¿Se deben usar mascarillas caseras?

Usa mascarillas

Fuente: @jperla (Twitter)

¿Deberíamos usar mascarillas caseras para reducir la propagación del coronavirus?

En los últimos días, hay cada vez más personas en todo el mundo que lo afirman rotundamente.

Una de las más influentes es el Dr. George Gao, jefe del Centro Chino para el Control y Prevención de Enfermedades. El 27 de marzo advirtió a occidente de que para controlar la propagación viral, todas las personas, ya estén enfermas o no, deben usar mascarillas.

“El gran error en los Estados Unidos y en Europa, en mi opinión, es que la gente no usa mascarillas. El virus se transmite por gotículas y contacto estrecho. Las gotículas tienen un papel muy importante; por eso hay que usar mascarillas, pues al hablar siempre salen gotículas de la boca”, dijo George Gao en una entrevista en la prestigiosa revista Science.

“Muchas personas son asintomáticas o tienen infecciones presintomáticas”, dijo Cao. “Si usaran mascarillas, se evitaría que las gotículas que contienen el virus se escapen e infecten a otras personas”.

Aquí presentamos seis hechos clave que respaldan esta opinión cada vez más mayoritaria, enlaces a las evidencias actuales, opiniones y nuestra conclusión: sí, las mascarillas pueden ayudar.

Ahora bien, recomendamos usar mascarillas caseras. Al final del artículo mostramos formas sencillas de fabricar mascarillas por ti mismo con productos comunes que tenemos en casa, ¡no hace falta una máquina de coser!

“Reserva las mascarillas de grado médico para los profesionales de la salud. Pero las mascarillas caseras pueden proteger a otras personas”, dice el Dr. Andreas Eenfeldt, fundador y director general de Diet Doctor, que ha estado siguiendo el tema de las mascarillas de forma estrecha. “Las evidencias muestran que muchas personas sin síntomas están propagando la enfermedad. Usar mascarillas reduce estas transmisiones silenciosas”.

¿Por qué está Diet Doctor tomando partido sobre un tema no relacionado con la alimentación? Porque la pandemia de coronavirus es el problema de salud pública más importante de nuestro tiempo.

Debido a que somos una compañía cuya misión es mejorar de forma drástica la salud, nos vemos obligados a transmitir los conocimientos que pueden evitar que más personas contraigan una enfermedad que puede ser mortal y que está saturando los sistemas sanitarios.

Esto es especialmente relevante debido a que mucha de la gente que nos lee tiene patologías previas como diabetes, prediabetes, hipertensión y cardiopatías. Estas patologías previas, como el Dr. Bret Scher señaló en su reciente guía, ponen a la gente en un riesgo mayor de complicaciones graves de COVID-19 e incluso tienen tasas de fallecimiento mucho mayores.

Pero ¿acaso no hay escasez de mascarillas? Sí, y es por eso que subrayamos que las mascarillas quirúrgicas y FFP2 deberían reservarse para los profesionales médicos en primera línea o para las personas inmunodeprimidas como los pacientes de cáncer, sobre todo debido a la falta de mascarillas en el mercado mundial actualmente.

En este artículo nos centramos en las mascarillas de fabricación casera. ¿Son lo suficientemente buenas?

Sí. Las investigaciones muestran que cualquier barrera —un paño de cocina, fundas de almohada, bolsas de aspiradora— proporciona cierta protección y es mejor que nada. Una capa de tejido, o incluso papel, que cubra la nariz y la boca crea un obstáculo para las gotículas respiratorias que se producen al respirar, ayudando a reducir la carga viral que exhalas sobre otras personas y la que otras personas exhalan sobre ti.

Hay nuevas investigaciones que también han hallado que las espículas del coronavirus se adhieren fuertemente a las células de las vías respiratorias altas. Eso significa que hacen falta muy pocas partículas del virus para que la infección empiece.

Junto con otras medidas, como lavarse las manos de forma minuciosa, no tocarse la cara, el distanciamiento social y permanecer en casa, las mascarillas de fabricación casera pueden añadir otra capa más para evitar la propagación del virus.

