¿Puede una alimentación baja en carbohidratos ayudar con la diabetes gestacional en el embarazo?

Escribiendo cifra de glucosa

Cuando a Natalie Thompson Cooper le diagnosticaron diabetes gestacional en su primer embarazo con 28 años, se preocupó mucho. La afección, que afecta por lo menos a uno de cada siete embarazos y puede afectar a hasta uno de cada cinco, hace que la glucemia aumente de forma anómala, lo que se denomina hiperglucemia.1

Natalie sabía que la hiperglucemia bañaba a su hija en glucosa, poniendo al feto en riesgo de una amplia gama de posibles complicaciones, incluyendo el aborto, defectos de nacimiento, macrosomía (gran tamaño), hipertensión, traumatismo en el parto, mayores tasas de cesáreas e incluso muerte fetal.2

Además, la diabetes gestacional —también llamada “intolerancia a los carbohidratos en el embarazo—, aumenta sustancialmente el riesgo de que la madre y su hijo se enfrenten a futuros problemas de salud, como tasas mucho más altas de diabetes de tipo 2, enfermedades metabólicas y enfermedades cardiovasculares.3

La diabetes gestacional es una de las complicaciones más frecuentes e importantes del embarazo. Las pautas prenatales en todo el mundo recomiendan una revisión rutinaria a todas las mujeres embarazadas y luego, si sale positivo, un control estricto, comenzando con la terapia alimentaria, y si eso no funciona, inyecciones de insulina.4

Hasta el momento, lo que constituye la mejor “terapia alimentaria” es objeto de acalorados debates, con algunos investigadores que proponen una dieta alta en carbohidratos complejos (60 % de carbohidratos) y otros una más baja en carbohidratos (40 % de carbohidratos).5

Sin embargo, la dieta de la diabetes gestacional “baja en carbohidratos” recomendada sigue siendo muy superior a la de menos de 20 g al día en una dieta estricta baja en carbohidratos y rica en grasas o cetogénica. De hecho, muchas guías para la diabetes gestacional recomiendan que las mujeres que siguen una dieta aparentemente “baja en carbohidratos”, coman un mínimo de 175 g de carbohidratos diarios, un nivel en el que muchas mujeres ven que la glucemia se descontrola.

“¡Sinceramente, 175 g de carbohidratos es una estupidez! Las mujeres deben reducir los carbohidratos tanto como sea necesario para mantener la glucosa en sangre de forma regular por debajo de 90 mg/dl (5 mmol/L)”, dice la Dra. Lois Jovanovic, una de las expertas mundiales en diabetes en el embarazo. Jovanovic se retiró hace poco como directora y directora científica del Sansum Diabetes Research Center en Santa Bárbara, California. “Las mujeres me preguntan, ‘¿Tengo que comer carbohidratos?’, y yo digo ‘¡No, no tienes que hacerlo!’. Si comes carbohidratos [con diabetes gestacional], tendrás que recibir insulina. Es así de simple”.

Natalie Cooper Thompson es un buen ejemplo.

A Natalie, maestra de escuela primaria en Buford, Georgia, tras el diagnóstico de la diabetes gestacional en su primer embarazo, le dijeron que comiera carbohidratos en todas las comidas y en tres refrigerios al día, consiguiendo un requerimiento diario de carbohidratos de al menos 175 g, suficiente para que no se encuentren cetonas en la orina.

Comió lo que le aconsejaron: plátanos, tostadas integrales, frutas, arroz, avena cortada. Y controlaba su nivel de azúcar en sangre siete veces al día con un glucómetro en casa. Los resultados siempre eran demasiado altos. Pronto recibió cuatro inyecciones de insulina al día, pero aun así la diabetes gestacional no estaba controlada. Desarrolló preeclampsia (hipertensión y proteína en la orina). Su hija nació por cesárea a las 37 semanas, con un peso de 4 kg (8 lb). “¡La dieta no me ayudó NADA!”.

Descubriendo la dieta cetogénica

Seis años después —tras el fracaso de tratamientos de fertilidad para el SOP, un aborto y una adopción exitosa—, Natalie descubrió la dieta cetogénica. Perdió 18 kg (40 lb) en tres meses, lo que redujo su peso a 95 kg (210 lb), ayudándola con la infertilidad y los síntomas del SOP. Para su sorpresa, después de seis años de infertilidad, de repente se quedó embarazada.

