En venta: la opinión de tu médico

Doctores hablando

¿Es una fantasía creer que nuestros médicos siempre actuaron en nuestro interés?

Desafortunadamente, puede que así sea.

Paul Thacker publicó recientemente un artículo de opinión en The BMJ Opinion en el que destaca el rampante fracaso de los médicos que informan de sus numerosos conflictos de intereses financieros. El ejemplo público más reciente fue el artículo del NYT sobre el Dr. José Baselga, el eminente investigador de cáncer del Memorial Sloan Kettering Cancer Center. No informó de más de 3 millones de dólares en financiación de compañías farmacéuticas y de salud.

NYT: Uno de los principales investigadores de cáncer no informa de los vínculos financieros de las empresas en las principales revistas de investigación

A simple vista suena mal, pero ¿es realmente un problema? Los médicos en cuestión casi siempre responden diciendo que su interés es ayudar a que la medicina progrese, y el dinero no altera la forma en que ejercen la profesión. Yo, y la mayoría de la población, no estamos de acuerdo.

Un estudio en JAMA mostró que las comidas patrocinadas por la industria causaron un aumento en la cifra de médicos que prescriben las recetas de marca registrada de la compañía. Y eso es solo la punta del iceberg. Es probable que el efecto se vea agravado en el caso de los dispositivos médicos más costosos e incluso en el caso de las opciones de tratamiento como la cirugía.

Al Dr. Jason Fung le gusta llamar a estos pagos “sobornos legales”. También señala cómo estos “sobornos” pueden afectar no solo a la toma de decisiones de los médicos, sino también a la forma en que se informa de datos científicos. El Dr. Fung citó al exeditor de NEJM, el Dr. Relman, diciendo: “La profesión médica está siendo comprada por la industria farmacéutica, no solo en términos de la práctica de la medicina, sino también en términos de formación e investigación”. Esa es una idea que asusta.

Piensa en ello. Si estuvieras diseñando un estudio financiado por una compañía farmacéutica y tu trabajo dependiera de obtener más becas y de realizar más estudios, ¿podría ser más probable que diseñaras un estudio que pudiera beneficiar a la compañía? Te tendrían en buena consideración y sería más probable que financiaran tus estudios en el futuro. Es algo sutil, pero muy poderoso y difícil de negar.

¿Cómo combatimos este problema? ¿Es suficiente con exigir que se informe de ello?

Recuerdo haber oído una historia sobre un médico que decía que había recibido fondos de tantas compañías diferentes que se anulaban entre sí y hacía que no tuviera ningún conflicto. Todos somos humanos. Nos gusta pensar que las influencias no nos afectan. Que podemos aceptar dinero por nuestros consejos y nuestro trabajo sin que afecte a nuestras decisiones. Pero no parece ser así.

Hasta el momento en que estos pagos estén prohibidos, tenemos que confiar en que los médicos informen de sus conflictos, y tenemos que confiar en nosotros mismos para interpretar sus hallazgos con cuidado. También podemos utilizar sitios como Open Payments como nuestro organismo de control que investigue los pagos de la industria y nos proporcione información “para promover un sistema de salud más transparente y responsable”.

Es un objetivo que todos podemos apoyar.

Gracias por leernos,
Dr. Bret Scher, FACC

Anteriormente

La parcialidad médica y cómo influye en el tratamiento que recibes

¿Has escuchado alguna vez a tu médico usar la palabra “deprescribir”?

Crisis de credibilidad en la era de los clics y compartir

Otras publicaciones relacionadas

2 Comentarios

  1. Girjelo Arreola
    Miren este articulo, cual es su opinión al respecto:
    https://www.businessinsider.com/low-carb-diets-linked-to-higher-risk-...
    muchas gracias
    Respuesta: #2
  2. Kim Gajraj Equipo Diet Doctor
    Girjelo, este tema explotó en los medios tras la publicación de un estudio científica que concluyó que la dieta baja en carbohidratos puede acortar la vida. Como es habitual en este tipo de noticias, solo se basa en cuestionarios sobre alimentación (de 1987 a 1989 en este caso), es tan solo una correlación estadística, y no puede —como los propios autores dicen– probar nada. En agosto publicamos una respuesta a la noticia. La puedes leer aquí.

Dejar una respuesta

Respuesta al comentario #0 por

Cargar anteriores