Fármacos para la presión arterial: las 8 clases principales de medicamentos

Si tienes presión arterial alta que no ha disminuido después de intentar cambios en tu estilo de vida, es posible que tu médico te recomiende tomar medicamentos.

Si es así, te pueden recetar antihipertensivos, que son medicamentos para la presión arterial que vienen en ocho clases principales, con diversas formulaciones.

Cada clase de medicamento tiene una acción diferente en el cuerpo para reducir la presión arterial. Elegir el medicamento adecuado, o una combinación de medicamentos, es un proceso cuidadoso que depende de tu historial médico. Tomará un tiempo para que tú y tu médico encuentren cuál es el mejor régimen de medicación para ti.

En esta guía encontrarás todo lo que necesitas saber sobre las principales clases de fármacos para la presión arterial: cómo bajan la presión arterial, para quiénes son más adecuados, y cualquier efecto secundario potencial.



Primero, ¿por qué es tan importante bajar la presión arterial alta?

Existen otras guías de Diet Doctor que tratan sobre lo que necesitas saber de la presión arterial normal y la presión arterial alta.

Una presión arterial normal se encuentra por debajo de 120/80. El riesgo potencial de problemas de salud aumenta constantemente por cada punto por encima de este rango normal. Una presión arterial sistemáticamente más alta que 130/80 se considera hipertensión en estadio 1, ya que puede aumentar lentamente el riesgo de muchas condiciones médicas, tales como enfermedades del corazón, infarto, derrame cerebral, daño renal, daño ocular e incluso muerte temprana. Llevar la presión arterial a un rango normal es muy importante.

Aunque seguir una dieta baja en carbohidratos, hacer ejercicio y perder peso pueden hacer que la presión arterial alta regrese a los rangos normales, no siempre es suficiente. Si tu presión arterial sigue alta, debes consultar con tu médico para evaluar si los medicamentos antihipertensivos son adecuados para ti.


Información que tu médico necesita saber

La mejor elección de los medicamentos se basará en factores como la edad, pruebas de laboratorio, enfermedades previas y si existe una causa específica para la hipertensión.1

Antes de recetar un medicamento específico, es probable que tu médico realice lo siguiente:

  • Al menos dos mediciones de la presión arterial en dos ocasiones distintas.
  • Una historia clínica completa, tomando especialmente en cuenta cualquier factor de riesgo de enfermedad cardiovascular, así como cualquier ataque cardíaco, accidente cerebrovascular, angina previos; o cualquier antecedente de condiciones de salud que causen presión arterial alta, como problemas de tiroides y apnea del sueño.
  • Una evaluación de si tomas suplementos, medicamentos de venta libre o medicamentos recetados que puedan contribuir a la presión arterial alta.
  • Un examen físico.
  • Pruebas de laboratorio estándar (azúcar en sangre, hemograma completo, perfil lipídico, función tiroidea, perfil metabólico básico) y un análisis de orina en busca de daño renal.
  • Es posible que ordene un electrocardiograma (ECG) para evaluar la actividad eléctrica de tu corazón.

Aunque es raro, si la presión arterial es muy alta en la cita médica (por ejemplo, más de 180/120), y/o estás en riesgo de sufrir daño en los órganos, es posible que necesites ser ingresado inmediatamente en el hospital para reducir la presión arterial con medicamentos intravenosos.2


Clases comunes de medicamentos para la presión arterial

Los medicamentos para la presión arterial se dividen en ocho clases básicas:

La guía clínica recomienda a los médicos que comiencen recetando una de las primeras cuatro clases de medicamentos mencionados anteriormente, a menudo conocidos como medicamentos antihipertensivos de primera línea.3



¿Cómo funciona cada clase de fármaco?