Así que, pasemos a analizar los seis hechos recientes que han causado un aumento de la demanda de un uso universal de mascarillas caseras para aplanar la curva de propagación del coronavirus.

1. Diferencias entre Asia, Europa y Norteamérica

Usar mascarillas de forma universal en público es la norma cultural en Asia. Se ve como algo higiénico y un signo de ser un ciudadano ejemplar y consciente. Se percibe como algo de sentido común.

Pero en Europa y Norteamérica es infrecuente, incluso está estigmatizado. Se ve como algo que solo hace la gente que está enferma, por lo que no debería estar fuera, sino en cama.

La mayoría de las autoridades de salud pública de occidente han recomendado a la población no usar mascarillas y reservarlas para los profesionales médicos. De hecho, el 29 de febrero, el director general de sanidad de los Estados Unidos, el Dr. Jerome Adams, publicó un tuit en tono de reprimenda: “En serio, ¡DEJAD DE COMPRAR MASCARILLAS!”.

La FDA y el Centro de Control de Enfermedades de los Estados Unidos han continuado poniendo énfasis en que solo las personas que están enfermas o que cuidan de alguien enfermo por el coronavirus necesitan mascarillas.

Algunas autoridades de salud incluso han avisado de que usar mascarillas aumenta potencialmente el riesgo de propagación del coronavirus, ya que podría dar “una falsa sensación de seguridad”; un uso inadecuado (como tocarlas con las manos) puede aumentar la posibilidad de una infección accidental; y usarlas puede reducir el compromiso público a una buena higiene de manos, al autoaislamiento y al distanciamiento social.

Sin embargo, a mediados de marzo, una gráfica creada por Jo Perla, un ingeniero técnico de San Francisco, se hizo viral cuando comparó la propagación del coronavirus en los países asiáticos y los países occidentales. En todos ellos la gente se lava las manos y se lleva a cabo distanciamiento social, pero las culturas asiáticas que normalizan el uso de mascarillas han aplanado la propagación del coronavirus mientras que las otras regiones no.

Está claro que el mapa solo muestra una asociación (hay que recordar que la correlación no implica causalidad), pero desató un debate en todo el mundo.

¿Por qué en los países occidentales está tan afianzado no llevar mascarillas en comparación con los países asiáticos? ¿Cómo puede tener sentido recomendar que solo las personas que son conscientes de estar enfermas usen mascarillas si el coronavirus se puede propagar sin sentirse enfermo?

Hay evidencias provenientes de China que muestran que casi el 80 % de la transmisión de coronavirus puede deberse a las personas que no sabían que estaban infectadas.

El consenso empezó a tomar forma: el momento de llevar mascarillas no es cuando estás enfermo, ¡sino antes de mostrar ningún signo de la enfermedad!

2. Aumentan los expertos pro-mascarillas

En los últimos días, cada vez hay más expertos que refutan las declaraciones oficiales sobre que no es necesario el uso universal de mascarillas. Hay docenas de artículos publicados que respaldan esta opinión cada vez más mayoritaria. Los que te mostramos a continuación son algunos de los más destacados:

  • The New York Times: Por qué decirle a la gente que no use mascarillas ha sido contraproducente (17 de marzo): escrito por Zeynep Tufekci, PhD, profesora de ciencias de la información en la Universidad de Carolina del Norte. Deconstruye cómo las autoridades han errado gravemente con el mensaje sobre gestionar la falta de mascarillas en vez de confrontar la realidad sobre por qué llevarlas puede ser de ayuda. “Reducir esta epidemia con mascarillas es la manera en la que podremos finalmente proteger a los profesionales médicos”, tuiteó Tufecki.
  • The Lancet: El uso racional de mascarillas en la pandemia de COVID-19 (20 de marzo): escrito por seis expertos en enfermedades infecciosas del Reino Unido y Hong Kong, analizó las políticas sobre las mascarillas de varias organizaciones y países. En él señalan lo siguiente: “Como parecen indicar las evidencias, el COVID-19 se podría transmitir antes de la aparición de síntomas, por lo que la transmisión comunitaria podría reducirse si todas las personas, incluidas las que han sido infectadas pero son asintomáticas y contagiosas, llevaran mascarillas”.
  • The Washington Post: las mascarillas caseras sencillas podrían ayudar a aplanar la curva (27 de marzo): escrito por Jeremy Howard, un emprendedor tecnológico de San Francisco que está liderando el movimiento mundial de #mask4all (mascarillas para todos). El artículo señala lo siguiente: “Cuando los historiadores recuenten los fallos de los autoridades en respuesta a la pandemia del coronavirus, la insistencia irracional y poco científica en que la gente no usara mascarillas debería estar entre las primeras”.

