Cómo PHE usó “trucos sucios” contra mis consejos alimentarios

Pirámide alimentaria con fondo blanco

¿Sirve la Public Health England (PHE) como pantalla de la industria alimentaria?

A principios de este mes, di en Leeds la conferencia central a una audiencia de 250 médicos de familia y otros profesionales de la salud en el primer congreso médico formativo acreditado del Reino Unido sobre estilo de vida.

Gran parte del día se centró en las causas fundamentales de la crisis de salud pública de diabetes de tipo 2 y obesidad, y en lo que podemos hacer para solucionarla. Uno de los mayores desafíos es mejorar el mensaje que proporcionamos a la gente acerca de una alimentación saludable.

Durante décadas, las poderosas compañías alimentarias se han beneficiado de la promoción de información engañosa sobre la salud y del marketing agresivo de comida chatarra dirigido a niños y a los miembros más vulnerables de la sociedad. Public Health England se encarga de ayudar a proteger y mejorar la salud del país. Mi experiencia es que sus funcionarios menoscaban el debate público y se comportan más como un grupo pantalla de la industria de los alimentos procesados que como un organismo independiente y confiable que aprecie el debate público.

En un esfuerzo por combatir la epidemia de desinformación sanitaria, coescribí un libro, The Pioppi Diet, que reúne los datos científicos acerca de lo que la gente y los responsables políticos pueden hacer para mejorar de forma rápida la salud y revertir las epidemias gemelas de obesidad y diabetes de tipo 2. Me sorprendió gratamente cuando el vicepresidente del Partido Laborista, Tom Watson, se puso en contacto conmigo hace unos meses para decirme que había perdido 43 kg (94 lb) “con relativa facilidad” y que había mejorado su salud siguiendo de forma específica la dieta.

El mensaje más importante del libro —que recomienda una dieta de estilo mediterráneo baja en carbohidratos refinados— es que los cambios de hábitos son más poderosos que cualquier otro medicamento para prevenir y tratar las cardiopatías; además no tienen efectos secundarios.

Por razones inexplicables, según un destacado líder de la sanidad (que ha pedido no ser identificado), Public Health England intentó “sabotear” el lanzamiento y la cobertura informativa del libro el año pasado. Un eminente médico me dijo que un alto funcionario del organismo se había puesto en contacto con él y le había advertido que no asistiera a la presentación en Londres, que se iba a celebrar en la sede de Penguin Random House. Le honra haber asistido.

The Times: Public Health England quiere “sabotear” mis consejos de la dieta Pioppi. (muro de pago)

The Times: El médico de la dieta de Tom Watson, afectado por los “trucos sucios” del gobierno. (muro de pago)

Otro líder de temas de la salud, que dirige una organización benéfica nacional, no asistió y dijo que le habían advertido en contra del libro. Andy Burnham, alcalde de Manchester y exsecretario de salud, respaldó el libro y asistió a una presentación en Manchester. Su despacho también recibió una llamada de Public Health England, advirtiéndole de que no mostrara apoyo público a la dieta.

Me sorprendieron estos intentos de tratar de socavar un plan de alimentación saludable, reprimir el debate y dañar mi credibilidad.

Mi iniciativa busca mejorar la salud del país con un plan respaldado por varios científicos y dietistas de renombre. Las propias recomendaciones de Public Health England para una alimentación sana —promocionadas con el Eatwell Plate, una guía de alimentación respaldada por el Departamento de Salud, que incluye chocolate, papas fritas y pasteles para comer “con menos frecuencia”— fueron elaboradas en consulta con la industria alimentaria. No he visto ninguna declaración de los funcionarios de salud de la organización que diga que deberíamos comer menos de los alimentos ultraprocesados que ahora son la mitad de la dieta británica.

Public Health England hace recomendaciones alimentarias diferentes a la dieta Pioppi. Recomienda poner los carbohidratos almidonados, como el pan, la pasta, el arroz y las papas en la base de la alimentación, y reducir el consumo de grasas saturadas. He publicado revisiones de datos científicos que demuestran que no hay asociación entre el consumo de grasas saturadas y un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes y muerte, pero Public Health England no quiere debatir estos temas.

Queremos confiar en las recomendaciones alimentarias del gobierno, pero Public Health England debe comprometerse claramente a realizar revisiones sistemáticas de los datos científicos. Debe dejar de usar trucos sucios para intentar censurar y silenciar a los que quieren participar en un debate legítimo.

Dr. Aseem Malhotra

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