Riñones y una dieta baja en carbohidratos

Las dietas cetogénicas y bajas en carbohidratos se han vuelto muy populares para la pérdida de peso, el control del azúcar en sangre y para mejorar los niveles de energía— entre otros beneficios. ¿Pero comer de esta manera podría dañar tus riñones, o empeorar una enfermedad renal preexistente? Esta guía analizará qué dice la última evidencia científica respecto a cómo las dietas bajas en carbohidratos interactúan con la salud renal.

Primero veremos lo que hacen nuestros riñones y cómo pueden dañarse.

Luego examinaremos la investigación sobre las dietas bajas en carbohidratos para el entusiasta promedio, con riñones sanos. Evaluaremos las dos mayores preocupaciones que tienen la mayoría de los potenciales adeptos de bajos carbos:

  1. ¿Una dieta alta en proteínas y baja en carbohidratos puede forzar la función renal?
  2. ¿Pueden las dietas bajas en carbohidratos provocar cálculos renales?

En la última sección evaluaremos la evidencia sobre la seguridad de las dietas bajas en carbohidratos para aquellos con un diagnóstico confirmado de enfermedad renal leve o avanzada. 

Puedes usar la lista de enlaces de arriba para saltar a la sección más relevante para tus antecedentes de salud.


Qué hacen los riñones

Los riñones son un par de órganos en forma de frijol del tamaño de un puño que se encuentran en la parte posterior del abdomen. Cada riñón produce orina que drena a la vejiga las 24 horas del día. Tus riñones filtran grandes volúmenes de sangre de forma continua para:

  • Eliminar el exceso de líquido y ácidos del cuerpo
  • Lograr un equilibrio óptimo de fluidos, minerales y electrolitos
  • Regular la presión sanguínea
  • Eliminar los productos de desecho, las toxinas y los medicamentos

Los riñones también producen hormonas que ayudan a mantener la sangre y los huesos sanos, incluida la producción de calcitriol, la forma activa de la vitamina D.

En resumen, los riñones son como el departamento de obras sanitarias de una gran ciudad. No podemos sobrevivir sin que los riñones funcionen, por lo que debemos apoyarlos siguiendo una dieta y un estilo de vida saludables.


Cómo se dañan los riñones

Muchas enfermedades, medicamentos, toxinas y trastornos hereditarios pueden llevar a un daño renal.

Sin embargo, las dos causas más comunes de la enfermedad renal son la diabetes y la presión arterial alta, que pueden dañar los delicados vasos sanguíneos y tejidos del riñón.1

Cuando no se abordan las causas fundamentales de estas dos enfermedades, el resultado puede ser la enfermedad renal crónica y, en última instancia, la insuficiencia renal.2

¿Por qué ocurre esto?

En el caso de la diabetes, los niveles altos de azúcar en sangre durante largos períodos de tiempo pueden provocar que la glucosa se una a las proteínas vitales en el torrente sanguíneo. Este proceso, conocido como glicación, provoca la formación de productos finales de glicación avanzada (llamados AGEs, por sus siglas en inglés). Los AGEs pueden causar cambios anormales en las proteínas y en los receptores que, en última instancia, lesionan los segmentos filtrantes del riñón. Esta glicación crea un ciclo vicioso de lesiones adicionales a los tejidos que produce daño renal progresivo, llamado nefropatía diabética.3

Con la presión arterial alta, el problema es simplemente demasiada presión. Exponer la delicada porción filtrante de los riñones a sangre que se mueve demasiado rápido y con demasiada fuerza causa cicatrices, que dañan los riñones. Esto da como resultado una pérdida de la función renal, y lleva a una enfermedad renal crónica, o finalmente a insuficiencia renal.4

La conclusión es que la mejor manera de prevenir el daño y la insuficiencia renal es tratar y prevenir la diabetes y la presión arterial alta.

Afortunadamente, hay buenas noticias: la diabetes y la presión arterial alta pueden mejorar mucho, e incluso revertirse, con un estilo de vida bajo en carbohidratos.
 