3. #Mask4all y la experiencia de la República Checa

Al contrario que la mayoría de los países europeos, llevar mascarillas caseras se ha convertido de repente en la norma en la República Checa.

En solo unos días, pasó de ser algo poco frecuente —algo por lo que la gente se reía o mofaba— a ser la práctica común. El movimiento fue liderado por la ciudadanía, pero el gobierno lo hizo obligatorio el 18 de marzo.

La experiencia de la República Checa se publicó el 27 de marzo en un breve e inspirador video que se ha compartido profusamente en las redes sociales. Es un mensaje edificante y motivador de cómo los checos ahora creen firmemente que el uso universal de mascarillas es cool, compasivo y de conciencia.

Según Jeremy Howard de #Mask4all, la medida que han tomado en la República Checa es responsable de ayudar a aplanar la curva de la pandemia del coronavirus en el país. De acuerdo a los datos de Worldometer, la República Checa tiene una de las menores tasas de infección por cada millón de habitantes de Europa.

¿Cómo ocurrió tal cambio de forma tan rápida? Según Howard, el mérito corresponde a otro científico de datos, Petr Ludwig, que viaja frecuentemente entre los Estados Unidos y la República Checa. Fue el único que usó una mascarilla en un vuelo entre los dos países a comienzos de marzo. Se preguntó por qué las demás personas son tan reacias a ello y creó un potente y convincente video sobre el uso de mascarillas caseras como un acto generoso y en favor de la sociedad.

Los influencers de las redes sociales en la República Checa compartieron y amplificaron el mensaje. El lema fue el siguiente: “Cuando ambos usamos mascarillas, yo te protejo a ti y tú me proteges a mí”.

Pero ¿usar mascarillas realmente funciona para detener la propagación, o es solo una acción comunitaria para sentirse bien?

Masks4all ha recopilado y resumido 40 artículos científicos publicados que demuestran que llevar mascarillas funciona. Un metanálisis de 2011 indica que, en combinación con un lavado minucioso de manos, las mascarillas tienen el mayor efecto para detener la propagación del virus.

“En resumen: todo el mundo debería llevar mascarillas siempre que salga a la calle; mascarillas fabricadas por ellos mismos usando camisetas o papel de cocina”, afirma Howard.

4. Reducir el estigma del uso de mascarillas

Eso está bien, pero hay un problema importante. En Norteamérica y en la mayoría de Europa estamos condicionados por el mensaje predominante de las autoridades de salud pública sobre que cualquiera que lleve una mascarilla está enfermo.

Así que, si sales llevando una, la gente dará por hecho que estás enfermo y que, por lo tanto, les estás exponiendo a un riesgo mayor. A veces incluso se reirán o te mirarán mal, mientras piensan que deberías haberte quedado en casa.

De hecho, en los últimos meses, hay personas de ascendencia asiática que al usar mascarillas en público en los Estados Unidos han sido hostigadas o incluso agredidas.

Si llevas una mascarilla de grado médico, quizá se enfaden por que supuestamente estás usando el material médico que tanto necesitan los sanitarios de primera línea.

Los autores del Reino Unido y Hong Kong del artículo de The Lancet hablan de forma directa sobre este tema: “El contraste entre el uso de mascarillas faciales como una práctica higiénica (como en muchos países asiáticos) o como algo que solo usan algunas personas que están enfermas (como en los países europeos y Norteamérica) ha provocado estigmatización y agravantes raciales…”.

Por lo tanto, una gran ventaja del uso universal de mascarillas es que si las usamos todos, nadie está excluido. El estigma y la discriminación desaparecen y prevalece el altruismo.