Natalie Thompson Cooper

Thompson Cooper durante tres diferentes embarazos

En el segundo embarazo desarrolló de nuevo diabetes gestacional a las 18 semanas. Los doctores y el dietista le dieron exactamente el mismo consejo: carbohidratos en todas las comida y en tres refrigerios diarios con un requisito diario mínimo de 175 g. Esta vez, Natalie tan solo sonrió y asintió con la cabeza, pero mantuvo los carbohidratos por debajo de 50 g y controló la glucemia de forma regular con un glucómetro en casa. Finalmente necesitó insulina, pero solo una inyección antes de acostarse. “No fue perfecto, pero tuve mucho más éxito en mantener la glucemia bajo control. Era imposible que pudiera comer la cantidad de carbohidratos que recomendaban. Si lo hubiera hecho, mi glucemia habría sido demasiado alta”.

Ahora, con 36 años, está felizmente embarazada de nuevo —de 24 semanas6—, en su tercer embarazo. Ha seguido comiendo keto en los últimos dos años, lo que resolvió su problema de infertilidad, perdió de 43 kg (95 lb) y tenía un peso saludable de 70 kg (155 lb) antes del embarazo. En junio, con 18 semanas, volvió a someterse a una prueba de tolerancia a la glucosa para detectar diabetes gestacional. Tomó una bebida muy dulce con 50 g de azúcar y le midieron la glucosa una hora más tarde. Esta vez superó la prueba con éxito: el nivel de azúcar en sangre era de 85 mg/dl (4,7 mmol/l). “¡No puede estar más perfecto!”.

¿Desarrollará diabetes gestacional más adelante en este embarazo? No lo sabe, pero hará todo lo posible para no aumentar el consumo de carbohidratos y controlará la glucemia con regularidad. Se ha fijado el objetivo de menos de 50 g de carbohidratos al día, y espera llegar a 25 g si es posible. “¡No puedo creer que todavía se estén recomendando 175 g de carbohidratos para la diabetes gestacional! Es una locura”.7

¿Está el consejo actual basado en datos científicos sólidos?

Libro Real FoodLa Dra. Jovanovic y la nutricionista estadounidense Lily Nichols están de acuerdo. Jovanovic ha estado asesorando en los últimos años en los EE. UU., diciendo a los endocrinólogos, doctores obstétricos y ginecólogos que las mujeres pueden reducir los carbohidratos de forma segura al nivel en el que se mantiene la glucosa en sangre controlada (ver más abajo) incluso si eso significa no comer carbohidratos. Le dice a los médicos que tratan a mujeres con diabetes gestacional: “Repite después de mí: ¡las mujeres embarazadas no necesitan comer carbohidratos!”.

Nichols da el mismo consejo. Es la autora del libro de 2015, Comida real para la diabetes gestacional, ofrece un curso de diabetes gestacional por Internet y bloguea en PilatesNutritionist.com.

Nichols se ha especializado en diabetes gestacional durante la mayor parte de su carrera, particularmente con un programa de diabetes gestacional en California llamado “Sweet Success”, que también recomendaba un mínimo de 175 g de carbohidratos diarios para la diabetes gestacional. “Siempre era muy decepcionante ver cuántas de mis clientes embarazadas terminaban, como decimos, “fracasando con la terapia de la dieta” y tenían que seguir con la insulina. No tenía sentido para mí el que alguien con diabetes gestacional, que se traduce como intolerancia a los carbohidratos, necesitara un nivel tan alto de carbohidratos”, dice Nichols.

Esa experiencia hizo que Nichols se pusiera a investigar la bibliografía de investigación histórica para descubrir por qué 175 g al día se habían convertido en la medida arbitraria para el control alimentario con menos carbohidratos de la diabetes gestacional. “Resulta que este número es una suposición y no está basado en datos científicos sólidos. No hay evidencia de que comer menos de 175 g de carbohidratos sea dañino. La única razón por la que los profesionales médicos fomentan continuamente una dieta alta en carbohidratos se debe a temores infundados sobre la cetosis”.