 

 


 

Un estudio realizado en 2019 por Virta Health en personas con diabetes tipo 2 mostró que quienes siguieron una dieta cetogénica mejoraron su control de glucosa en sangre, y que la mayoría de los pacientes redujo su azúcar en sangre a niveles mucho más seguros.5 Los que siguieron una dieta keto también encontraron mejoras significativas en la presión arterial, el peso corporal y otros indicadores del síndrome metabólico. La mayoría fue capaz de interrumpir los medicamentos por vía oral para la diabetes y reducir o eliminar la insulina inyectable.

Además, una revisión de múltiples estudios controlados aleatorizados concluyó que las dietas bajas en carbohidratos son más eficaces que las dietas bajas en grasas para reducir la presión arterial y otros factores de riesgo cardiovascular.6

Cuando la diabetes y la presión arterial alta se controlan o incluso se revierten, el daño a largo plazo que estas condiciones causan a los riñones puede frenarse o prevenirse completamente.

En resumen: La diabetes y la presión arterial alta causan más de dos tercios de todas las enfermedades renales crónicas. Prevenir, controlar o revertir estas dos condiciones con una dieta baja en carbohidratos puede prevenir el desarrollo futuro de una enfermedad renal.

Las dietas bajas en carbohidratos en personas con riñones sanos

Hemos aprendido que las dietas bajas en carbohidratos pueden mejorar la diabetes y los síntomas de presión arterial alta, y que esto puede prevenir el daño renal causado por estas enfermedades. Pero ¿existe alguna preocupación de que la dieta en sí misma pueda tener su propio impacto en el funcionamiento de los riñones sanos? 

A lo largo de los años han surgido dos preocupaciones sobre la alimentación baja en carbohidratos, la alimentación cetogénica y la salud renal:

  1. ¿Los niveles más altos de ingesta de proteínas pueden potencialmente forzar los riñones?
  2. Las dietas bajas en carbohidratos, especialmente cuando la dieta se inicia por primera vez ¿aumentan el riesgo de formación de cálculos renales?

Examinaremos de cerca ambas cuestiones.


Proteínas y riñones que funcionan normalmente

¿Por qué la ingesta de proteínas en la dieta se plantea a veces como un motivo de preocupación para la salud de los riñones? Bueno, cuando los riñones están dañados, uno de los primeros signos es que las proteínas se filtran en los riñones y aparecen en la orina. Esta afección se llama proteinuria y muestra que el sistema de filtración del riñón está funcionando mal.

Debido a esto, algunos tienen la hipótesis de que comer demasiada proteína podría forzar los riñones y causar proteinuria y daño renal. Y, debido a que las personas asocian las dietas bajas en carbohidratos con un alto consumo de proteínas, algunos se preguntan si las dietas bajas en carbohidratos conducen a la proteinuria.

Por supuesto, una dieta baja en carbohidratos bien formulada no suele ser alta en proteínas. Solo porque comes menos carbohidratos no significa que también te atiborras de proteínas. Las recomendaciones son comer entre 1,2 y 1,7 gramos de proteína por cada kilogramo de peso corporal deseado — que es un consumo moderado de proteínas.

Esta guía sobre las proteínas da muchos ejemplos de cómo podría ser ese nivel moderado de proteínas en un día típico de dieta baja en carbohidratos.


Eggs_dark_gray_background

Proteína en low carb o keto

GuíaJunto con la grasa y los carbohidratos, la proteína es uno de los tres macronutrientes (“macros”) que se encuentran en los alimentos, y tiene un papel único e importante en el organismo. Aquí tienes una guía con todo lo que necesitas saber sobre la proteína en un estilo de vida bajo en carbohidratos o cetogénico.


Para la persona promedio con una dieta baja en carbohidratos, no existe razón para preocuparse: la investigación más confiable muestra que una dieta baja en carbohidratos con un consumo moderado de proteínas no está asociada con daño renal. 

