¿Hay evidencias a favor de reducir la carne roja?

Carne sobre tabla de madera

Durante décadas hemos escuchado que la carne roja causa cáncer, cardiopatías y muertes prematuras.

Pero, ¿es realmente así? ¿Las evidencias de la mejor calidad respaldan tales afirmaciones?

Como detallamos en nuestra guía basada en evidencias y recientemente actualizada sobre la carne roja, probablemente no.

Es cierto que hay numerosos estudios nutricionales epidemiológicos que muestran asociaciones débiles entre comer carne roja y malos desenlaces de salud. Y aunque esas asociaciones son significativas estadísticamente, no parece probable que aporten información de importancia respecto a las asociaciones entre la alimentación y enfermedades, pues en este tipo de estudios existen sesgos de usuario saludable, recopilación inadecuada de datos, variables de confusión y otras deficiencias. Puedes leer más sobre este tema en nuestra guía sobre ensayos observacionales y experimentales.

Para añadir más confusión, la mayoría de los ensayos aleatorizados controlados no muestran ninguna asociación entre la carne roja y malos desenlaces de salud. Incluso los estudios epidemiológicos no coinciden.

Ahora tenemos incluso más evidencias de que el miedo a la carne roja puede ser infundado. Una serie de publicaciones en el Annals of Internal Medicine respalda la afirmación de que la carne roja NO aumenta el riesgo de cáncer, cardiopatías ni fallecimientos.1

Estos artículos han tenido una gran repercusión. Este es un solo ejemplo de la gran cantidad de artículos en la prensa:

El Universal: Estudio sugiere que comer carne no aumenta el riesgo de enfermedades del corazón

Nuestra opinión es la siguiente:

El primer artículo analizó todos los ensayos controlados aleatorizados publicados y evaluó las diferencias de los resultados cardiometabólicos y oncológicos en dietas ricas y bajas en carne roja. Los autores no encontraron asociaciones significativas entre el consumo de carne roja y el aumento del riesgo de episodios cardiovasculares o de aparición de cáncer (incidencia y mortalidad). Sin embargo, admiten que la calidad de los datos es baja. La mayoría de las dietas incluidas se centraron en reducir las grasas, por lo que la reducción de la carne roja fue de forma indirecta.

A pesar de estas limitaciones, la evidencia de estos ensayos aleatorizados controlados —tres de los artículos publicados en Annals— sigue siendo más sólida que la de los ensayos observacionales no controlados publicados —todos los estudios de cohortes prospectivos analizados (que solo pueden mostrar asociaciones débiles, una evidencia de tipo débil, como explicamos en nuestra política para evaluar la evidencia científica)—. Cada uno de estos artículos llegó a la conclusión de que no hay evidencias suficientes para recomendar de forma global una reducción del consumo de carne por razones de salud.

El autor concluye recomendando la guía alimentaria del consorcio NutriRECS, según la cual los adultos deben seguir consumiendo la misma cantidad de carne roja, ya que es poco probable que reducirla sea beneficioso para la salud.

Cabe señalar que, al contrario de estudios previos acerca de la carne, estos metanálisis no fueron financiados por el sector cárnico, por lo que se puede descartar ese posible conflicto de intereses.

La reacción de los defensores de las dietas con poca carne fue rápida y contundente. Cuestionaron la calidad de las evidencias y pidieron que se retiraran de inmediato los artículos de Annals

¿Qué es lo reseñable de estas publicaciones? Según se citó en WebMD, los autores señalan que toman un “enfoque personalizado en vez de social”. Este enfoque incluye evaluar la exactitud de las evidencias. Los autores afirman que en las anteriores evidencias “a menudo no se evaluó la exactitud de la evidencia, o si se hizo, con frecuencia eran poco confiables”.

Resumiendo, los investigadores proponen que hay que centrarse en las personas y crear recomendaciones alimentarias basadas en evidencias de mayor calidad.

Otros investigadores afirman que los estudios epidemiológicos de baja calidad son lo suficientemente buenos para no necesitar ningún otro dato, que lo más importante es enfocarlo desde el punto de vista poblacional.

¿Qué enfoque es más probable que ayude a las personas a tomar decisiones bien fundamentadas sobre su propia salud?

Probablemente puedas suponer cuál es nuestra opinión. Nos hemos comprometido a evaluar las evidencias que citamos, pues creemos que debemos confiar en las evidencias de la más alta calidad siempre que sea posible. En el caso de que no haya evidencias de buena calidad disponibles, es necesario reconocer las limitaciones de las evidencias débiles.

Además, estamos comprometidos a simplificar la alimentación baja en carbohidratos y ayudar a las personas a mejorar su vida de forma drástica. Por eso, la perspectiva individualizada nos parece bastante buena.

Ni los estudios incluidos ni los datos científicos son tan perfectos como nos gustaría, pero aplaudimos que los autores se centren en la calidad de las evidencias y en la perspectiva individualizada.

Teniendo en cuenta las evidencias disponibles, nosotros estamos de acuerdo en que no hay razones convincentes de salud para abstenerse de carne roja.

Dicho esto, apoyamos a las personas que se abstienen de carne roja pero quieren comer bajo en carbos con recursos como los menús vegetarianos, pescetarianos y nuestra guía vegetariana.

Todas pueden ser formas saludables de comer. Elegir una y otra es una decisión personal.

Gracias por leernos,
Dr. Bret Scher FACC

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