Lily NicholsComo se detalló en una publicación anterior: “¿Es seguro comer bajo en carbohidratos en el embarazo?”, no hay buenos estudios científicos sobre la alimentación cetogénica baja en carbohidratos durante el embarazo. Sin embargo, las cetonas en la orina de las mujeres embarazadas que tienen diabetes gestacional “asustan a los médicos”, dice Nichols, porque temen las afecciones potencialmente mortales como la cetoacidosis diabética en el embarazo o la cetosis por inanición. “Estas no son para nada lo mismo que la cetosis nutricional”, dice Nichols, cuyo libro tiene un capítulo completo sobre los conceptos erróneos acerca de la cetosis en el embarazo. La Dra. Jovanovic está de acuerdo: “Deja las tiras de cetonas. Las cetonas en la orina no significan nada”8

Ambas mujeres señalan que la cetosis nutricional en el embarazo es un estado natural, que es normal y seguro, y probablemente beneficioso para el crecimiento fetal general, así como para el crecimiento del sistema nervioso y el cerebro del feto.

Resumiendo, según Nichols y Jovanovic, las mujeres embarazadas con diabetes gestacional pueden reducir los carbohidratos sin tener miedo de las cetonas en la orina, siempre y cuando sus niveles de azúcar en sangre permanezcan en rangos normales y consuman suficientes calorías de alimentos ricos en nutrientes para ellas y sus bebés (Nota: un nivel alto de azúcar en sangre combinado con niveles muy altos de cetonas en sangre es cetoacidosis, una emergencia médica. La cetoacidosis diabética no se puede diagnosticar con cetonas en la orina; solo se encuentra en las cetonas en la sangre y normalmente solo se da entre las mujeres con diabetes de tipo 1).

En las amplias entrevistas para esta publicación, ambas mujeres ofrecieron cuatro consejos prácticos para controlar el riesgo de diabetes gestacional en todas las mujeres embarazadas, especialmente aquellas con mayor riesgo de diabetes gestacional, como las mujeres con síndrome del ovario poliquístico (SOP), prediabetes, obesidad y diabetes gestacional en un embarazo anterior.

Consejo núm. 1: Haz pruebas tempranas de glucemia para evaluar tu riesgo

Las mujeres que inician un embarazo con resistencia a la insulina prexistente o una prediabetes no diagnosticada tienen muchas más probabilidades de sufrir diabetes gestacional. “Muchas mujeres sin saberlo tienen problemas de azúcar en sangre, incluso antes del embarazo. Y la fisiología del embarazo aumenta de forma natural la resistencia a la insulina en todas las mujeres. En la décima semana de embarazo, los niveles de insulina son hasta 3 veces más altos que antes del embarazo”.

Una prueba de HbA1c —que mide los niveles promedio de azúcar en sangre en los últimos tres meses— tomada antes del embarazo o temprano en el primer trimestre, puede ayudar a identificar por adelantado a las mujeres con riesgo. Los valores superiores a 5,7 % indican prediabetes, y muchos médicos tratan esto igual que la diabetes gestacional. Cuanto mayor sea la cifra, mayor será tu nivel promedio de glucemia. Un nivel de 5,9 % o superior predice con precisión la diabetes gestacional el 98,4 % de las veces.9

Una glucemia en ayunas antes del embarazo o temprano en el primer trimestre también puede ayudar a detectar posibles problemas si los valores son superiores a 5,6 mmol/l (100 mg/dl), lo que puede ser indicativo de diabetes. Ambas mujeres señalan que, dependiendo de tu resultado, es posible que necesites que el control de azúcar en sangre sea una prioridad mayor. “Abordarlo por adelantado puede evitar problemas de glucemia durante el embarazo y futuras complicaciones”, dice Nichols. Jovanovic está de acuerdo: “Esperar hasta 24 a 28 semanas para diagnosticar la diabetes gestacional significa que el feto puede estar expuesto muchas semanas antes a altos niveles de azúcar en sangre. Es recomendable tenerla controlada pronto”. Nota: las pruebas de HbA1C más adelante en el embarazo son menos confiables debido a la rápida renovación de las células sanguíneas y las pocas reservas de hierro.10

Consejo núm. 2: Comprobar la glucemia con un glucómetro en casa

Las mujeres con mayor riesgo de diabetes gestacional, con un diagnóstico confirmado de diabetes gestacional o que estén interesadas en saber cómo su embarazo y su dieta afectan a su glucemia, deberían considerar comprar un glucómetro para casa y controlar su nivel de azúcar con regularidad. Las horas del día para realizar la prueba son: el nivel de glucosa en sangre en ayunas a primera hora de la mañana y de una a dos horas después de cada comida o refrigerio.