Los estudios observacionales de menor calidad han sugerido que las dietas bajas en carbohidratos con ingesta moderada o alta de proteínas predisponen a las personas al daño renal. Sin embargo, tal como respondimos a estos estudios a medida que aparecieron, los grupos con el consumo de proteínas más alto también consumían más carbohidratos, eran más propensos a fumar o beber y probablemente tenían otros hábitos no saludables que no fueron controlados. Además, ¡no había nada de bajo en carbohidratos en estos estudios ya que los sujetos comían más de 200 gramos de carbohidratos por día! Por lo tanto, estos estudios no reflejan con precisión el impacto de la ingesta de proteínas. Para ello, debemos confiar en estudios controlados aleatorizados de mayor calidad.

De hecho, un metanálisis de 2016 de nueve estudios controlados aleatorizados con personas con sobrepeso y obesidad con riñones sanos mostró una mayor mejora en la función renal en los que siguieron una dieta baja en carbohidratos en comparación con los que consumieron una dieta de control.7

Un metanálisis más reciente de 12 estudios controlados aleatorizados (ECA) no encontró evidencia de que las dietas bajas en carbohidratos sean perjudiciales para la salud renal, incluso en personas con diabetes tipo 2.8

Mayores niveles de consumo de proteínas

Algunas personas que siguen una dieta baja en carbohidratos, especialmente los fisicoculturistas o los atletas que hacen mucho entrenamiento de resistencia para desarrollar los músculos y las personas que siguen una dieta carnívora, consumen niveles más altos de proteína. Pueden consumir más del doble de la cantidad de proteína que se encuentra en una receta típica baja en carbohidratos de Diet Doctor.

Que coman mucha proteína— en forma de carnes rojas, aves de corral, mariscos y huevos— ¿es potencialmente perjudicial para sus riñones?

No. Una vez más, la investigación muestra que incluso en este nivel más alto, si sus riñones están sanos, no hay de qué preocuparse.

En el 2005, los expertos en riñones revisaron toda la literatura científica disponible y concluyeron que “aunque la restricción de proteínas puede ser apropiada para el tratamiento de una enfermedad renal existente, no se encuentra evidencia significativa de un efecto perjudicial en la función renal en las personas sanas por la alta ingesta de proteínas.”9

Un estudio aleatorizado cruzado realizado en el 2016 siguió a 14 fisicoculturistas varones durante un año. Los hombres siguieron su dieta normal por un total de seis meses y una dieta alta en proteínas por un total de seis meses. El estudio no encontró efectos dañinos en la función renal de la dieta alta en proteínas.10

Otro estudio evaluó a cinco fisicoculturistas sanos que continuaron consumiendo una dieta alta en proteínas (> 2.2 gramos/kg/día) durante un total de dos años sin ningún cambio en sus mediciones normales de la función renal u otros efectos negativos.11

En resumen: No hay razón para preocuparse. Las investigaciones nos muestran que, cuando los riñones están sanos, el nivel de proteínas en la dieta no tiene ningún impacto sobre la función renal. Con los riñones sanos, las dietas altas en proteínas son seguras. Esto es cierto tanto para las dietas con contenido más alto de carbohidratos como para las dietas con contenido bajo de carbohidratos.

Dietas bajas en carbohidratos y riesgo de cálculos renales

¿Puede una dieta baja en carbohidratos aumentar la aparición de cálculos renales? Esta preocupación dolorosa requiere una cuidadosa evaluación.

Los cálculos renales son depósitos duros de sales minerales. Ocurren cuando los químicos supersaturados en la orina se acumulan para formar un cristal. Al principio, los cristales pueden ser tan pequeños como granos de arena, pero pueden crecer hasta llegar al tamaño de pedregullos e incluso en algunas personas al tamaño de una pelota de golf.

La mayoría de los cálculos renales están hechos de oxalato de calcio o fosfato de calcio (el 80%). Los cálculos formados por ácido úrico y por estruvita constituyen el otro 9% y 10%, respectivamente. En casos muy raros, y generalmente solo en las familias con riesgo genético, los cálculos están compuestos de cistina (~1%).12

Si se diagnostica y se trata tempranamente, es poco probable que un solo ataque de cálculos renales (cólico nefrítico) cause daño permanente al riñón, pero el episodio puede ser increíblemente doloroso y puede requerir tratamiento con fármacos, ondas sónicas (procedimiento llamado litotricia) o incluso cirugía.

