¿Qué dieta causa cáncer?

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Cuando se hizo evidente que los factores ambientales tienen efecto en las tasas de cáncer, la principal sospechosa fue la alimentación. La pregunta natural, por lo tanto, fue qué parte específica de la alimentación era responsable. La sospechosa inmediata fue la grasa alimentaria. Desde finales de la década de 1970 hasta la década de 1990, sufrimos una fobia histérica a la grasa. Pensamos que comer grasa causaba todo lo malo. Causaba obesidad; causaba colesterol alto; causaba cardiopatías; probablemente también causaba mal aliento, pérdida de cabello y que te cortaras con un papel.

No había pruebas reales de que esta teoría sobre la grasa alimentaria, que los humanos hemos estado comiendo desde, bueno, desde que nos convertimos en humanos, fuera realmente cierta. Pero realmente no importaba, porque todo el mundo científico se veía a través del prisma de que la grasa alimentaria es mala. ¿Quién necesita pruebas si tienes dogma?

fung1_esTodo lo malo era causado por la grasa alimentaria, por lo que probablemente también causó cáncer. Realmente nadie sabía por qué la grasa alimentaría debería de causar cáncer. Nadie había observado realmente que las personas que comían mucha grasa tuvieran mucho cáncer. Pero no importó. La cuestión era culpar a la grasa de todo. ¡Así que a jugar!

Con los rumores como fundamento, el Instituto Nacional de Salud invirtió millones de dólares en un enorme estudio para demostrar que la grasa alimentaria causaba aumento de peso, ataques cardíacos y también cáncer de mama. En esta Iniciativa de Salud de la Mujer se inscribió a cerca de 50.000 mujeres en un enorme ensayo controlado aleatorizado: el método de referencia de la medicina fundamentada en datos científicos. Algunas mujeres recibieron instrucciones de seguir su dieta habitual, y el otro grupo redujo la grasa alimentaria al 20 % de las calorías y aumentó los cereales, las verduras y las frutas.

Durante los siguientes 8,1 años, estas mujeres redujeron la grasa alimentaria y la ingesta calórica general con la ferviente creencia de que se reduciría el peso, las enfermedades cardíacas y el cáncer. ¿Estaba justificada su fe en los médicos e investigadores? Umm, bueno, la respuesta es no, no y no. Se publicó en 2007, y no hubo una reducción de las cardiopatías, su peso no cambió y las tasas de cáncer de mama, bueno, tampoco fueron mejores. Fue una derrota impresionante. Si la reducción de la grasa alimentaria no reduce las tasas de cáncer de mama, entonces era muy probable que la grasa alimentaria no causara cáncer de mama.

La reducción de la grasa alimentaria y la ingesta calórica no produjo ningún beneficio cuantificable. El único ensayo controlado aleatorio a gran escala de una dieta baja en grasas realizado fue un completo desastre. Los beneficios de una dieta baja en grasas, si es que existen, son tan minúsculos que son indetectables. Esto contradecía directamente las creencias predominantes de toda la comunidad científica. Podíamos:

  1. Creer en la ciencia, este conocimiento costoso y difícil de obtener sobre que la restricción de la grasa alimentaria no tenía beneficios
  2. Ignorar los resultados, porque no coincidían con nuestras ideas preconcebidas.

fung2_esEl ganador fue el número 2. Era mucho más fácil seguir haciendo lo mismo, incluso si era totalmente ineficaz. La gente enfermaría más, pero bueno, al menos no necesitábamos volver a aprender la ciencia nutricional. Simplemente enterramos la cabeza en la arena y llamamos a este enorme e importante estudio fake news.

Entonces, la siguiente idea fue que tal vez el cáncer fuera causado por la falta de nutrientes en lugar del exceso de nutrientes. Aquí, la mirada se posó en la fibra alimentaria. El legendario cirujano irlandés Denis Burkitt pasó la mayor parte de su carrera en África, donde observó que todas las “enfermedades de la civilización” estaban notablemente ausentes en las poblaciones nativas africanas. Esto incluía el cáncer, que era raro en los africanos que llevaban una dieta tradicional. Los africanos comían muchísima fibra alimentaria, por lo que concluyó que un consumo alto de fibra alimentaria podría prevenir el cáncer. Siguiendo esta línea de razonamiento, escribió un best seller internacional “No olvides la fibra en tu dieta”.

Era una hipótesis bastante coherente, pero no existían pruebas en ese momento para decir si era realmente cierto. Entonces, una vez más, millones de dólares de investigación en salud se movilizaron para encontrar una respuesta. ¿Comer más fibra evitaría el cáncer de colon de adenomas (una forma premaligna)? En 1999, un análisis de más de 16.000 mujeres del Estudio de salud de enfermeras durante 16 años no mostró una correlación entre la cantidad de fibra que comían y el riesgo de adenomas.

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Al año siguiente, la prueba definitiva de su inutilidad fue publicada en el prestigioso New England Journal of Medicine. En un ensayo de 1303 pacientes se asignó suplementos de fibra o no a pacientes al azar, y luego se calculó cuántas personas desarrollaron adenomas.

Desafortunadamente, esa cifra resultó ser exactamente la misma, ya tomaran la fibra extra o no. Sí, la fibra puede mejorar tus deposiciones, pero no, no previene el cáncer. Vaya.