Incluso solo dos semanas de prueba pueden mostrar rápidamente cómo los alimentos que estás consumiendo afectan a las medidas, lo que te permite ajustar tu dieta en consecuencia. Denominado “comer según el medidor”, el control en casa “es una forma proactiva de actuar”, dicen Nichols y Jovanovic. “Puede ser incómodo, pero el glucómetro no miente”. Si tu nivel de azúcar en sangre es alto, debes hacer algo al respecto”, dice Nichols.

Ambas señalan que si durante un par de semanas muestras niveles normales de azúcar en sangre, puedes seguir comiendo de la misma forma en la que lo haces. Solo ten en cuenta que si las cifras están bien al principio del embarazo, debes volver a comprobarlas durante algunas semanas entre la semana 24 y 28, ya que la resistencia a la insulina aumenta al final del embarazo. Algunas personas como Natalie Thompson Cooper han elegido comprobar por ellas mismas su nivel de azúcar en sangre de forma regular durante todo el embarazo.

Hay muchos tipos de glucómetros para usar en casa disponibles en la farmacia de tu barrio. Sigue las instrucciones de tu glucómetro en particular. En general, lávate las manos con agua y jabón y sécate bien antes de hacer la prueba. No uses toallitas con alcohol, ya que pueden alterar el resultado. Además, no toques ningún alimento antes de hacer la prueba, porque también pueden hacer que las cifras sean más altas.

Si bien aún no se conocen los resultados óptimos debido a que los niveles de azúcar en sangre son un proceso continuo, el consenso generalizado es que aspires a conseguir los siguientes resultados:

  • Glucosa en ayunas en el límite superior del rango de 90-99 mg/dl (5,0 a 5,5 mmol/l); menos de 90 mg/dl es óptimo.
  • 1 hora después de la comida (posprandial), glucosa en sangre menor de 140 mg/dl (7,8 mmol/l); menos de 120 mg/dl es óptimo.
  • 2 horas después de la comida, una glucosa en sangre de menos de 120 mg/dl (6,7 mmol/l); volver a 90 mg/dl es lo óptimo.
  • Evita mantener los niveles de glucosa en sangre demasiado bajos (por debajo de 4,5 mg/dl) ya que existe un aumento en la probabilidad de que sean pequeños para su edad gestacional; es posible que no le estés dando a tu bebé suficiente alimentación.

Lleva un registro de las cifras diarias de glucosa en sangre, los alimentos que comiste y el ejercicio que hiciste, ya sea en una computadora portátil o con una de aplicación en internet. La aplicación de seguimiento SugarStats es gratuita y sencilla de usar.

Consejo núm. 3: Entender las opciones de detección y diagnóstico

La detección de diabetes gestacional normalmente se da en el primer trimestre en las mujeres con alto riesgo (mujeres con diabetes gestacional o SOP previo) y entre 24 y 28 semanas en todas las demás mujeres embarazadas. La primera prueba es normalmente la prueba de tolerancia a la glucosa: tomar una bebida dulce almibarada con 50 mg de azúcar y analizar la glucosa en sangre una hora más tarde.

Nichols blogueó sobre su propia experiencia con la prueba durante su embarazo en 2015 y cómo no la pasó por un punto, con 141 mg/dl (7,9 mmol/l) en lugar del corte de 140 mg/dl (7,8 mmol/l). Su fracaso fue probablemente porque estaba siguiendo una dieta baja en carbohidratos antes de la prueba. Cuando se midió los niveles de azúcar en sangre en su casa, eran perfectamente normales y descartó un diagnóstico de diabetes gestacional.

