Artículo de opinión: El cambio climático es real, pero no culpes a las vacas

Imagen de tres vacas comiendo pasto

¿Es comer carne perjudicial para el planeta? ¿Es la carne picada que tienes en el plato la principal causa de una crisis climática que va en aumento?

Según un nuevo y provocativo artículo del periodista Paul John Scott, recientemente publicado en Minneapolis Star Tribune, no lo es cuando se compara con la quema de combustibles fósiles para los autos, aviones, industria y energía,

Minneapolis Star Tribune: Son los autos, no las vacas (artículo en inglés)

De hecho, Scott cree que el creciente empeño en reducir la carne como si fuera una manera realista de hacer frente al cambio climático hace que la atención se centre en temas equivocados, perjudicándonos a todos. “La apropiación vegetariana de la crisis del clima es imprudente”.

“El cambio climático requiere toda nuestra atención, que todos nos sacrifiquemos y un coraje político sin precedentes…. Esto es lo suficientemente difícil sin la necesidad de luchar contra la percepción de que el activismo alimentario puede haberse apropiado de las prioridades”.

Esto es lo que Scott señala en este artículo de 2200 palabras que es ahora mismo el más comentado y compartido del periódico, con un vivo debate entre la gente a favor y en contra.

La periodista Nina Teicholz, entre muchos otros, lo compartió con sus numerosos seguidores señalando lo siguiente: “Un resumen cuidadoso y completo del tema de la carne y el clima escrito por un periodista independiente. Merece ser tu lectura matinal del domingo”.

Que no te lleve a equívoco, Scott no niega el cambio climático. Está de acuerdo en que es una enorme amenaza que hay que resolver. “La tentación de relacionarlo con la comida es grande”, dice él.

Tampoco es antivegetariano. Según él, optar por comer solo o principalmente plantas es “por supuesto una opción alimentaria personal lícita y merecedora de admiración”.

Tampoco niega que la agricultura, particularmente la ganadería industrializada, contribuya a las emisiones de gases invernadero y metano a la atmósfera, es consciente de ello.

Sin embargo, sostiene que se está sacando de contexto el papel que tiene el consumo de carne en el cambio climático. Desmonta muchas estadísticas de las últimas décadas que se presentan como hechos, y muestra cómo se han distorsionado para ajustarse a otro tipo de intereses.

“Si nos atenemos a las emisiones directas que se conocen, la carga climática de la ganadería se desmorona. El EPA calcula que el 9 % de todas las emisiones directas en los EE. UU. están causadas por la agricultura, en comparación con el 20 % de la industria, el 28 % de la electricidad y el 28 % del transporte. Solo el 3,9 % se deben a la ganadería, la mitad del CO2 que se atribuye hormigón”.

¿Y qué hay del metano? También desmonta tal argumento, señalando que tan solo las fugas de gas natural provocadas en el proceso de fracturación hidráulica liberan 13 teragramos de metano al año a la atmósfera, lo que dobla la cantidad liberada por la ganadería. Añádele a eso el metano liberado por otras fuentes de creción humana —vertederos, aires acondicionados, arrozales— y la contribución de las vacas al metano palidece en comparación.

“EAT Lancet nos debería presionar para que renunciáramos a las cocinas de gas y al arroz, pero eso no fomentaría la necesidad imperiosa de ser vegetarianos”, dice Scott al analizar las personalidades y objetivos del informe de enero de 2019 de EAT Lancet que recomendó reducir el consumo de carne en un 80 % para salvar al planeta del desastre del cambio climático.

EAT Lancet tiene “extraños aliados”, dice él. Entre sus copatrocinadores están “fabricantes de productos químicos como Dupont, el gigante tecnológico Google, el gigante de la contabilidad Deloitte, el coloso de las representaciones públicas Edelman, 13 otras compañías químicas, y 27 productores de alimentos y medicamentos, entre ellos empresas que venden de carbohidratos refinados como Kellogg’s, Nestlé y PepsiCo y otros gigantes de los aceites procesados como Cargill y Unilever”.

Él pregunta con sarcasmo: “Nos podríamos preguntar qué lleva a estos motores del capitalismo a defender el cierre de todos los asadores, restaurantes de ostras y barbacoas”. La respuesta: los beneficios.

Echa un vistazo al provocativo y bien escrito artículo de Scott. ¿Estás de acuerdo con su investigación y punto de vista?

Aquí en Diet Doctor nos preocupan profundamente estos temas. Creemos en una gestión respetuosa con el medioambiente que produzca los alimentos naturales más saludables que sean beneficiosos para la vida humana y el planeta. Creemos que la dieta vegetariana baja en carbos es una dieta realista y saludable. Y creemos que todos los productos animales deben ser criados de las forma más humana y respetuosa con el medioambiente posible.

Consulta nuestros otros recursos sobre este completo e importante tema a continuación.

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