Los factores de riesgo para el desarrollo de cálculos renales incluyen la obesidad, la diabetes tipo 2, la presión arterial alta y el síndrome metabólico, que son en sí mismos factores de riesgo para el desarrollo de futuras enfermedades renales crónicas. Además, se ha descubierto que los individuos que forman regularmente cálculos renales tienen mayores riesgos de padecer en el futuro hipertensión, enfermedad renal crónica e insuficiencia renal en fase terminal.13

Las personas que han tenido un episodio de cálculos renales tienen un 50% más de probabilidad de sufrir otro ataque en un plazo de cinco años. Por lo tanto, prevenir la formación de cálculos renales es importante para la salud general, la salud futura de los riñones y el bienestar individual.

¿Cuál es la evidencia de que una dieta baja en carbohidratos y cetogénica aumenta el riesgo de formación de cálculos renales?

Se ha informado de la existencia de cálculos renales en niños con epilepsia que siguen versiones especiales y altamente restrictivas de dietas cetogénicas, pero la suplementación con citrato de potasio puede reducir cinco veces el riesgo de cálculos renales.14

Las investigaciones realizadas hasta la fecha NO han encontrado que se produzcan cálculos renales con más frecuencia entre aquellos que siguen dietas bajas en carbohidratos o cetogénicas por otras enfermedades.15

De todas maneras, existen informes anecdóticos —principalmente en foros de Internet— de adultos que afirman que desarrollaron un cálculo renal poco después de comenzar una dieta baja en carbohidratos.16 Sin embargo, ya que los cálculos renales son muy comunes en los Estados Unidos, donde ocurren en el 10% de los hombres y el 7% de las mujeres —la mayoría de ellos sigue una dieta americana estándar — el momento de la formación de la piedra podría no haber tenido nada que ver con el inicio de la dieta baja en carbohidratos.

Si bien hasta ahora sólo es anecdótico, ciertos factores contribuyentes podrían aumentar el riesgo de que se produzcan cálculos renales mientras se sigue una dieta keto, especialmente si ya se ha tenido un cólico por cálculos renales. Estos factores incluyen no beber suficiente agua, comer demasiadas verduras altas en un químico llamado oxalato, tomar altas dosis de suplementos de vitamina C, no consumir suficiente calcio o magnesio y una dieta muy alta en proteínas. Lee más acerca de estos posibles factores contribuyentes en nuestra sección “Aprende más” a continuación.

 

Posibles factores contribuyentes a los cálculos renales con bajos carbos

 
1. No beber suficiente agua. La transición a una dieta baja en carbohidratos puede llevar a una pérdida de agua en los tejidos del cuerpo. La deshidratación concentra la orina y los minerales que forman los cálculos renales. 17 Mantente bien hidratado cuando empieces a comer keto.

2. Consumir demasiados alimentos con alto contenido de oxalato. Las espinacas, los aguacates, las frambuesas, los nabos, los tomates, las coles de Bruselas, el apio, las almendras, las nueces de Brasil, los piñones y las castañas de cajú (anacardos) son todos alimentos altos en oxalato que se consumen frecuentemente en una dieta baja en carbohidratos. Estos alimentos pueden propiciar la formación de cálculos de oxalato de calcio simplemente por aumentar la cantidad de oxalato en nuestra sangre. Esto no significa que todos los que coman estos alimentos tendrán cálculos, pero aquellos que ya son susceptibles a la formación de cálculos pueden desencadenarlos por un mayor consumo de estos alimentos. 18 Cuida tu consumo de estos alimentos si eres susceptible a los cálculos renales. Si nunca has tenido cálculos renales puedes seguir comiendo estos alimentos saludables bajos en carbohidratos.

3. No consumir suficiente calcio en la dieta. Debido a que el calcio se une al oxalato en el tracto digestivo, consumir insuficiente calcio puede aumentar la absorción del oxalato, provocando así la formación de cálculos de oxalato de calcio. Por lo tanto, posiblemente la peor combinación para el riesgo de cálculos renales podría ser una dieta baja en calcio y alta en oxalato, que algunos pueden seguir con una dieta baja en carbohidratos, especialmente si tienen sensibilidad a los productos lácteos. 19 Así como los productos lácteos son una muy buena fuente de calcio, otras buenas fuentes de calcio bajas en carbohidratos son las sardinas y el salmón, las nueces y semillas tales como pecanas, pistachos y nueces de macadamia y también verduras tales como col rizada (kale), col china (bok choy) y repollo.

