Calibrando mi indicador

Indicador gasolina

Cuando mi auto llegó a nuestro vecindario, quité el pie del acelerador y bajé en punto muerto por la suave pendiente. Si bajaba tan solo 300 m (1.000 pies), podía girar a la derecha hacia mi calle sin ni siquiera pisar el acelerador. Si tenía suerte, no vendría nadie y con un poco de cuidado al maniobrar, podría seguir bajando hasta la parte inferior de la entrada para el auto y luego al garaje.

Mientras manejaba, vi la pantalla del indicador de gasolina que calcula en tiempo real cuántas millas por galón puede recorrer el auto. En otras palabras, al ir en punto muerto no usas gasolina y el indicador muestra que puedes desplazarte más de 50 millas por cada galón. Si aceleras, su rendimiento se reduce a menos de 12 millas por galón. ¡Mirar el indicador se parecía a jugar a un videojuego! Iba en punto muerto en las cuestas abajo para aumentar las millas promedio por galón (mpg) y maximizar la economía de combustible.

Mientras mantenía la vista en el indicador, no pasó mucho tiempo hasta que descubrí que, aunque el tanque de combustible no cambiaba, había múltiples variables que influían en la eficiencia del rendimiento de la gasolina. Por ejemplo, mi esposo maneja de manera diferente a mí, y eso se reflejaba en el millaje promedio que marcaba cuando él manejaba en comparación a cuando lo hacía yo. Por lo general, la economía de combustible era mejor en trayectos más largos a velocidades constantes que en tramos cortos por la ciudad o al ralentí en los atascos. Aceleración, desaceleración, peso en el auto, etc. todo parecía afectar a la economía de combustible.

Hasta cierto punto, creo que la forma en que mi auto usa combustible puede ser similar a la forma en que mi cuerpo usa combustible. Hay días que puedo usar más calorías y otros en los que no hay duda de que uso menos. La edad, el sexo (especialmente las hormonas), el estrés, el nivel de actividad, etc. pueden influir en las tasas metabólicas, que son en esencia, nuestra economía de combustible.

Además, ahora gracias a las investigaciones sabemos que no todas las calorías son iguales. Una caloría de grasa (9 calorías por cada gramo de grasa) y una caloría de carbohidratos (4 calorías por cada gramo de carbohidratos) son tratadas de forma diferente por el cuerpo. Los carbohidratos se queman con bastante rapidez y desencadenan un equilibrio de hormonas diferentes para procesarlos (metabolizarlos) que la grasa o la proteína. Lo que más importa es el proceso y las hormonas que el cuerpo utiliza para metabolizar los alimentos. Algunos de nosotros respondemos de forma desregulada o disfuncional a los carbohidratos. En cierto modo, para mí los carbohidratos son como una alergia a los alimentos, ya que mi cuerpo simplemente no procesa los carbohidratos de forma eficiente.

¿Cómo calcular tu metabolismo?

Así que, si quiero perder peso, ¿cómo voy a tener en cuenta todas esas variables que no puedo medir ni cuantificar?

A diferencia de mi auto, no tengo un súper pantalón indicador para calcular mi metabolismo ni mi CMM (calorías por minuto) en cualquier momento. ¿O tal vez sí? Quizá siempre he tenido un indicador y con el tiempo el “ruido” de la desregulación metabólica, la obesidad y la resistencia a la insulina me impidieron leer y comprender correctamente el indicador. Ese indicador es el hambre. Antes de comer bajo en carbohidratos y alto en grasas, mi cuerpo tenía tantos problemas que no podía confiar en el indicador. El indicador siempre estaba atascado en “0” a pesar de que los depósitos (células de grasa) estaban llenos.

Comer bajo en carbohidratos y alto en grasa me permite confiar en el indicador. He tardado años en aprender a confiar en él. Al principio había demasiado “ruido” para identificar el hambre porque tenía hábitos alimenticios horribles, incluyendo comer por aburrimiento y por hábito. En muchos sentidos, la comida era uno de mis pocos placeres.

Si bien utilizaba la comida como una muleta psicológica, también existía una base fisiológica para mi hambre.

Taubes, Attia, Phinney y Volek describen la obesidad como una afección en la que nuestro cuerpo no puede acceder a la grasa (combustible), por lo que siempre tenemos hambre. Yo lo describo como que te llegue el agua a las rodillas en el río y morir de sed. Cuando comemos bajo en carbohidratos y alto en grasa sistemáticamente, el azúcar en la sangre debería ser estable y los niveles de insulina se normalizarán con el tiempo. Es entonces cuando el cuerpo puede acceder al combustible y el indicador se vuelve más confiable.

Al empezar a comer bajo en carbohidratos, recuerdo la increíble sensación de por fin no tener hambre. Durante los primeros días, NO tenía hambre. No me despertaba con hambre ni me iba a la cama con hambre. Por primera vez en mi vida me olvidé de comer. Me estaba alimentando con mi combustible almacenado (reservas de grasa). Me sentí como si estuviera en el cuerpo de otra persona. Me preguntaba: “¿Es así como se sienten las personas ‘normales’?”.

Más de cuatro años después, sé que hay alimentos e ingredientes que hacen que mi indicador no funcione bien. Todavía estoy aprendiendo acerca de algunos de ellos, pero sé con certeza que comer carbohidratos altera mi indicador; los refrescos dietéticos interfieren con mi CPM general; el café que amo y adoro influye en mi calibrado; y el estrés afecta al indicador.

Una parte importante de este viaje es poder leer tu propio indicador, que comienza usando el mejor combustible (comida) que puedas. Para mí eso es comer bajo en carbohidratos y alto en grasas. ¡También implica evitar los ingredientes que interfieren con mi indicador incluso cuando tengo antojos de ellos!

El hambre, una vez que puedes confiar en ella, es un indicador excelente. La forma de confiar en el hambre es eliminar o controlar los alimentos e ingredientes que interfieren con el indicador. Calibrar el sistema me ha llevado tiempo y tesón, pero me ha salvado la vida.


Kristie Sullivan

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Acerca de Kristie

Kristie Sullivan comenzó una alimentación baja en carbohidratos en 2013 después de luchar toda su vida con la obesidad.

A causa de su éxito personal, empezó a ayudar a otras personas para que aprendan a hacer de la alimentación baja en carbohidratos un delicioso estilo de vida. Abrió un canal en YouTube, Cooking Keto with Kristie (Cocinando Keto con Kristie), y publicó una colección de sencillas recetas cotidianas con bajos carbohidratos que se llama Un Viaje hacia la Salud: Un viaje que vale la pena hacer.

Kristie promueve una alimentación muy baja en carbohidratos que se basa en comer limpio. También tiene una página en Facebook que se llama Simply Keto y un grupo de Facebook cerrado que se llama “Low Carb Journey to Health (Cooking Keto with Kristie)”.

Kristie vive con su familia en la hermosa región de Sandhills en Carolina del Norte. Tiene un doctorado en Investigación Educacional y Análisis de Políticas de la North Carolina State University y trabaja en asesoramiento de educación superior, evaluación, investigación y acreditación.

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