¿Hace cuánto que tienes esa camisa?

Camisas en armario

“¿Hace cuánto que tienes esa camisa?”. Intenté preguntárselo con indiferencia, pero vio mis intenciones.

“No lo sé, pero sigue estando bien. Lo suficientemente bien para ponérmela”. La camisa de mi marido tenía que ser al menos de 1990. La tenía antes de conocernos, de eso estaba segura. ¿Por qué no pude acordarme de deshacerme de esas camisas viejas cuando hacía la colada?

Mientras pensaba en varias estrategias para que se cambiara de ropa, nuestra hija entró. “Uhm… Papá, ¿qué llevas puesto?”.

“Esta bonita camisa. Llevo puesta ESTA bonita camisa”. Se cruzó de brazos.

Conocía ese tono. Me preocupaba que hubiera que enterrarle con ESA camisa porque no había forma de que se la cambiara.

“Mamá, ¿vas a dejar que se ponga eso?”, preguntó nuestra hija. Mis hijos obviamente me sobrestiman si creen que le permito usar alguna prenda en particular. Tratando de ser diplomática, le dije: “Bueno… Me estaba preguntando si era una buena elección para él”.

No prestaba atención a mi fingida diplomacia. “Es una elección GENIAL, y voy a llevar ESTA camisa, así que ya pueden aceptarlo”. Sí, quizá nunca la lave y la esconda.

Mi marido es una de esas personas que cree que la ropa dura siempre que le valga. Su criterio para tirar la ropa es ambiguo: si está desgastada o tiene agujeros, entonces la guarda para trabajar en el jardín. Si tiene pintura, la guarda para el siguiente proyecto de pintura. ¿Manchas de grasa? Servirá para andar por casa. Si tiene un par de pantalones para cada día de la semana, es suficiente. Es una criatura de hábitos.

Creando hábitos bajos en carbohidratos

Muchos de nosotros también somos criaturas de hábitos, y esos hábitos nos son útiles para hacer las cosas rápida y eficientemente. Cuando se automatizan ciertos aspectos de la vida, podemos centrarnos en otros temas que requieren más atención, como un proyecto del trabajo o el inodoro que gotea. Muchos de nosotros hemos desarrollado hábitos alimentarios a lo largo de los años. Comemos a cierta hora del día, comemos ciertos alimentos en comidas específicas, solemos comer ciertos alimentos con ciertas personas o ciertos alimentos en ciertas ocasiones. No hay duda de que no todos esos hábitos son buenos.

Cuando pasamos a un estilo de vida bajo en carbohidratos, muchos de esos hábitos son cuestionados de forma directa. Debido a que los alimentos ricos en grasa son saciantes, no tenemos hambre, pero nos enfrentamos a la costumbre de desayunar antes del trabajo o la escuela o de cenar con otras personas por la noche. Podríamos incluso almorzar a mediodía porque simplemente eso es lo que hacemos, pero ¿deberíamos comer solo por el reloj? Casi todos los médicos que usan los bajos carbohidratos que he leído o con los que he hablado parecen estar de acuerdo en que debemos comer cuando tenemos hambre. Es un hábito que en ocasiones aún me atrapa, especialmente porque estoy deseando sentarme a cenar con mi familia la mayoría de las noches.

Otro hábito con el que la gente que empieza a comer bajo en carbohidratos a menudo tiene dificultades es con el hábito de asociar los alimentos altos en carbohidratos con algunas comidas. Por ejemplo, un desayuno estándar es con frecuencia un bagel, cereales, avena, un muffin o una tostada. Nada de eso es bajo en carbohidratos, pero son opciones rápidas. A menudo la gente me dice que no tiene tiempo para preparar el desayuno, y buscan una “barra de proteína” baja en carbohidratos, un batido o alguna otra solución rápida que normalmente no es ideal respecto a los ingredientes o no es rica en grasas, moderada en proteína y baja en carbohidratos.