4. Suplementar con altas dosis de vitamina C. Algunas personas que comienzan una dieta baja en carbohidratos se preocupan de que al reducir su consumo de frutas no recibirán suficiente vitamina C, y entonces toman suplementos. Sin embargo, consumir grandes cantidades de suplementos de vitamina C puede aumentar las concentraciones de oxalato en la orina y puede propiciar la formación de cálculos de oxalato de calcio. 20 Las fuentes alimenticias de vitamina C tienen poca probabilidad de causar la formación de cálculos en el riñón, así que lo mejor es obtener la vitamina C de buenas fuentes bajas en carbohidratos, tales como los pimientos morrones, las bayas (excepto las frambuesas), el brócoli, y otras verduras de hoja bajas en oxalato. 21

5. Deficiencia de magnesio. Aunque no hay estudios que demuestren que la deficiencia de magnesio provoque cálculos renales, algunos estudios sugieren que tomar suplementos de magnesio previene la formación de cálculos. 22 Dado que la deficiencia de magnesio puede ser un problema al hacer la transición a una dieta keto, es importante prestar atención a los suplementos adecuados de minerales. Para obtener más información, consulta nuestra guía Electrolitos en una dieta keto.

6. Consumo alto de proteínas. Como se mencionó anteriormente, una dieta alta en proteínas no interfiere con la función renal en las personas con riñones sanos. Sin embargo, una dieta alta en proteínas puede aumentar la excreción de ácido úrico, y esto podría aumentar potencialmente la formación de cálculos de ácido úrico en algunas personas, especialmente en quienes tienen antecedentes de preexistencia de gota o de cálculos renales de ácido úrico. 23 Sin embargo, hay evidencia algo controvertida que sugiere que un aumento en la excreción de ácido úrico puede estar asociado con un menor riesgo de formación de cálculos de oxalato de calcio. 24 Y recuerda que una dieta baja en carbohidratos o keto generalmente es moderada, y no alta, en proteínas. Por lo tanto, esta preocupación puede no tener sentido para la mayoría de las personas que siguen una dieta cetogénica correctamente formulada.

Además de prestar atención a estos seis factores, si tienes antecedentes de cálculos renales, tu médico puede medir las concentraciones de oxalato, fosfato, ácido úrico y calcio en tu análisis de orina antes de que comiences una dieta baja en carbohidratos o cetogénica. Esto puede ayudar a determinar si es necesaria una reducción de oxalato, sodio o proteína alimentaria en tu dieta, o un aumento en el calcio.

Tu médico también puede recetar suplementos o medicamentos como el citrato de potasio para reducir la formación de cálculos de oxalato de calcio, o diuréticos tiazídicos para reducir la formación de cálculos de oxalato de calcio y fosfato. (Sin embargo, ten en cuenta que las tiazidas pueden aumentar los cálculos de ácido úrico.)

En resumen: Seguir una dieta baja en carbohidratos o cetogénica bien formulada no parece aumentar el riesgo de cálculos renales.

Sin embargo, si quieres minimizar cualquier riesgo hay varias cosas que puedes hacer (ver más arriba).


Dietas bajas en carbohidratos y enfermedad renal

Hemos aprendido que una dieta baja en carbohidratos no pone en peligro la función renal en las personas con riñones sanos, pero ¿qué pasa con las personas que ya tienen una enfermedad renal crónica? Las dietas bajas en carbohidratos ¿son una forma de comer segura para ellos? 

Eso depende de la gravedad de la enfermedad renal. En las primeras etapas de la enfermedad renal, una dieta baja en carbohidratos parece ser segura y, al controlar o revertir la diabetes y la presión arterial alta, puede incluso prevenir el empeoramiento de la función renal. Sin embargo, se conoce menos sobre el impacto de una dieta baja en carbohidratos en una enfermedad renal más grave y en etapa terminal. Es esencial, si tienes una enfermedad renal avanzada, que consultes con un profesional médico calificado para que defina una dieta individualizada que sea la mejor para ti.

