de la existencia humana: tener niveles altos de insulina probablemente nos ayudó a sanar más rápido (o a hacer frente a ese tigre dientes de sable). Este aumento en la resistencia a la insulina se revierte cuando la tensión repentina se acaba. Una respuesta como esta, a un estrés de corto plazo, posiblemente no tenga consecuencias negativas a largo plazo.

Sin embargo, parece que el estrés crónico y la activación crónica de la respuesta de lucha o huida que tiene el cuerpo, también conducen a la resistencia a la insulina.32 Como el estrés crónico es a largo plazo, sin un inicio repentino y de rápida activación, puede conducir a consecuencias negativas a largo plazo.

No hay estudios disponibles que muestren que técnicas de reducción del estrés puedan mejorar la sensibilidad a la insulina. Sin embargo, es probable que el entrenamiento de atención consciente (mindfulness), el yoga, la meditación e incluso el baile, el canto y otros métodos de relajación como caminar en la naturaleza sean medios eficaces para reducir el estrés, mejorar la sensación de bienestar y mejorar la salud física general.

Explora las formas de relajación que funcionan mejor para ti y estas pueden ayudarte a mejorar la sensibilidad a la insulina.


Consumo de tabaco

Ningún aspecto de fumar es bueno para la salud, pero algunos estudios señalan que el tabaquismo activo está asociado con la resistencia a la insulina y el desarrollo de la diabetes.33 Aunque es difícil de separar de otras actividades potencialmente malas para la salud que pueden acompañar también a muchos fumadores, parece existir un riesgo mayor.34

Es evidente que dejar de fumar es fundamental para mejorar la salud en muchos niveles diferentes, y la sensibilidad a la insulina no es una excepción.


¿Se puede curar la resistencia a la insulina?

Una vez que una persona ha mejorado considerablemente su resistencia a la insulina, ha bajado sus niveles de insulina y niveles de glucosa en sangre con una dieta baja en carbohidratos, con ejercicio físico, manejo del estrés y sueño adecuado, entonces la pregunta es: ¿está curada?

Probablemente no. La palabra cura implica que la persona podría volver a comer sin restricciones y la resistencia a la insulina no volvería. Lamentablemente, no es así como funciona. La gran mayoría de las personas que revierte la resistencia a la insulina baja los niveles de insulina crónicamente altos, y baja los niveles de glucosa en sangre, puede ver cómo todo regresa a los niveles altos de antes si abandona las intervenciones en el estilo de vida y vuelve a sus hábitos y dieta antiguos.

Esto refuerza la necesidad de hacer cambios en el estilo de vida que puedan mantenerse durante décadas y a lo largo de la vida. Las intervenciones a corto plazo y dietas rápidas sólo ayudan en el momento. La sensibilidad a la insulina es un equilibrio de toda la vida.

Sin embargo, algunas personas pueden tener lo que equivale a una cura parcial, especialmente si su resistencia a la insulina se detecta temprano. La práctica clínica sugiere que algunas personas que siguen una dieta baja en carbohidratos, pierden peso y consiguen niveles de insulina bajos pueden recuperar la sensibilidad a la insulina y esto podría permitirles recobrar el grado de flexibilidad metabólica que se encuentra en los individuos sanos.35

Esa flexibilidad metabólica les permitirá aumentar la cantidad de carbohidratos que se pueden comer de 20 gramos por día hasta un máximo de 75 gramos, o reducir la cantidad de ejercicio necesario para mantener bajos los niveles de glucemia e insulina.36

Además de mantener la pérdida de peso, será necesario hacer exámenes de sangre regulares para determinar si el individuo logra esa flexibilidad metabólica y cuánta flexibilidad puede permitirse sin desencadenar el ciclo de resistencia a la insulina de nuevo.

El mejor consejo sería mantener los cambios en el estilo de vida lo más posible y no dejar de hacerse exámenes periódicos para detectar una reaparición de la resistencia a la insulina. Lo primero a vigilar es el ancho de la cintura, pero también se han de incluir exámenes de sangre periódicos (cada 6 meses más o menos) de insulina y glucemia en ayunas.

Consulta nuestra guía de apoyo: Lo que necesitas saber sobre la resistencia a la insulina, que explica las pruebas de diagnóstico.

También puedes medir los niveles de glucosa en sangre después de una comida baja en carbohidratos y después de una comida moderada en carbohidratos y comparar las lecturas. Si una comida moderada en carbohidratos hace que el nivel de glucosa en sangre suba por encima de los 140 mg/dl (7,8 mmol/L), eso podría ser un signo de que la persona todavía es resistente a la insulina.37 Es importante remarcar que esto es sólo una opinión de experto, y no evidencia basada en datos sólidos.

