10 consejos para comer bajo en carbohidratos en el hospital

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“¡Todo lo de este menú está lleno de carbohidratos!”

“¡No hay nada aquí que pueda comer con mi diabetes!”

“Estoy seguro de que ganaré peso con este menú.”

“Este menú es horrible para los diabéticos!”

Ahhh, música para mis oídos… no porque disfrute viendo a mis pacientes frustrados, sino porque este tipo de comentarios significa que reconocen el problema de los menús típicos de hospital. El triste estado de los menús hospitalarios que se centra en opciones bajas en grasas es un problema universal y se ha ignorado durante mucho tiempo.

Los hospitales superan el reto de proporcionar dietas especiales, como dietas bajas en sal, sin lactosa, sin gluten y para personas con alergias a alimentos, pero no cumplen al ofrecer opciones bajas en carbohidratos. Para personas con problemas médicos que son sensibles a la ingesta de carbohidratos (por ejemplo, obesidad, diabetes), pedir comida en un hospital será inevitablemente una experiencia frustrante.

Sin embargo, en el caso de que alguien que quiera comer bajo en carbohidratos sea hospitalizado y expuesto a menús alimentarios arcaicos y mal elaborados, existen estrategias para controlar la situación y mejorar la calidad de las comidas. Aunque principalmente están dirigidas a las personas con diabetes en el ámbito hospitalario, los principios de estas estrategias son aplicables a cualquier persona que quiera comer bajo en carbohidratos en el hospital cuando se enfrenta a opciones de alimentos limitadas.

Comida hospitalaria

Por muy poco apetecible que sea la comida del hospital, no es necesario que sea peligrosa. ¿Por qué, entonces, los hospitales les dan comidas altas en carbohidratos a los pacientes que fisiológicamente no pueden tolerar los carbohidratos (aquellos con diabetes)?

Entiendo que hay muchas influencias: guías dietéticas, satisfacción del paciente, preparación de los alimentos, costo de los alimentos, etc., pero eso no excusa las deplorables opciones de alimentos disponibles para las personas que más necesitan nutrición de calidad.

En nuestra cultura de asistencia sanitaria a base de parches (tratando los síntomas, no la causa), las organizaciones de atención médica continúan desempeñando mal con sus enfoques de atención al paciente cortoplacistas; están más preocupados por las estrategias de ahorro de costos a corto plazo que de los beneficios más sustanciales de larga duración que proporcionan la comida real y no procesada. Este enfoque cortoplacista en la atención médica es inaceptable, especialmente cuando yo y otros médicos afines nos esforzamos en primera línea para brindar la mejor atención posible a los pacientes que ya son víctimas de décadas de política, mercadotecnia y mala ciencia.

“Dieta diabética”

Tal vez la dieta más común para los pacientes diabéticos en el hospital es la dieta de “carbohidratos constantes” que permite 60 gramos de carbohidratos por comida, alentando a los pacientes a consumir relativamente la misma cantidad de carbohidratos durante cada una de las tres comidas al día. La dieta normalmente también permite 1-2 refrigerios al día que contienen hasta 15 gramos de carbohidratos. Lamentablemente, eso significa que un paciente diabético en el hospital podría consumir 210 gramos de carbohidratos (compuestos de azúcar) al día.

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Enlace: Volumen de 210 gramos de azúcar

La lógica de esta dieta de “carbohidratos constantes” es que es más fácil (y más seguro) dosificar la insulina para que coincida con la cantidad de carbohidratos ingeridos cuando la cantidad de carbohidratos es relativamente constante durante el día. Por el contrario, una cantidad variable de carbohidratos consumidos durante el día requiere una dosis variable de insulina, lo que hace más difícil lograr un buen control glucémico y también aumenta el riesgo de hipoglucemia (bajo nivel de glucosa), un riesgo de recibir demasiada insulina.

La American Diabetes Association (ADA) ya no respalda explícitamente un límite específico de carbohidratos, reconociendo que existen variados enfoques alimentarios que pueden ser beneficiosos y que la dieta debe personalizarse para cada persona. En 2002, la ADA publicó una declaración denunciando la denominación de “dieta ADA”:

Aunque el término “dieta ADA” nunca se ha definido claramente, en el pasado normalmente significaba un nivel de calorías decidido por el médico con un porcentaje específico de carbohidratos, proteínas y grasas basado en las listas de intercambio. Se recomienda que el término “dieta ADA” ya no se use, debido a que la ADA ya no respalda ningún plan de comidas individual ni porcentajes específicos de macronutrientes como hacía en el pasado.

Sin embargo, el daño ya está hecho, ya que su influencia sobrevive en hospitales de todo el mundo que continúan suscribiendo este enfoque alimentario desactualizado y alto en carbohidratos para controlar la diabetes, de modo que cualquier referencia a una “Dieta diabética” o “Dieta ADA” normalmente es la dieta “constante en carbohidratos” que permite (e incluso fomenta) 60 gramos de carbohidratos por comida.