Etapas de la enfermedad renal crónica

Es importante entender que la enfermedad renal existe en un espectro: la enfermedad renal crónica se divide en cinco etapas según la tasa de filtración glomerular estimada (eGFR, por sus siglas en inglés), una medida de la función renal basada en la eficiencia con la que los riñones filtran las toxinas de la sangre.

  1. Etapa 1: eGFR mayor que 90 ml/min (tasa de filtración saludable, pero presencia anormal de proteínas en la orina).
  2. Etapa 2: eGFR de 60 a 89 ml/min
  3. Etapa 3a: eGFR de 45 a 59 ml/min
  4. Etapa 3b: eGFR de 30 a 44 ml/min
  5. Etapa 4: eGFR de 15 a 29 ml/min
  6. Etapa 5 eGFR menor que 15 ml/min

Estos datos son algo técnicos, pero es importante saber en qué etapa estás. Las primeras tres etapas, de la etapa 1 a la 3a, representan enfermedad renal temprana y disfunción renal leve. Las últimas tres etapas representan enfermedad renal agravada o terminal, cuando la función renal está significativamente deteriorada. En la etapa 5, cuando la eGFR es inferior a 15 ml/min, el médico puede determinar cuándo es necesario una diálisis periódica para asumir el trabajo esencial de los riñones.

Las dietas bajas en carbohidratos en la enfermedad renal temprana

Aunque la evidencia todavía es preliminar, ninguna investigación muestra que las dietas bajas en carbohidratos puedan empeorar la enfermedad renal en etapa temprana. Aprendimos anteriormente en esta guía que existe evidencia de que las dietas bajas en carbohidratos pueden mejorar en gran medida o revertir la diabetes y la presión arterial alta. Por lo tanto, una dieta baja en carbohidratos puede controlar los principales factores de riesgo que conducen a la enfermedad renal.

La investigación publicada que demuestra realmente una mejora en la función renal es escasa. Sin embargo, en un informe de caso, un hombre obeso con diabetes tipo 2 que cambió a una dieta baja en carbohidratos que proporcionaba de 80 a 90 gramos de carbohidratos por día, experimentó una estabilización en su función renal, que había estado declinando constantemente durante los seis años anteriores. Además, pudo interrumpir la insulina después de dos semanas en la dieta, redujo su peso corporal en 21 kg, sus niveles de azúcar en sangre disminuyeron, y pudo bajar su HbA1c de 9.4% a 6.5%. Los autores concluyeron que la mejoría de la función renal del hombre probablemente haya sido tanto por su mejor control del azúcar en sangre, como por la resolución de su obesidad.25

Resumen: Una dieta cetogénica con bajo contenido de carbohidratos bien formulada en una enfermedad renal temprana es segura, e incluso puede tratar los problemas subyacentes de la diabetes tipo 2 y la presión arterial alta. Puede conservar la función renal y evitar que la enfermedad renal crónica avance a etapas más graves. En términos simples, al tratar la diabetes y la presión arterial alta, las dietas bajas en carbohidratos pueden evitar el daño renal.
Dietas bajas en carbohidratos y enfermedad renal crónica tardía

Cuando la función de los riñones ya está gravemente dañada, ¿puede ser de ayuda seguir una dieta baja en carbohidratos?

La respuesta corta es probablemente no.

Cuando la enfermedad renal está más avanzada no se ha demostrado que una dieta baja en carbohidratos tenga efectos beneficiosos.

En las etapas posteriores de la enfermedad renal crónica, la demanda adicional que se hace a las porciones funcionales restantes de los riñones en realidad da lugar a una continua disminución de la función renal. Una mejoría en la enfermedad avanzada sería rara, incluso si la causa subyacente mejorara o se revirtiera. Seguir una dieta baja en carbohidratos para estas etapas avanzadas solo debe contemplarse bajo la dirección de un médico calificado o un nefrólogo, un especialista en enfermedades renales.