1. Diuréticos

Los diuréticos han sido usados durante más de 50 años y son una de las clases más antiguas de medicamentos para la presión arterial. Estos medicamentos, llamados algunas veces “píldoras de agua”, reducen la presión arterial al eliminar la sal (sodio) y el agua extra del cuerpo a través de los riñones. Esto disminuye la cantidad de líquido que fluye a través de los vasos sanguíneos y, por lo tanto, reduce tu presión arterial.

Además de reducir la presión arterial, los diuréticos también reducen la inflamación y la distensión abdominal. Algunas personas que toman diuréticos tienen que orinar con más frecuencia, aunque esto no les pasa a todos, y la mayoría se acostumbra con el tiempo a este efecto secundario.

Hay tres subclases diferentes de diuréticos y cada una funciona en distintas partes del riñón para eliminar el agua y la sal:

  • Tiazida o similares a la tiazida: Considerados la primera opción de terapia si las funciones renal y cardíaca son normales, los diuréticos tiazídicos comunes incluyen: clortalidona, hidroclorotiazida e indapamida. Aunque se consideran seguros, pueden reducir la cantidad de potasio en el cuerpo. Además, un pequeño porcentaje de personas puede desarrollar gota o tener niveles elevados de azúcar en sangre al tomar tiazidas. Por lo tanto, si tienes antecedentes de gota, prediabetes o un diagnóstico de diabetes, tu médico puede decidir que comiences a tomar una clase diferente de medicamento para la presión arterial. También puede ser necesario un control estricto de tus electrolitos mientras tomas estos medicamentos.
  • Diuréticos del asa: Se usan con más frecuencia si tienes función renal reducida preexistente, hinchazón en las extremidades (edema) o insuficiencia cardíaca; los diuréticos del asa comunes incluyen: furosemida, bumetanida y torasemida. Al igual que las tiazidas, los diuréticos del asa generalmente son seguros, pero algunas personas pueden presentar trastornos electrolíticos tales como deficiencias de calcio, magnesio, sodio y potasio.
  • Antagonistas de la aldosterona: Estos medicamentos, también llamados diuréticos ahorradores de potasio, pueden aumentar el nivel de potasio en el cuerpo. Los antagonistas comunes de la aldosterona incluyen la espironolactona y la eplerenona y se recetan con mayor frecuencia a las personas que, además de presión arterial alta, tienen insuficiencia cardíaca. En un porcentaje pequeño, la espironolactona puede causar ginecomastia (agrandamiento del tejido mamario en hombres) y disfunción eréctil.

Cuando tomas cualquier diurético, tu sodio, potasio, ácido úrico, calcio y tu función renal deben controlarse con regularidad. Si el diurético está causando que pierdas demasiado potasio, tu médico pudiera recomendarte suplementos de potasio o que comas alimentos específicos ricos en potasio.

Como anécdota, las personas que siguen una dieta keto pueden ser más sensibles a los diuréticos, ya que estar en cetosis también puede tener un ligero efecto diurético.4

2. Inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina (inhibidores de la ECA)

Los inhibidores de la ECA son otra primera opción común entre los medicamentos para la presión arterial porque generalmente funcionan bien y tienen relativamente pocos efectos secundarios. Los inhibidores comunes de la ECA incluyen: benazepril, captopril, lisinopril y enalapril. Por lo general, podrás identificar un inhibidor de la ECA cuando el nombre del medicamento termina en “-il”.

Los inhibidores de la ECA funcionan bloqueando una enzima en el cuerpo que produce una sustancia llamada angiotensina II. La angiotensina II provoca que las arterias se estrechen o se contraigan, lo que causa un aumento de la presión arterial. Al reducir la cantidad de angiotensina II producida por el cuerpo, los inhibidores de la ECA ayudan a los vasos sanguíneos a dilatarse y relajarse y, de esta manera, reducen la presión arterial.

Esta clase de medicamento se receta comúnmente a las personas con diabetes tipo 1 o tipo 2, insuficiencia cardíaca o enfermedad renal crónica y generalmente se tolera muy bien.