5. Entonces, ¿cómo se fabrica una mascarilla?

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La autora con su mascarilla casera

¿Tienes una funda de almohada de sobra, unas tijeras y gomas para el pelo? Entonces puedes fabricar una mascarilla. Incluso se puede hacer con papel de cocina o con una camiseta vieja.

Ya hay cientos de videos que muestran cómo fabricar mascarillas protectoras con materiales que todos tenemos en casa. Entre ellos están los siguientes:

  • Mascarilla con filtro hepa de buena calidad: si quieres fabricar una mascarilla completa con un filtro hepa que sea lo suficientemente buena para los profesionales médicos en primera línea, sigue este video (el video está en inglés). Ten en cuenta que necesitarás bolsas de aspiradora de grado hepa, una pistola de pegamento y una máquina de coser.
  • Mascarilla quirúrgica de tela: hay gente aficionada a la costura de todo el mundo que está publicando sus patrones e instrucciones para crear máscaras de algodón sencillas y reusables. Incluso algunas tienen un espacio para un filtro, como puede ser un tejido de una bolsa normal de aspiradora.
  • Mascarilla sin coser: si quieres una versión rápida y sencilla, prueba con cualquiera de estas:
    • Camiseta: solo tienes que cortar y atarla
    • Papel de cocina: solo hay que doblarlo y usar gomas
    • Pañuelo o bandana: solo tienes que doblarlo y usar gomas para el pelo (si no tienes un pañuelo, puedes recortar una funda de almohada y doblarla de la misma forma).
    • Filtro de café: usa tijeras, clips y cinta adhesiva

Estas no son las únicas versiones. Hay literalmente cientos de videos con una gran variedad de materiales para crear una barrera física en una mascarilla. ¿Cuál es la más fácil? Simplemente atarse una bufanda limpia o una bandana alrededor de la cabeza.

Busca en Youtube para encontrar más ideas y materiales.

6. ¿Cómo evitar contaminar la mascarilla o a ti mismo?

Una de las objeciones de las autoridades de salud pública sobre el uso generalizado de mascarillas es que podría contaminarse de coronavirus.

Sostienen que un uso poco cuidadoso de una mascarilla puede hacer que te infectes tú o se infecten otras personas. Hace falta atención para ponérsela, quitársela y desinfectarla. Los profesionales de salud están formados y se les recuerda de forma continua cómo ponerse y quitarse el material protector, como las mascarillas.

Sin embargo, esa no es una razón para desaconsejar el uso general de mascarillas si su uso pudiera frenar la propagación. Simplemente tenemos que ser cuidadosos.

Aquí tienes los pasos clave para no ponerte en peligro a ti ni a otras personas al usar mascarillas caseras:

  • Lávate o desinféctate las manos bien antes de fabricar una mascarilla.
  • Lávate y desinféctate las manos antes de ponerte la mascarilla.
  • Cuando te quites la mascarilla, no toques la parte frontal de la mascarilla con las manos; quítatela usando los nudos o las gomas. Después, desinféctate las manos.
  • Tras usarla, no la pongas inmediatamente sobre ninguna superficie. Ponla en la lavadora o en el fregadero con agua caliente con jabón y lávala bien. También puedes poner las mascarillas de tela en el horno a 82 °C (180 °F) durante 20 minutos para desinfectarlas.
  • Si tienes una mascarilla desechable hecha con papel de cocina o filtros de café, tírala a una papelera forrada con plástico y que tenga tapa.
  • Después de tirar o desinfectar la máscara, vuelve a desinfectarte las manos.
  • Cuando lleves puesta una mascarilla, nunca toques la mascarilla, no te toques la cara ni te frotes los ojos.

En resumen, usar cualquier tipo de mascarilla en las próximas semanas y meses puede evitar que transmitas el virus a otras personas que tengan un mayor riesgo. También puede evitar que personas cerca de ti te pasen el virus a través de las gotículas respiratorias al hablar o toser.

“Es un acto generoso que todos deberíamos llevar a cabo para evitar la propagación a más personas vulnerables”, dice el Dr. Eenfeldt.

“Incluso puede proteger a los profesionales de la salud al reducir el riesgo de que se vean totalmente desbordados dentro de dos o más semanas”.

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