La proteína en la enfermedad renal en la etapa tardía: se recomienda enfáticamente restringir la ingesta de proteínas cuando los riñones ya están dañados. Restringir la proteína a un rango de 0.6 a 0.8 gramos por kilogramo de peso corporal por día – alrededor de 40-50 gramos por día, o menos de la mitad de lo que la mayoría de las personas típicamente come – puede retrasar la evolución de la enfermedad a insuficiencia renal terminal, reducir la proteína en la orina, retrasar el inicio de los síntomas de insuficiencia renal y retrasar la necesidad de diálisis o de trasplante.26

Sin embargo, se recomienda una evaluación individual de las necesidades de proteínas por parte de un dietista en aquellos con enfermedad renal crónica avanzada para evitar la sarcopenia (pérdida muscular grave) y la fragilidad, ambas asociadas con mortalidad precoz.27

Manejo de los electrolitos en la etapa tardía de la enfermedad renal: En la enfermedad renal avanzada, la incapacidad de los riñones para excretar sodio, potasio, magnesio, cargas ácidas y líquidos puede tener graves consecuencias para la salud. Empezar una dieta baja en carbohidratos — que típicamente estimula el aumento de la ingesta de sal, líquidos, potasio y magnesio — podría precipitar alteraciones graves, y a veces potencialmente mortales, de líquidos, electrolitos y minerales. Por estas razones, toda persona con enfermedad renal avanzada no debería embarcarse en una dieta baja en carbohidratos sin la supervisión directa de un nefrólogo o de un médico calificado.

En resumen: las personas con enfermedad renal más avanzada necesitan un control cuidadoso por parte de un especialista, quien puede asegurarse de que estén recibiendo las cantidades adecuadas de proteína dentro de un rango estrecho de seguridad y que sus electrolitos se estén manejando adecuadamente. Los pacientes con enfermedad renal avanzada NO deben intentar una dieta baja en carbohidratos sin una supervisión cuidadosa.


Resumen de esta guía

Lo que vimos es mucha información. Desglosemos todo una vez más.

Una dieta baja en carbohidratos bien formulada es completamente segura para las personas con una función renal normal. Una dieta baja en carbohidratos o cetogénica ayuda a prevenir la diabetes y la presión arterial alta. Debido a que estas enfermedades son las causas más grandes de daño renal, una dieta baja en carbohidratos no solo es segura para los riñones, puede en realidad ayudar a evitar el daño renal en las personas con función renal normal o enfermedad renal en etapa temprana. 

Pero atentos: hay dos excepciones importantes.

  1. Primero, las personas con antecedentes de cálculos renales, o que experimentaron un episodio de cólico nefrítico por cálculos renales después de comenzar una dieta baja en carbohidratos, deben asegurarse de que sus dietas minimicen el consumo de oxalatos, optimicen la ingesta de líquidos y minerales, e incluyan cantidades moderadas (en lugar de altas) de proteínas. Estas medidas ayudarán a prevenir más cálculos renales.
  2. La segunda y más importante advertencia es para los individuos con : una dieta baja en carbohidratos puede ser peligrosa, por lo que es necesario consultar con un nefrólogo antes de hacer algún cambio en tu dieta actual. Habla con tu médico.
/ Dr. Keith Runyan

¡Haz una prueba gratis por 30 días!

Obtén acceso completo a menús semanales, recetas, el programa Adelgaza de por vida, videos exclusivos y más. Verás que comer sano también puede ser delicioso.

¡Da el primer paso hacia una vida más saludable ahora!

Empieza tu prueba gratuita

  1. Center for Disease Control and Prevention 2019: Enfermedad renal crónica en los Estados Unidos, 2019 [revisión no sistemática; sin clasificar]

  2. En los EE. UU., la diabetes causa el 44% y la presión arterial alta el 29% de todos los casos de insuficiencia renal terminal que requieren diálisis o un trasplante de riñón:

    Centers For Disease Control 2017: Hoja informativa sobre la enfermedad renal crónica nacional [revisión no sistemática; sin clasificar]

  3. Kidney International 2018: Productos finales de glicación avanzada en la patogénesis de la enfermedad renal crónica [revisión no sistemática; sin clasificar]