Típicamente, los efectos secundarios, si ocurren, son niveles elevados de potasio o tos. Pueden ser lo suficientemente relevantes como para cambiar a otro medicamento para la presión arterial.

A las personas que toman inhibidores de la ECA se les puede presentar una reacción alérgica poco común llamada angioedema (una inflamación de los labios y de las vías respiratorias que dificulta la respiración). Esta reacción es más común entre la población afrodescendiente, las mujeres y los fumadores, y requiere suspender la medicación y buscar atención médica inmediata.

Es importante tener en cuenta que las mujeres embarazadas (o que pueden quedar embarazadas) deben evitar el uso de inhibidores de la ECA ya que estos medicamentos pueden ser peligrosos para la salud de la madre y para el desarrollo del feto.

Recientemente, algunos informes han especulado que tomar inhibidores de la ECA puede contribuir potencialmente a producir síntomas más graves del coronavirus. Esta situación se está siguiendo de cerca y, tanto la Asociación Americana del Corazón como el Consejo sobre la Hipertensión de la Sociedad Europea de Cardiología, han publicado declaraciones que resaltan la falta de evidencia clara que respalde un efecto perjudicial de los inhibidores de la ECA en el contexto de la pandemia de COVID-19. La información médica actual recomienda claramente que los pacientes continúen el tratamiento con su terapia antihipertensiva habitual, a menos que su médico indique lo contrario.

3. Bloqueadores de los receptores de angiotensina II (BRA o ARBs)

De forma similar a los inhibidores de la ECA, los BRA impiden que la angiotensina II cause que los vasos sanguíneos se estrechen. Sin embargo, en lugar de bloquear la formación de angiotensina II, estos medicamentos bloquean el receptor de angiotensina II en los vasos sanguíneos, evitando una constricción o estrechamiento del vaso sanguíneo.

Los BRA comunes incluyen losartán, valsartán y candesartán. Por lo general, podrás identificar un BRA por el nombre del medicamento, que termina en “-tan”.

Esta clase de medicamento también se considera una posible opción de terapia de primera línea para aquellos con presión arterial alta. Algunos pacientes, especialmente los que tienen enfermedad renal o que toman suplementos de potasio, pueden presentar niveles elevados de potasio, por lo que los niveles de potasio y la función renal tendrán que ser controlados.

Similares a los de los inhibidores de la ECA, pero menos comunes, los efectos secundarios de los BRA pueden incluir niveles altos de potasio o una tos seca. También es muy rara la reacción alérgica angioedema, que requiere tratamiento médico inmediato. Las mujeres que están embarazadas o pueden quedar embarazadas también deben evitar el uso de estos medicamentos, tal como sucede con los medicamentos I-ECA.

Como se ha indicado anteriormente para los inhibidores de la ECA, no se debe interrumpir el tratamiento con los medicamentos BRA debido a la preocupación sobre las interacciones con el coronavirus sin consultarlo con el médico.

Bloqueadores de los canales de calcio (BCC o CCBs)

Los BCC detienen la entrada de calcio en las células musculares, lo que resulta en un menor estrechamiento de las arterias y una reducción de la fuerza y la velocidad de las contracciones del corazón. El resultado de todo esto es que baja la presión arterial. En general, los BCC también se consideran una opción de primera línea.

Las dos subclases principales de BCC son las dihidropiridinas (DHP) y las no dihidropiridinas (no-DHP). Las dihidropiridinas actúan más sobre las arterias y las no dihidropiridinas actúan más sobre el corazón. Los BCC comunes incluyen la amlodipina, nifedipina y diltiazem.

Estos medicamentos generalmente se evitan en personas con ciertos tipos de insuficiencia cardíaca.

Además, los BCC de dihidropiridina pueden causar hinchazón alrededor de los tobillos, efecto más común en las mujeres que en los hombres. Este tipo de hinchazón generalmente es reversible disminuyendo la dosis del medicamento o dejándolo.