Estrategias para mejorar las comidas en el hospital

¿Qué puedes hacer entonces si quieres comer bajo en carbohidratos en el hospital? Si no hay un menú bajo en carbohidratos bien diseñado disponible, puedes usar las siguientes estrategias para mejorar la ingesta alimentaria cuando tu salud está en riesgo.

1. Pregúntale a tu médico qué dieta pedirá para ti. Esta pregunta es una excelente manera de comenzar la conversación. Si tu médico dice, “una dieta ADA de 1800 calorías”, estas son las dos mejores opciones: 1) salir corriendo, no andando, a otro hospital; 2) preguntarle por alguien que haya agarrado una revista médica hace menos tiempo que el dinosaurio que te acabas de encontrar. Sin embargo, de forma más realista esta es tu oportunidad de abogar por tu propia salud pidiendo acceso a opciones de alimentos bajos en carbohidratos. Para los diabéticos, los Estándares de Atención Médica en Diabetes de 2017 señalan:

Las recomendaciones nutricionales actuales aconsejan la individualización según los objetivos del tratamiento, los parámetros fisiológicos y el uso de medicamentos.

Además,

El autocontrol de la diabetes en el hospital puede ser apropiado para pacientes jóvenes y adultos seleccionados. Los candidatos incluyen pacientes que llevan con éxito el autocontrol de la diabetes en casa, que poseen las habilidades cognitivas y físicas necesarias para autoadministrarse la insulina con éxito y realizar un autocontrol de la glucemia. . . llevar una ingesta oral adecuada, ser competentes en la estimación de los carbohidratos . . .

La ADA ha allanado el camino para que puedas controlar tu propia diabetes. Pídele permiso a tu médico para hacerlo.

También ten cuidado con la “Dieta cardíaca”: la dieta predeterminada que piden los médicos perezosos para cualquier persona que perciban que está en riesgo de padecer una enfermedad cardiovascular. Es baja en grasas, baja en grasas saturadas, baja en sodio y terriblemente poco apetecible. Las llamadas “pruebas” para este enfoque alimentario han sido refutadas numerosas veces, pero este dogma bajo en grasas permanece arraigado en la atención médica.

2. Mezcla y combina. Selecciona la mejor comida baja en carbohidratos disponible con fuentes de calidad de proteínas y grasas: carne, pescado, verduras y productos lácteos enteros. Luego, si es necesario, explora el menú y selecciona cualquier opción baja en carbohidratos de otras opciones del menú para crear tu propia comida baja en carbohidratos. No te sientas atrapado por las comidas predeterminadas del menú. Si ves un ingrediente que te gustaría que viniera con una comida diferente, solicita un cambio, añádelo, quítalo o haz lo que sea necesario para crear una mejor comida baja en carbohidratos. Por ejemplo, es posible que tengas que pedirle a la cocina que no te ponga las porciones altas de carbohidratos (“¿Puede darme una hamburguesa sin el pan?”). O pedir ingredientes específicos que sean parte de otros platos (“¿Me puede dar los huevos revueltos y cebollas que son parte del burrito del desayuno junto con el jamón de los huevos Benedicto?”). Sé creativo.

3. Elige las guarniciones. A menudo hay varias opciones a la carta disponibles en el menú que pueden complementar otras opciones del menú, o quizás algunas opciones a la carta juntas pueden convertirse en una comida razonable. Por ejemplo: huevos duros y una guarnición de tocino/salchicha; pechuga de pollo y una guarnición de verduras sin almidón.

4. Pide una dieta general. Especialmente si hay limitaciones en tu dieta, pide una dieta sin restricciones (por ejemplo, general). Una dieta “general” puede darte la flexibilidad de pedir varias opciones del menú y luego comer solo los ingredientes bajos en carbohidratos. Si en el comedor no retiran los productos altos en carbohidratos, simplemente déjalos a un lado. No es “desperdiciar comida” si desde un principio no era comida real.

5. Ten cuidado con los rellenos/aglutinantes. Un secreto sucio en algunos restaurantes es mezclar ingredientes baratos con ingredientes de mayor calidad. Por ejemplo, algunos restaurantes/cocinas añaden masa de panqueques a los huevos revueltos: los huevos tendrán una textura más esponjosa. No solo es una medida de ahorro, sino que los huevos son más atractivos para los clientes. Para evitar este riesgo, solicita los huevos hervidos, fritos o escalfados. El pastel de carne y las albóndigas se preparan con frecuencia con migas de pan como agente aglutinante para evitar que se deshagan, y muchas salsas contienen espesantes, como harina o almidón de maíz. Al pedir, pregunta por los ingredientes.