  4. Hypertension 2004: Fisiopatología del daño renal hipertensivo [revisión no sistemática; sin clasificar]

  5. Frontiers in Endocrinology 2019: Long-term effects of a novel continuous remote care intervention including nutritional ketosis for the management of type 2 diabetes: a 2-year non-randomized clinical trial [non-controlled study; weak evidence]

  6. Obesity reviews 2009: Revisión sistemática de estudios controlados aleatorizados de dietas bajas en carbohidratos versus dietas bajas en grasas/bajas en calorías en el manejo de la obesidad y sus comorbilidades. [evidencia sólida]

  7. British Journal of Nutrition 2016: Impacto de una dieta baja en carbohidratos en la función renal: un metanálisis de más de 1000 individuos de nueve estudios controlados aleatorizados [revisión sistemática de estudios aleatorizados; evidencia sólida]

  8. Diabetes Metabolism Research and Reviews 2018: Efecto de una dieta baja en carbohidratos sobre los indicadores de la función renal en pacientes con diabetes tipo 2: Un metanálisis [revisión sistemática de estudios aleatorizados; evidencia sólida]

  9. Nutrition & Metabolism 2005: Ingesta de proteínas y la función renal [revisión no sistemática; sin clasificar]

  10. Journal of Nutrition & Metabolism 2016: Una dieta alta en proteínas no tiene efectos nocivos: un estudio cruzado de un año en varones entrenados en resistencia [estudio cruzado aleatorizado; evidencia moderada]

  11. Journal of Exercise Physiology 2018: Informes de casos de fisicoculturistas bien entrenados: dos años de dieta alta en proteínas [very weak evidence]

  12. Clinical Nutrition Research 2015: Tratamiento nutricional de los cálculos renales (nefrolitiasis) [revisión no sistemática; sin clasificar]

  13. Nature Review Disease Primers 2016: Cálculos en los riñones [revisión no sistemática; sin clasificar]

  14. Pediatrics 2009: El uso empírico de citrato de potasio reduce la incidencia de cálculos renales con la dieta cetogénica [estudio observacional; evidencia débil]

  15. No conocemos ningún estudio que demuestre que los cálculos renales ocurren con más frecuencia en las personas que siguen dietas bajas en carbohidratos o cetogénicas para otras enfermedades.

    La ciencia de las dietas bajas en carbohidratos y keto

  16. [informe anecdótico; evidencia muy débil]

  17. Clinical Nutrition Research 2015: Tratamiento nutricional de los cálculos renales (nefrolitiasis) [revisión no sistemática; sin clasificar]

  18. El contenido de oxalato de los alimentos 2008 [evidencia sólida]

  19. Clinical Nutrition Research 2015: Tratamiento nutricional de los cálculos renales (nefrolitiasis) [revisión no sistemática; sin clasificar]

  20. Clinical Nutrition Research 2015: Tratamiento nutricional de los cálculos renales (nefrolitiasis) [revisión no sistemática; sin clasificar]

  21. Vitamina C y las enfermedades: reflexiones desde la perspectiva evolutiva

  22. Journal of the American College of Nutrition: Efectos del hidróxido de magnesio en la enfermedad renal por cálculos [observación clínica; evidencia débil]

  23. Clinical Nutrition Research 2015: Tratamiento nutricional de los cálculos renales (nefrolitiasis) [revisión no sistemática; sin clasificar]

  24. Kidney International 2008: Excreción de ácido úrico a las 24 h y el riesgo de cálculos renales [estudio observacional transversal; evidencia débil]

  25. Nutrition & Metabolism 2006: Una dieta baja en carbohidratos puede prevenir la insuficiencia renal terminal en la diabetes tipo 2: un informe de caso [estudio de caso; evidencia muy débil]

  26. Nature Clinical Practice Nephrology 2007: Once razones para controlar la ingesta de proteínas en pacientes con enfermedad renal crónica [revisión no sistemática; sin clasificar]

  27. Clinical Kidney Journal 2018: Fragilidad y enfermedad renal crónica: evidencia actual e incertidumbres persistentes [revisión no sistemática; sin clasificar]