Woman with diabetes checking her blood glucose using her glucose meter

Lo que necesitas saber sobre la glucosa en sangre

Guía Si tienes un diagnóstico de diabetes, seguro que has estado siguiendo tu nivel de glucosa en sangre durante años. Pero si has decidido intentar una dieta cetogénica o dieta baja en carbohidratos, es necesario que entiendas los resultados en el contexto del nuevo patrón alimentario.


Resumen

La insulina es importante para la supervivencia y la buena salud a largo plazo, pero niveles de insulina crónicamente altos hacen que el cuerpo responda menos a esta hormona esencial, lo que podría aumentar el riesgo de desarrollar enfermedades crónicas graves.38

Adoptar cambios eficaces en el estilo de vida, tales como una dieta baja en carbohidratos o una dieta cetogénica, actividad física regular y una buena rutina de sueño, puede disminuir los niveles de insulina y reducir la resistencia a la insulina.

/Dr. Bret Scher, MD

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  1. The Clinical Biochemist Reviews 2005: Insulina y resistencia a la insulina (artículo en inglés) [revisión no sistemática; sin calificar]

  2. Diabetes & Metabolism 2003: Reducción de la resistencia a la insulina con metformina: la evidencia al día (artículo en inglés) [revisión no sistemática; sin calificar]

  3. Nutrition & Diabetes 2017: Mayor sensibilidad de la insulina en personas que mantienen una pérdida de peso exitosa a largo plazo, en comparación con controles equiparados sin historial de pérdida de peso (artículo en inglés) [estudio de casos y controles; evidencia débil]

  4. Journal of the American College of Nutrition 2013: Mejoras en el metabolismo de la glucosa y la sensibilidad a la insulina con una dieta baja en carbohidratos en pacientes obesos con diabetes tipo 2 (artículo en inglés) [estudio no controlado; evidencia débil]

  5. Annals of Internal Medicine 2005: Efectos de una dieta baja en carbohidratos sobre el apetito, los niveles de glucosa en sangre y la resistencia a la insulina en pacientes obesos con diabetes tipo 2 (artículo en inglés) [estudio de serie de casos; evidencia débil]

  6. Journal of the American Medical Association 2010: Un estudio aleatorizado de una dieta baja en carbohidratos versus una dieta baja en grasas más Orlistat en la pérdida de peso (artículo en inglés) [evidencia moderada]

  7. Science of Translational Medicine 2015: La ingesta calórica excesiva causa estrés oxidativo, carbonilación de GLUT4 y resistencia a la insulina en hombres sanos (artículo en inglés) [estudio de intervención no controlada; evidencia débil]

  8. Diabetes Care 2006: La fibra del cereal mejora la sensibilidad a la insulina en mujeres obesas y con sobrepeso (artículo en inglés) [estudio aleatorizado; evidencia moderada]

  9. Journal of the American Medical Association 2015: Efectos de carbohidratos de alto índice glucémico vs. de bajo índice glucémico sobre los factores de riesgo para enfermedad cardiovascular y sensibilidad a la insulina (artículo en inglés) [estudio aleatorizado y cruzado; evidencia moderada]

  10. Nutrients 2018: El efecto del índice glucémico en la glucemia de pacientes con diabetes tipo 2: revisión sistemática y metanálisis de estudios aleatorizados (artículo en inglés) [evidencia sólida]

  11. Clinical Nutrition 2004: Grasa alimentaria, sensibilidad a la insulina y síndrome metabólico (artículo en inglés) [artículo de revisión; sin calificar]

  12. American Journal of Physiology, Endocrinology and Medicine 2010: Una dieta cetogénica alta en grasas causa resistencia a la insulina hepática en ratones, a pesar de aumentar los niveles de gasto de energía y prevenir el aumento de peso (artículo en inglés) [estudio en ratones; evidencia muy débil]

  13. Diabetes Care 2002: Efectos de dietas enriquecidas con ácidos grasos saturados (palmíticos), monoinsaturados (oleicos) o trans (elaídicos) en la sensibilidad a la insulina y oxidación de sustratos en adultos sanos (artículo en inglés) [estudio aleatorizado; evidencia moderada]

