“Empecé a comer para sanar”

Sebastián Aguilar llegó a pesar más de 130 kilos. Le costaba descansar, hacer deporte, y además empezó a desarrollar problemas de salud, como una fascitis plantar. Sentía que tenía una adicción a la comida.

Se animó a probar una alimentación baja en carbohidratos, y rápidamente empezó a notar cambios favorables en su salud. Descubrió que a partir de llevar una alimentación saludable podía sanar los problemas que lo aquejaban.

Mira el video de arriba y escucha la historia de Sebastián en sus propias palabras.

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Transcripción del video

Sebastián:  Siempre cuento el ejemplo de un curso de coaching que hacía, en donde un gran amigo llevaba unas bolsas de caramelos gigantes. Y por ahí iba comiendo, a lo largo del curso de dos tres horas, cerca de treinta caramelos; y decía “tengo que parar”, pero era realmente algo que me excedía, no lo podía controlar. En los mismos cursos que hoy seguimos teniendo, está la comida ahí, está en la mesa, y no me llama, y no la necesito. Y ahí es donde tomé más conciencia de la adicción que estaba teniendo al azúcar, a los carbohidratos y a la comida misma.

Creo que el peor momento lo tuve en febrero, marzo del 2018. Estaba pesando 130 kilos o más. Estando mal de salud, sin hacer deporte, (o) si hacía deporte me dolían mucho las piernas. Me generé una fascitis plantar importante, que al día de hoy todavía me duele, por el exceso de sobrepeso y los golpes que tenía en los talones.

Y después, el descanso. Prácticamente no podía descansar, porque dormía mal, roncaba, sentía que era algo que crecía y que no lo podía controlar. Estaba fuera de mi control.

Descubrí la dieta baja en carbohidratos por un enlace que mandó un amigo en un grupo de whatsapp, un vídeo. Lo ví, ya la conocía antiguamente (a la dieta), pero tenía muchos prejuicios y muchas… como que pasaban muchas cosas malas, digamos, pero estaba en una instancia en que la verdad que era un enfermo, y cualquier medicina que podía ser posible era merecida a probar.

Por lo cual, empecé a probar, los resultados se empezaron a ver, se empezaron a ver rápido. No sólo a nivel físico, sino también a nivel mental. Me sentía como mucho más conectado. Y los resultados trajeron nuevos resultados, pude empezar a incrementar mi actividad en el deporte, me practiqué algunos análisis médicos que reflejaban todavía mucho mejor todo lo que estaba pasando en mi cuerpo, y ahí fui descubriendo el poder de esta alimentación además de baja en carbohidratos sin procesados o ultraprocesados.

Lo que más disfruto de esta alimentación es saber que no es necesario tener que comer todo el día. Antiguamente me obligaba a desayunar, cuando era algo que realmente me daba hasta náuseas, y ahora a lo mejor espero algún momento de la mañana… y también me gusta no tener restricción en cuanto a la cantidad, sino que se que un domingo puedo comer un asado, y que tiene que ver en cómo combino y en cómo hago las comidas y cómo las uso. Y también creo que lo que más disfruto es que empecé a comer para sanar. Saber que con esta alimentación voy sanando lo que me va pasando.

En lo social, bueno, yo noté mucha resistencia del entorno, de amigos, del ambiente de trabajo, porque todo el mundo como que se asusta y te dice “¡no, pero estás muy flaco!”. Bueno, pero antes se quejaban de que estaba gordo, ahora se quejan de que estoy flaco, ¡pongámonos de acuerdo! Y todos muchas veces estamos como atados a esos viejos paradigmas de decir “no, esto no se puede hacer”, en vez de experimentar qué le pasa a uno en relación a eso, no?

Claro, algunos se enojaban, “¿pero como no vas a tomar cerveza?” bueno, le digo, “pero podemos compartir un momento y vos tomás cerveza y yo tomo agua, o tomo un té o tomo otra cosa y el momento se comparte igual”.

Creo que es importante tener muy claro uno los conceptos de lo que está haciendo y cómo se va sintiendo en relación a eso, porque la verdad que el entorno te va empujando en el sentido contrario, por todo lo que se cree.

(Me gustaría) invitar a que la gente pueda probar y que no deje su poder, como me pasaba a mi, en la bolsa de caramelos que estaba en la mesa, sino saber que el poder lo tiene uno, y que a lo mejor en esa relación puede trabajar y puede cambiarlo, y esta alimentación es una herramienta casi perfecta para hacerlo.


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