Entonces, ¿y las vitaminas? A la gente le encanta tomar suplementos vitamínicos con la creencia de que nuestra dieta procesada moderna carece de algún nutriente esencial, lo que nos hace enfermar. El ácido fólico es una vitamina B necesaria para el crecimiento de muchas células. La suplementación con ácido fólico ha reducido significativamente la incidencia de defectos del tubo neural. Tal vez podría reducir las tasas de cáncer también.

A principios de la década de 2000, hubo una gran ola de entusiasmo por los suplementos de vitamina B. Los niveles de homocisteína en la sangre se correlacionaron con muchas enfermedades, y resulta que altas dosis de vitamina B podrían reducir los niveles de homocisteína. Desafortunadamente, como más tarde supimos, esto no tendría ningún efecto beneficioso, ya que la homocisteína era solo un marcador de enfermedad y no causal. ¿Reducirían los suplementos de ácido fólico el cáncer de colon?

Un ensayo aleatorizado y controlado sobre la administración de suplementos de ácido fólico a pacientes de alto riesgo arrojó una respuesta sorprendente. Sorprendentemente mala, quiero decir. No hubo efecto protector por tomar suplementos de ácido fólico. Además, pareció aumentar el riesgo de cáncer avanzado, y también aumentó la tasa de adenomas. ¡Vaya! Aquí los investigadores intentaban prevenir el cáncer y en cambio les daban más cáncer a los pacientes. Lo peor estaba aún por llegar.

En 2009, el ensayo de NORVIT con altas dosis de ácido fólico y suplementos de vitamina B también mostró MÁS, no menos, cáncer. Hubo un aumento del 21 % de cáncer y un aumento del 38 % de muerte por cáncer. ¡Madre mía! Por supuesto, en retrospectiva, esto es completamente lógico. Las células cancerosas se reproducen a velocidades prodigiosas. Esto requiere todo tipo de factores de crecimiento y nutrientes para crecer. Con muchos nutrientes, las células cancerosas de crecimiento rápido pueden aprovecharse mejor. Es como rociar fertilizantes en un campo vacío. Quieres pasto, pero las malas hierbas (que son las plantas de más rápido crecimiento) son las que absorben los nutrientes y crecen como, bueno, las malas hierbas. Las células cancerosas son muy activas y crecen como, bueno, malas hierbas.

fung4_es¿Qué pasa con el beta caroteno y la vitamina E? Este nutriente le da a las zanahorias su color anaranjado y quizás este suplemento podría reducir el cáncer debido a sus efectos antioxidantes. La vitamina E causó furor en la década de 1990 por la misma razón, y se suponía que la suplementación con dosis altas curaba el cáncer. Los estudios epidemiológicos (estudios de observación, uno de los estudios más peligrosos y propensos a errores en medicina) mostraron que las dietas altas en estos alimentos se asociaron con una mejor salud. Quizás la suplementación podía ayudar.

Lamentablemente, no resultó exactamente como se esperaba. Un estudio aleatorizado en 1994 mostró que ninguna de las sustancias pudo reducir las tasas de cáncer o muerte. El beta caroteno no solo no previno el cáncer, sino que también aumentó las tasas de cáncer y muerte. Darle a las células cancerosas las vitaminas necesarias para un alto nivel de crecimiento resultó ser una idea no tan buena. No estábamos salvando pacientes, ¡los estábamos matando! ¡Vaya, vaya!

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Esto se debe al simple hecho de que el cáncer no es una enfermedad de deficiencia de nutrientes como el escorbuto. El escorbuto es una enfermedad de deficiencia de vitamina C, por lo que administrar vitamina C lo cura. El cáncer no es una enfermedad causada por la deficiencia de vitaminas, por lo que complementar las vitaminas no es especialmente útil.

Entonces, esto es lo que nos queda.

  • La alimentación juega un papel importante en el cáncer
  • El cáncer no es causado por mucha grasa en la dieta
  • El cáncer no es causado por la falta de fibra alimentaria
  • El cáncer no es causado por la deficiencia de vitaminas
  • El cáncer está estrechamente relacionado con la obesidad

Si bien puede sonar trivial, estos 5 bits de conocimiento necesitaron, literalmente, cientos de millones de dólares en dinero de investigación, repartidos en 25 años para ser descubiertos. El quinto dato solo está ganando reconocimiento en los últimos años.

Recientemente, el CDC publicó un informe titulado “Tendencias en la incidencia de cánceres asociados con el sobrepeso y la obesidad en Estados Unidos, 2005-2014” que destaca el hecho de que al menos 13 cánceres están asociados y representan un asombroso 40 % de todos los cánceres diagnosticados en 2014. Comprendía el 55 % de los cánceres en las mujeres y el 24 % en los hombres. Peor aun, la incidencia de estos cánceres asociados con la obesidad aumentaba rápidamente. El aumento de peso de solo 5 kg (11 lb) en adultos aumentó el riesgo de cáncer de mama en un 11 %.

Lo que esto significa es que el cáncer no es necesariamente una enfermedad específica de las vitaminas o macronutrientes (carbohidratos vs proteína vs grasa). En términos más generales, el cáncer está relacionado con el metabolismo general. El cáncer es una enfermedad metabólica en el fondo. Actualmente, se reconoce que los dos genes más comúnmente mutados en los cánceres humanos, p53 y PTEN, están íntimamente relacionados con las señales en el metabolismo celular.


Dr. Jason Fung

 
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El Dr. Fung tiene su propio blog en idmprogram.com. También publica frecuentemente en Twitter.

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The Obesity Code

Su libro nuevo, The Complete Guide to Fasting también está disponible en Amazon en inglés.

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