    Diabetologia 2001: Sustituir la grasa monoinsaturada por grasa saturada afecta la sensibilidad a la insulina en hombres y mujeres sanos: El estudio KANWI (artículo en inglés) [estudio aleatorizado; evidencia moderada]

  14. American Journal of Clinical Nutrition 2010: El efecto de cambiar la cantidad y el tipo de grasas y carbohidratos respecto a la sensibilidad a la insulina y el riesgo cardiovascular: el estudio RISCK (artículo en inglés) [estudio aleatorizado y controlado; evidencia moderada];
    Journal of Nutrition 2014: Las dietas altas en proteína o grasa saturada no afectan la sensibilidad a la insulina o la concentración plasmática de lípidos y lipoproteínas en personas con sobrepeso y obesidad (artículo en inglés) [estudio controlado y aleatorizado; evidencia moderada]

  15. Lipids in Health and Disease 2015: El rol de los ácidos grasos en la resistencia a la insulina (artículo en inglés) [revisión no sistemática; sin calificar]

  16. Diabetes Care 2013: Los efectos de la ingesta de carbohidratos, grasa insaturada y proteína en las mediciones de sensibilidad a la insulina (artículo en inglés) [estudio controlado y aleatorizado; evidencia moderada]

  17. Nutrition Review 2014: Alimentación con restricción de tiempo y riesgo de enfermedad metabólica: una revisión de estudios en seres humanos y animales (artículo en inglés) [revisión no sistemática; sin calificar]

  18. Nutrition Review 2014: Alimentación con restricción de tiempo y riesgo de enfermedad metabólica: una revisión de estudios en seres humanos y animales (artículo en inglés) [revisión no sistemática; sin calificar]

  19. Journal of Applied Physiology 2005: Efecto del ayuno intermitente y realimentación sobre la acción de la insulina en hombres sanos (artículo en inglés) [estudio de intervención no controlado; evidencia débil]

  20. International Journal of Obesity 2011: Efectos de la restricción energética intermitente o continua sobre la pérdida de peso y los marcadores de riesgo de enfermedad metabólica: un estudio aleatorizado en mujeres jóvenes con sobrepeso (artículo en inglés) [evidencia moderada]

  21. Arteriosclerosis, Thrombosis and Vascular Biology 2007: La inactividad física induce rápidamente a la resistencia a la insulina y a la disfunción microvascular en voluntarios sanos (artículo en inglés) [estudio de intervención no controlado; evidencia débil]

  22. Medicine and Sport Science 2014: El comportamiento sedentario como mediador de la diabetes tipo 2 (artículo en inglés) [revisión no sistemática; sin calificar]

  23. British Medical Journal Open Sport Exercise Medicine 2016: Actualización sobre los efectos de la actividad física sobre la sensibilidad a la insulina en humanos (artículo en inglés) [revisión no sistemática; sin calificar]

  24. Journal of Obesity and Weight Loss 2015: Entrenamiento físico y resistencia a la insulina: una revisión actual (artículo en inglés) [revisión no sistemática; sin calificar]

  25. Clinical Endocrinology 2003: El síndrome de apnea obstructiva del sueño altera la sensibilidad a la insulina independientemente de las variables antropométricas (artículo en inglés) [estudio de cohorte; evidencia débil]

  26. European Respiratory Journal 2010: Un estudio controlado aleatorio de presión positiva continua en la vía aérea nasal sobre la sensibilidad a la insulina en la apnea obstructiva del sueño (artículo en inglés) [evidencia moderada]

  27. Journal of Endocrinology 2013: Estrés psicológico agudo da como resultado rápido desarrollo de la resistencia a la insulina (artículo en inglés) [estudio en ratones; evidencia muy débil]

  28. PLoS One 2016: Consumo de tabaco, resistencia a la insulina y riesgo de diabetes tipo 2: resultados del estudio multiétnico de aterosclerosis (artículo en inglés) [estudio de cohorte prospectivo; evidencia débil]

  29. Basado en experiencia clínica consistente. [evidencia débil]

  30. Basado en experiencia clínica consistente. [evidencia débil]

  31. [opinión de expertos; sin evidencia]

  32. International Journal of Cancer 2017: Asociación entre hiperinsulinemia y mayor riesgo de muerte por cáncer en personas no obesas y obesas: un estudio observacional basado en la población (artículo en inglés) [estudio observacional con CR 2; evidencia muy débil]

    The New England Journal of Medicine 1996: Hiperinsulinemia como factor de riesgo independiente para cardiopatía isquémica (artículo en inglés) [estudio observacional con CR 2; evidencia muy débil]