Un gen nos ayudó a adaptarnos a más carbos, pero el 50 % no lo tenemos

¿Por qué a algunas personas no les sube la glucemia tras una comida alta en carbohidratos y a otras sí, a pesar de haber comido lo mismo?

Puede tener relación con que tengan o no una variante específica de un solo gen que regula la glucemia de forma efectiva. Esta variante genética más moderna se difundió entre las poblaciones agrícolas durante el comienzo de la revolución agrícola, cuando los alimentos con más carbohidratos se volvieron más comunes.

Pero, he aquí la cuestión: la mitad de las personas no lo tienen.

Si tú estás entre el 50 % de la población que sigue teniendo la variante más antigua y menos eficiente en regular la glucosa, tu cuerpo lo puede pasar peor al controlar la glucemia en un mundo con tantos carbohidratos.

Este es uno de los hallazgos de un nuevo y fascinante estudio genético realizado por investigadores en el University College de Londres, publicado a principios de este mes.

Science Daily News: La mutación genética evolucionó con las dietas modernas altas en azúcar

El estudio reunió a especialistas en genética poblacional, biología evolucionaria, biología celular y análisis de ADN antiguo para analizar la historia evolutiva de un gen relacionado con el transporte de glucosa desde la sangre a la grasa y las células musculares. En él se examina la presión selectiva de dos variantes existentes del gen, una que mantiene la glucosa en la sangre y una que la elimina más rápido.

Los investigadores compararon los genomas de 2504 personas de hoy en día provenientes de todo el mundo, 61 especies animales, entre ellos chimpancés, gorilas, osos y peces, ADN humano antiguo fosilizado y ADN de neandertales y denisovanos para comprobar cómo han evolucionado los genes con el tiempo.

El gen, llamado CLTCL1, codifica una proteína específica llamada CHC22 clatrina, que está involucrada en el metabolismo de la glucosa. El artículo de 56 páginas se publicó en eLife en junio de 2019.

eLife: La variedad genética del CHC22 clatrina afecta a su funcionamiento en el metabolismo de la glucosa

La CHC22 actúa casi como un policía de tráfico que permite a los vehículos —transportadores de GLUT4— llevar la glucosa a las membranas celulares. La variante antigua mantiene los transportadores en las células durante más tiempo, lo que hace que la glucosa se elimine más lentamente de la sangre. La nueva variante no mantiene el transportador de glucosa dentro de las células, lo que permite que se elimine la glucosa de la sangre más rápidamente.

“Contar con la versión más antigua de esta variante genética probablemente les fue beneficioso a nuestros ancestros para mantener niveles más altos de glucemia durante periodos de ayuno. Esto nos habría ayudado a evolucionar para tener cerebros más grandes”, explicó el autor, el Dr. Mattero Fumagalli.

El estudio descubrió que apareció una mutación del antiguo gen CLTCL1 cuando los seres humanos comenzaron a cocinar comida hace 450.000 años. Entonces los carbohidratos de almidón habrían sido los primeros en ser más digeribles. Sin embargo, una presión selectiva en el gen durante la revolución agrícola hace 12.500 años expandió el gen de forma más amplia en las poblaciones agrícolas.

El estudio halló que en la actualidad la mitad de las personas portan el gen antiguo. Los investigadores afirman que se necesita investigar más para entender cómo afectan estas variantes genéticas a nuestra salud y psicología. Sin embargo, “es posible que la gente con la variante antigua deba tener más cuidado con su consumo de carbohidratos”.

Por ahora, las compañías de pruebas genéticas como 23andme no ofrecen pruebas del gen CLTCL1, pero apostamos que pronto será posible saber qué gen portas.

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