Noruega reduce el consumo de azúcar, ¿cómo podemos hacerlo los demás?

Reducción del consumo de azúcar en Noruega

El jefe de operaciones de Diet Doctor, Bjarte Bakke, siempre es rápido en señalar a sus compañeros que Noruega, su país, es mejor que Suecia, donde están las oficinas de Diet Doctor. La mayoría de las veces, los suecos de la oficina simplemente ponen cara de resignación y dicen, “Claro, ya lo sabemos, Bjarte. Noruega es la leche y gana más medallas olímpicas que Suecia (bostezo)”.

Pero ha llegado el momento de que los suecos se sienten y presten atención. Un nuevo artículo en The Guardian informa de que Noruega ha reducido el consumo de azúcar anual per capita al nivel más bajo en 44 años, de 43 kg (95 lb) por persona en el año 2000 a solo 24 kg (53 lb) por persona en 2018.

The Guardian: Los noruegos reducen el consumo de azúcar al mínimo en 44 años (artículo en inglés)

¿Cómo lo han hecho? ¿Es todo gracias a Bjarte y su trabajo en Diet Doctor? No exactamente…

Noruega tiene un impuesto general para el azúcar desde 1922, pero más recientemente ha creado impuestos separados para los dulces y las bebidas azucaradas que probablemente han contribuido a este éxito. También pusieron en marcha una campaña de salud pública que limita la publicidad de los productos con azúcar.

Como comentamos en otro artículo reciente, limitar las bebidas azucaradas en el trabajo reduce el consumo y mejora la salud de la gente. Noruega ha mostrado que los impuestos y normativas sobre la publicidad como parte de una campaña de salud publica también han conseguido reducir el consumo de azúcar.

Otros países no han corrido la misma suerte, The Guardian señala que el consumo de azúcar en el Reino Unido ha aumentado casi un 3 % entre 2015 y 2018. ¿A qué se debe esta diferencia? Es difícil saberlo, pero esperemos que el Reino Unido y otros países tomen nota.

Podría resultar obvio que haya que limitar el consumo de azúcar, pero ¿dónde ponemos el límite? Esa es un pregunta más compleja y que entra ya en terreno pantanoso. Ahora Noruega está considerando introducir un “impuesto basado en la salud” para gravar alimentos muy procesados y bajos en nutrientes. Suena muy bien en teoría, pero siempre hay que preguntarse dónde poner el límite entre un estado paternalista en el que todo lo que comen los ciudadanos esté regulado y los intentos más modestos de un país por mejorar la salud de sus ciudadanos.

Aún no tenemos la respuesta, pero personalmente me complace ver que los intentos se dirijan a reducir el azúcar y los alimentos muy procesados. Centrémonos más en consumir alimentos naturales de fuentes animales y vegetales, y veremos como las epidemias de enfermedades crónicas desaparecerán.

Gracias por leernos,

Dr. Bret Scher, FACC

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