Estudio: Millones de diabéticos no tendrán la insulina que necesitan en 2030

mujer inyectándose insulina

Esta semana, investigadores de Stanford han publicado un preocupante estudio que predice que alrededor de 40 millones de personas en todo el mundo no podrán conseguir la insulina que necesitan para su diabetes en 12 años si la tendencia continua.

El estudio de modelado, dirigido por el Dr. Sanjay Basu, PhD, del Centro de Stanford para Política de Salud, fue publicado el 19 de noviembre en The Lancet Diabetes & Endocrinology. La universidad publicó una nota de prensa y varias agencias de noticias también han cubierto la noticia.

El Universal: 40 millones de diabéticos no tendrían acceso a la insulina para 2030

El Confidencial: Casi 40 millones de diabéticos podrían quedarse sin insulina en 2030

Debate: Diabetes se dispara y la insulina podría no ser suficiente en 2030

Usando datos de 221 países, los investigadores han modelado varios escenarios y calculado que en 2030 el número de personas con diabetes en todo el mundo aumentará en un 20 %, de 406 millones hasta 511 millones. Los Estados Unidos tendrán la tercera cifra más alta, con una previsión de 32 millones de personas con diabetes en 12 años.

En las personas que tienen diabetes de tipo 2, alrededor de un 15,5 % —unos 79 millones en todo el mundo—, se espera que necesiten insulina para mantener la glucosa en orden. Sin embargo, el estudio prevé que sin mejoras importantes en el costo y acceso a la insulina, casi la mitad —unas 40 millones de personas— no podrán conseguirla. Se prevé que el impacto sea mayor en África y Asia.

Basu y sus coautores alertan de la necesidad de adoptar estrategias para que la insulina esté disponible de forma más amplia y asequible. La insulina es cara y el mercado está actualmente dominado por solo tres fabricantes, señalan.

Una estrategia que han modelado es suavizar las recomendaciones para los objetivos de glucosa sanguínea en los diabéticos de más de 75 años. En vez de intentar conseguir los objetivos actuales de HbA1C de 6,5 % a 7 %, buscar un 8 % en personas mayores “reduciría la necesidad de insulina” y equilibraría mejor los riesgos y beneficios para la salud de las personas afectadas.

Sin embargo, Basu y su equipo no modelaron los efectos de un cambio generalizado en la alimentación y el estilo de vida, algo que señalaron como una de las limitaciones de su estudio.

¿Cómo podría influenciar un uso mundial significativo de la dieta baja en carbohidratos cetogénica, que ayuda a prevenir y revertir la diabetes, en las necesidades de insulina?

El estudio no puede decirlo. Sin embargo, los resultados del estudio clínico de 1 año de Virta Health, publicado a principios de este años da algunas prometedoras pistas. El estudio de Virta descubrió que un asombroso 94 % de los participantes diabéticos que siguieron la dieta baja en carbohidratos cetogénica redujo o eliminó de forma completa el uso de insulina.


Anne Mullens

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