5. Bloqueadores beta-adrenérgicos (BB)

Los agentes bloqueadores beta-adrenérgicos, conocidos como betabloqueadores, actúan bloqueando los efectos de la hormona epinefrina. La epinefrina hace que los vasos sanguíneos se estrechen y que el corazón lata más rápido y fuerte. Cuando los efectos de la epinefrina se bloquean, la presión arterial disminuye.

Los BB comunes incluyen metoprolol, labetalol, carvedilol y bisoprolol. Puedes identificar un beta bloqueador por su nombre, los medicamentos terminan en “-ol”.

Los betabloqueadores no suelen recetarse solos para la presión arterial. En vez de ello, se recetan típicamente a las personas que tienen la presión arterial alta además de otras afecciones, tales como un ataque cardíaco reciente o insuficiencia cardíaca. A veces, los betabloqueadores se recetan a las personas que tienen presión arterial muy alta, como un segundo o tercer medicamento, junto con diuréticos e inhibidores de la ECA.

Algunos tipos de betabloqueadores pueden aumentar el riesgo en una persona de presentar intolerancia a la glucosa y diabetes. Sin embargo, parece que los nuevos betabloqueadores, como el carvedilol y el nebivolol no producen este efecto.

Las personas con afecciones en las vías respiratorias, como el asma, deben evitar algunos tipos de betabloqueadores, ya que pueden provocar dificultad para respirar o sibilancia. Además, las personas con diabetes que están tomando medicamentos para bajar el azúcar en sangre deben controlar con frecuencia sus niveles de azúcar, ya que los betabloqueadores pueden enmascarar los síntomas típicos del azúcar en sangre muy bajo. Algunos de los efectos secundarios comunes de los BB incluyen fatiga y aumento de peso.

6. Las otras tres clases de medicamentos

En situaciones médicas muy específicas o cuando las primeras cinco clases de medicamentos (o una combinación de ellas) no han funcionado, los médicos optarán por los tres últimos medicamentos: bloqueadores alfa-1; agentes centrales y agonistas alfa-2; y vasodilatadores directos. (También existe una cuarta clase de medicamento, llamado inhibidores directos de la renina, pero rara vez se usan).

Algunos medicamentos comunes dentro estas tres clases incluyen: doxazosina, clonidina, hidralazina y minoxidil. En general, estos medicamentos se reservan para las personas que tienen las condiciones de presión arterial más difíciles de tratar, que requieren a menudo tres o cuatro medicamentos para ser controladas.

Es importante señalar que, generalmente, estas clases de medicamentos tienen más efectos secundarios y no han mostrado la misma protección cardiovascular que las otras.

En hombres con hipertrofia prostática benigna, una condición en la que la próstata aumenta de tamaño, los bloqueadores alfa-1 se recetan comúnmente como un segundo medicamento para ayudar con cualquier dificultad urinaria y para tratar la presión arterial alta.


Resumen

Si tienes presión arterial alta, tu médico te hablará acerca de estos diferentes medicamentos y puede empezar a tratarte con una de las opciones de primera línea.

Comenzar a tomar medicamentos para la presión arterial alta nunca es una decisión fácil y es importante saber cuándo y por qué puede ser el momento de empezar a tratarla. Además, es vital que tu médico realice un seguimiento de tu progreso y esté atento a cualquier efecto secundario, como los desequilibrios de electrolitos.

Incluso después de decidir empezar a tomar los medicamentos, es crucial que sigas incorporando hábitos de estilo de vida saludables tales como adoptar una dieta baja en azúcar y baja en carbohidratos, así como hacer ejercicio y buscar maneras efectivas de manejar el estrés.

Con el tiempo y con opciones de estilo de vida saludables, especialmente si puedes perder peso, podrás reducir las dosis de los medicamentos para la presión arterial o reducir la cantidad de medicamentos que necesitas tomar. Algunas personas que mantienen un estilo de vida saludable pueden finalmente eliminar por completo los medicamentos para la presión arterial si sus lecturas vuelven a los rangos normales.

 
 

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