Cuando empezamos a hacer la dieta cetogénica, me pasaba los domingos por la noche haciendo frittatas para toda la semana. Usando huevos enteros y varias proteínas, verduras y quesos, las horneaba en platos de 20 cm por 30 cm y luego las cortaba en porciones. Podían calentarse más rápido que un bagel y nos ajustábamos al plan. También comenzamos a comer tocino precocinado que preparábamos el fin de semana y luego lo comíamos antes de salir a trabajar. La clave para no caer en hábitos “fáciles” y “rápidos” de comer alimentos altos en carbohidratos es sustituirlos por alimentos “fáciles” y “rápidos” keto.

Un tercer hábito a abandonar es el de los hábitos sociales. Solía tener una compañera de compras favorita que siempre quería descansar en la zona de comidas del centro comercial para comer un rollo de canela juntas. ¡Esos rollos eran del tamaño de un plato! La primera vez que fuimos de compras juntas después de empezar a comer bajo en carbohidratos, me preocupaba herir sus sentimientos cuando decidí no comer el rollo de canela. La situación se volvió incómoda cuando ella realmente quería un rollo de canela, y además quería que yo también lo comiera.

De alguna forma, que no comiera ese rollo se convirtió en su culpa. Además, hizo que yo la rechazara. Ese rollo de canela compartido nos unía de cierta forma. No quería rechazarla, pero sabía que no podía disfrutar del rollo de canela. Desafortunadamente, ella no podía disfrutarlo sin mí. Decidimos que el café era una mejor opción y luego nos distraímos con una oferta de zapatos. ¡Comprar zapatos es una forma mucho mejor de crear vínculos! Aunque llevó tiempo, tuve que pensar en quiénes eran esos “amigos de comida”, y tuve que ponerle intención para proponer cosas que pudiéramos hacer que no conllevaran comer alimentos altos en carbohidratos.

Al igual que la ropa vieja y cómoda, solemos aferrarnos a los hábitos, especialmente cuando estamos estresados o cuando no sabemos qué más hacer. Cuando no hay nada más en nuestro ropero, entonces usamos la camisa vieja con las rayas brillantes que pasó de moda hace varias décadas.

Para tener éxito en cambiar aquellos hábitos que no nos hacían bien por nuevos hábitos que sí lo hacen, debemos ponerle intención. Debemos limpiar el ropero y los cajones de la cómoda, y luego sustituir esas prendas con otras que coincidan con el nuevo estilo de vida. Necesitamos ropa cómoda que sea fácil de poner, como también necesitamos una comida bien preparada que nos mantenga alejados del autoservicio. Necesitamos comidas saciantes que nos impidan lanzarnos a una delicia azucarada.

He escuchado decir que la mayoría de la gente puede tener un ropero con solo algunas prendas básicas. De forma similar, la mayoría de la gente puede crear un estilo de vida cetogénico con unas pocas comidas “básicas”. Comienza identificando tus cinco comidas cetogénicas favoritas. La próxima semana, añade una o dos más.

Sigue añadiendo cada semana y un mes más tarde tendrás una docena o más de nuevas comidas favoritas para seguir el plan y sentirte bien. En poco tiempo, ni siquiera pensarás sobre qué comer porque tus nuevos hábitos se convierten en viejos hábitos. La buena noticia es que a diferencia del armario de mi marido, las deliciosas comidas bajas en carbohidratos nunca pasan de moda.


Kristie Sullivan

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Acerca de Kristie

Kristie Sullivan comenzó una alimentación baja en carbohidratos en 2013 después de luchar toda su vida con la obesidad.

A causa de su éxito personal, empezó a ayudar a otras personas para que aprendan a hacer de la alimentación baja en carbohidratos un delicioso estilo de vida. Abrió un canal en YouTube, Cooking Keto with Kristie (Cocinando Keto con Kristie), y publicó una colección de sencillas recetas cotidianas con bajos carbohidratos que se llama Un Viaje hacia la Salud: Un viaje que vale la pena hacer.

Kristie promueve una alimentación muy baja en carbohidratos que se basa en comer limpio. También tiene una página en Facebook que se llama Simply Keto y un grupo de Facebook cerrado que se llama “Low Carb Journey to Health (Cooking Keto with Kristie)”.

Kristie vive con su familia en la hermosa región de Sandhills en Carolina del Norte. Tiene un doctorado en Investigación Educacional y Análisis de Políticas de la North Carolina State University y trabaja en asesoramiento de educación superior, evaluación, investigación y acreditación.

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