6. Negocia un período de prueba. Pide la oportunidad de demostrarle a tu equipo de tratamiento que puedes controlar la glucosa eligiendo lo que comes. Establece parámetros y una cronología para convencerlos de que lo intenten. Ejemplos: ¿Podrían por favor darme la oportunidad de demostrar que puedo controlar mi glucosa con las elecciones de alimentos si tengo la libertad de elegir de una dieta general? Si mi glucosa no es inferior a 150 en el próximo período de 24 horas, puede reanudar su dieta preferida”. 1

7. Lleva comida de fuera del hospital. Es posible que debas solicitar permiso a tu equipo de tratamiento para permitir que le traigan alimentos externos si estás siguiendo una dieta restringida, ya se los lleven amigos o familiares. Si sabes que te hospitalizarán (por ejemplo, con una cirugía opcional), trae tu propio suministro de alimentos que sean fáciles de transportar y que no se echen a perder. Ten en cuenta que las limitaciones de una dieta restringida todavía se aplican a los alimentos traídos al hospital, y por lo tanto, el contenido de los alimentos debe ser compatible con la dieta que se haya pedido. Un buen argumento para este enfoque es que esta opción realmente beneficia al hospital en términos de reducción de costos de alimentos y laborales.

8. Mantén tu propio registro de comidas/glucosa. Tal vez la mejor herramienta (y la menos utilizada) a tu disposición es el medidor de glucosa o, mejor aun, un medidor de glucosa continuo. Comprueba y registra tu glucosa inmediatamente antes de la comida, y luego haz otra medición de glucosa 60-90 minutos después de la comida (tendrás que solicitar esta medición de glucosa después de la comida o hacerla tú mismo, no se realiza de forma rutinaria). Controlar cómo la glucosa se ve afectada por los alimentos que consumes es una poderosa herramienta para controlar la diabetes. Usa este conocimiento para seleccionar alimentos que causen poco o ningún aumento en la glucosa, y evita los alimentos que aumentan la glucosa. Este método de control también puede ser la única forma en que sabrás si se mezclaron ingredientes “secretos” en tu comida (ver el n. ° 5).

9. Saltarse comidas/ayunar. Hay muchas situaciones en el hospital que requieren el estado de NPO (“nada por la boca”), la mayoría de las veces en procedimientos quirúrgicos, algunos estudios radiológicos y como parte del plan de tratamiento para ciertas afecciones médicas (por ejemplo, pancreatitis aguda). Aunque muchas personas actúan como si fueran a morirse por perderse solo una comida (constantemente recibo pacientes enojados por el hambre), el ayuno (específicamente el ayuno intermitente, no el ayuno prolongado) puede ser una herramienta metabólica muy útil (y apropiada), incluso para aquellos que están lo suficientemente enfermos como para acabar en un hospital. Los hospitales sin duda están de acuerdo con la convención arbitraria de 3 comidas al día, pero eso no significa que debas hacerlo. Dicho esto, si estás hospitalizado por una enfermedad aguda, asegúrate de estar recibiendo la ingesta nutricional adecuada; puedes atender tus trastornos metabólicos a largo plazo más adelante. Obviamente, el ayuno no se recomienda si estás diagnosticado con peso insuficiente o desnutrición. 

10. Expresa tus opiniones a la administración. Si tu equipo de atención simplemente no se esfuerza por satisfacer tus necesidades nutricionales, puede ser necesario involucrar a la administración, ya sea un supervisor de enfermería u otro puesto de autoridad disponible en el hospital. También puede haber un defensor de los pacientes disponible para ayudarte durante un conflicto. Aunque estas medidas solo deben exigirse en situaciones excepcionales, animo a que se proporcionen opiniones no urgentes a los administradores del hospital acerca de la calidad y disponibilidad de las opciones de alimentos bajos en carbohidratos. Estas opiniones se pueden dar con una encuesta o, mejor aun, una carta bien escrita. Si no se llama la atención sobre el problema, no hay ninguna posibilidad de convencer a la administración para que mejore las opciones de los alimentos. No olvides señalar los aspectos positivos y negativos. Significa mucho para los empleados del hospital que proporcionan una atención excepcional cuando los elogias.

Precaución: No amenaces a nadie con acciones legales. Puedes encontrar consejos que recomiendan estas medidas cuando no se consigue la comida que uno quiere en el hospital. Este enfoque es erróneo debido a lo siguiente: 1) No hay caso. Los hospitales tienen las guías dietéticas de su parte, y sus dietas para diabéticos no constituyen una desviación del estándar de atención. 2) Puede afectar negativamente a tu cuidado, incluso si es solo de manera sutil. El personal de atención médica está demasiado familiarizado con pacientes exacerbados y con que se sienten derecho que amenazan con acciones legales si no se salen con la suya. Sé educado y respetuoso: eso contribuirá en gran medida a obtener el tipo de atención que quieres.

Sé proactivo

Ya es suficientemente malo que ser hospitalizado pueda ser inesperado y desagradable; también puedes sentir haber perdido tu independencia en actividades básicas, incluida la alimentación. Los hospitales (y la asistencia sanitaria en general) pueden estar rezagados con respecto a la ciencia cuando se trata de nutrición, pero puedes emplear las estrategias mencionadas anteriormente para recuperar el sentido del control y obtener mejores alimentos cuando la nutrición adecuada debe ser una prioridad.


Dr. Christopher Stadtherr

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  1. Ningún paciente mío me ha hecho nunca este tipo de solicitud, pero estaría encantado de complacerle si pudieran expresar un plan razonable.

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