Los falsos positivos en la prueba de tolerancia a la glucosa son comunes, especialmente en mujeres que llevan una dieta baja en carbohidratos o cetogénica de bajo índice glucémico, ya que sus cuerpos no están acostumbrados a gestionar esa cantidad de azúcar a la vez. A muchas mujeres les es difícil beber el líquido azucarado, y les causa náuseas, vómitos, mareos y dolor de cabeza. Los estudios han demostrado que consumir 50 g de azúcar en 28 gominolas o en 10 dulces de regaliz muy populares (en Norte América) con sabor a fresa llamados “Twizzlers” puede ser más fácil de tolerar, con menos efectos secundarios, pero siguen produciendo los mismos resultados.11

Dulces de regaliz

Twizzlers

Por lo general, las mujeres que no pasan la prueba de tolerancia a la glucosa deben someterse al examen de tolerancia a la glucosa oral de tres horas para confirmar el diagnóstico de diabetes gestacional. Eso conlleva beber dos veces la cantidad de azúcar (100 g) y hacerse análisis de sangre cada hora en las siguientes tres horas.12

Nichols señala en su artículo sobre su fracaso en la prueba que el método de detección en dos pasos para la diabetes gestacional está desactualizado, ya que un porcentaje bastante alto de mujeres sanas “fracasa” en la primera prueba, mientras que algunas mujeres con una producción excesiva de insulina “la pasan” y nunca se les diagnostica oficialmente.

“Es por eso que la Asociación Internacional de Diabetes y el Grupo de Estudio del Embarazo (IADPSG), la Organización Mundial de la Salud (OMS) y casi todos los países aparte de los Estados Unidos recomiendan una prueba de tolerancia a la glucosa más confiable y específica, con 75 g de glucosa y 2 horas, que se hace en ayunas e incluye límites más rígidos para el diagnóstico”, dice ella. Sin embargo, la prueba de 75 g en ayunas sigue sin ser la prueba estándar en todos los países, y puede causar que más mujeres sean diagnosticadas con diabetes gestacional (probablemente porque abarca a las mujeres con diabetes gestacional “leve”).13

Nichols y Jovanovic señalan que las mujeres pueden renunciar a las pruebas si, a cambio, optan por llevar un seguimiento del nivel de azúcar en sangre en casa. Si le muestras a tu médico los resultados de las mediciones, normalmente puedes convencerlos de que pasen por alto otras pruebas. “Siempre puedes declinar las pruebas. Tienes ese derecho. Pero deberías llevar un seguimiento de tu glucosa”, dice Nichols. Jovanovic aconseja: “Tan solo muéstrales el nivel de azúcar en sangre medido en casa. Eso es lo que importa”.

Algunas mujeres que llevan dietas bajas en carbohidratos/altas en grasas o cetogénicas deciden declinar por completo las pruebas estándar de diabetes gestacional. Katie Bravie, de Hobart, Tasmania, hizo precisamente eso. Ahora tiene 26 años y lleva 32 semanas de embarazo, y perdió 23 kg (52 lb) en los dos años anteriores siguiendo la dieta cetogénica. Aborrece volver a meter cualquier azúcar en su cuerpo, incluso en una prueba. Su matrona le exigió que hiciera la prueba de tolerancia y le dijo que no había otras opciones.

“Acudí a mi médico de cabecera para recibir apoyo, el cual conocía mi recorrido con la pérdida de peso y keto. Ella me dijo que beber esa cantidad de azúcar me enfermaría tras dos años sin comer azúcar y provocaría un falso positivo”.

En su lugar, la doctora hizo una prueba de HbA1c y una prueba llamada fructosamina, que es otra forma de evaluar la presencia de niveles altos de azúcar en sangre. Sus resultados fueron buenos. Sigue comiendo de forma cetogénica durante el embarazo. “Me encanta llevar el embarazo haciendo keto”, comenta Katie, que dice que su matrona sigue “enloquecida” por la presencia de cetonas en la orina. “Pero me reí de ello en secreto. Sé que estoy bien”.14

Consejo núm. 4: Lleva una alimentación de “alimentos reales” con una gran cantidad de nutrientes

La portada del libro de Nichols presenta dos huevos fritos con aguacate en rodajas y tomates cherry: una comida baja en carbohidratos y alta en grasas. “Es el desayuno (o cualquier comida) ideal para la diabetes gestacional”, dice ella. Su consejo: comer alimentos ricos en nutrientes en vez de calorías vacías.

“Algunas personas que comen bajo en carbohidratos simplemente viven de bombas de grasa y café a prueba de balas. Debes tener sentido común en cuanto a la variedad en tu dieta”. Come proteínas como carne, pescado y huevos, refrigerios como frutos secos y semillas, muchas verduras con grasa saludable como aceite de oliva o mantequilla.

Evita todos los alimentos procesados, azúcar añadida, carbohidratos refinados, así como frutas y jugos de frutas con un índice glicémico alto. “No es necesario añadir pan ni cereales para tener un embarazo saludable”, dice Nichols. Presta atención a cómo te sientes y controla tu nivel de azúcar en sangre. “Algunas mujeres embarazadas pueden sentirse mejor comiendo un poco más de carbohidratos, pero creo que a la mayoría de las mujeres con diabetes gestacional y a todas las mujeres embarazadas en general les va mejor con al menos la mitad o una cuarta parte de los carbohidratos recomendados en las pautas nutricionales convencionales (que son más del 65 % de las calorías provenientes de los carbohidratos).

¿Están los programas de diabetes gestacional en todo el mundo difundiendo este mensaje y recomendando comer bajo en carbohidratos? Por desgracia, todavía no.

Sarah H., de 37 años y del sur de Inglaterra, fue diagnosticada con diabetes gestacional hace un mes, al comienzo del tercer trimestre; ahora está en la semana 38. La remitieron a un programa dietético para mujeres con diabetes gestacional. “¡El nutricionista de la NHS me dijo que comiera pan con cada comida y merendara galletas y helado bajo en grasa!”. También le aconsejaron que evitara todas las grasas saturadas y que no dudara en incluir en la dieta jugo de frutas, frutas secas, plátanos, papas fritas y bizcocho.

“¿Qué crees que pasaría si sigo sus consejos?”, dijo Sarah, incrédula, al escribir por correo electrónico a Andreas y al equipo de Diet Doctor el consejo que recibió. Ella cree que ha sido probablemente resistente a la insulina y prediabética durante años.

Descubrió la dieta baja en carbohidratos y Diet Doctor hace cinco años. Durante este embarazo, el tercero, ha estado llevando una dieta baja en carbohidratos más liberal, consumiendo más fruta de lo normal.

Pero ahora con el diagnóstico de diabetes gestacional, sigue una dieta baja en carbohidratos y monitorea su nivel de azúcar en sangre regularmente con un glucómetro en casa, y está bien. “Llevar el registro en casa es genial. Me encanta hacerlo. Puedo ver el efecto de los alimentos que como de inmediato”, dice la profesora de matemáticas. “Sé que si siguiera los consejos dietéticos de la NHS mi nivel de azúcar en sangre sería mucho, mucho peor”.


Anne Mullens

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  1. The New England Journal of Medicine: Hiperglucemia y desenlaces adversos del embarazo

  2. Desde el domingo 23 de julio de 2017

  3. Canadian Diabetes Care Group: El control adecuado de la diabetes gestacional mejora la salud del bebé y de su madre

  4. .

  5. The American Diabetes Association: Un embarazo temprano HbA1c ≥5,9 % (41 mmol/mol) es óptimo para detectar diabetes e identifica a mujeres con mayor riesgo de desenlaces adversos del embarazo

  6. Revista de medicina interna general: Errores en la medición de hemoglobina A1c: cuando los resultados pueden ser engañosos

  7. American Journal of Obstetrics & Gynecology: Un único valor anormal en la prueba de tolerancia oral a la glucosa durante 3 horas en el embarazo se asocia con desenlaces clínicos maternos y neonatales adversos: Una revisión sistemática y metanálisis

  8. American Journal of Obstetrics & Gynecology: El impacto de la adopción de la Asociación Internacional de Diabetes en el Embarazo Criterios del Grupo de Estudio para la detección y el diagnóstico de la diabetes gestacional

  9. World Journal of Diabetes: Indicadores de control glucémico en pacientes con diabetes mellitus gestacional y mujeres embarazadas con diabetes mellitus